Vamos ya con nuestra última entrada sobre Escocia, ya nos da penita no hablaros más sobre esta preciosa nación, pero no os preocupéis que os seguiremos dando la lata en las redes sociales poniéndoos los dientes largos con sus espectaculares paisajes, magníficos castillos y bellas ciudades.

Saint Andrews es una de esas paradas que se suelen hacer en cualquier viaje de Escocia, debido a su inmensa catedral en ruinas y Dunnotar Castle, aunque está a una hora era un "imprescindible" de Luismi y ya que él había cedido con todos los puntos de interés que escogí yo sola, era justo darle el capricho de desviarnos para admirar este castillo encaramado en lo alto de un acantilado del Mar del Norte y a escasa distancia de la ciudad de Aberdeen.

Aquí podréis encontrar el resto de posts sobre nuestro Escocia en 10 días:

QUÉ VER EN SAINT ANDREWS

 Aunque los dos lugares nos parecen muy acertados para una excursión de un día, dedicándole la mañana a Saint Andrews y la tarde al castillo de Dunnottar, la verdad es que nosotros dedicamos la tarde a la ciudad y la mañana siguiente al castillo. Dormimos a 15 min de Stonehaven, donde se encuentra Dunnottar, en uno de los mejores alojamientos que tuvimos en Escocia y en donde nos recomendaron un local para cenar a 2 km, que resultó ser también de los mejores en los que comimos. Por si os interesa, el alojamiento se llama Crawfield Grange.

 Pero sigamos, de momento, con la ciudad universitaria de Saint Andrews. Si la visitáis en agosto, podréis disfrutar del Lammas Fair, el mercado medieval más antiguo de Escocia, como recuerdo del próspero comercio en esta pequeña ciudad que durante la Edad Media fue un importante centro religioso y comercial, que hacía negocios sobre todo con los Países Bajos.

 Saint Andrews es también la sede de la primera universidad de Escocia y la capital del golf, ya que el primer testimonio escrito de este deporte está datado de 1553. Además, debido a que precisamente Saint Andrews es el patrón de Escocia, durante siglos fue la capital eclesiástica de Escocia hasta que en s. XVII empezó su declive.


Da gusto deambular por sus principales calles, en donde se levantan elegantes edificios, sobre todo en North Street, South Street y Market Street, que discurren paralelas entre sí y atravesadas por calles más estrechas que te permiten escabullirte del bullicio de las calles principales. Las 3 avenidas terminan en el recinto de la catedral.


Aunque nosotros visitamos el castillo, ya que estaba incluido en la Explorer Pass, no os recomendamos su visita, porque apenas se conserva nada de interés. Su origen se remonta al s. XIII, cuando fue construido como parte del palacio de los obispos y arzobispos de la ciudad. Actualmente se encuentra en ruinas y la parte más antigua es una torre del s. XIV, el resto se corresponde a remodelaciones posteriores. Se puede ver desde fuera sin tener que pagar la entrada.

Desde el castillo se puede bordear el mar hasta la catedral. Aquí también os recomendamos que no paguéis. La entrada al recinto es gratuito y lo único que tienes que pagar (si no dispones de la Explores Pass) es la entrada a un pequeño museo sin ningún tipo de interés y la subida a la torre, que ésto sí que os lo recomendamos por las vistas, pero la subida es un pelín dura y la escalera muy estrecha. Para subir a la torre os dan una "moneda" en taquilla para meter en el torno que hay justo en la puerta. Eso sí, según nos avisaron y como luego pudimos comprobar en primera persona, falla con bastante frecuencia. Así que mientras que yo estaba dentro de la Torre, Luismi tuvo que acercarse por una moneda nueva.




 La catedral de Saint Andrews fue la más grande del país y su construcción duró más de 200 años, hasta la primera década del s. XIV. En el s. XVI fue brutalmente saqueada y el edificio quedó en ruinas hasta comienzos del s. XIX cuando fue utilizado como cantera. Hoy queda poco en pie, parte de las fachadas occidental y oriental y fragmentos del muro. No os vayáis de Saint Andrews sin realizar una visita por su Universidad, bien por libre, bien siguiendo un recorrido guiado que comienza al lado de la Capilla de Saint Salvator.

 
VISITAR DUNNOTTAR CASTLE
Dunnottar Castle no está incluido en la Explorer Pass porque es propiedad privada y puede que llegues allí un día con algo de viento y te lo encuentres cerrado, pero es un riesgo que tienes que correr. Nosotros nos habíamos desviado de nuestra ruta a propósito para ver este castillo, así que nos habría fastidiado bastante habérnoslo encontrado cerrado. Por si acaso llevábamos un plan B bajo el brazo, que era visitar la cercana ciudad de Aberdeen.

Los que hayáis visto la peli de Hamlet, os sonará porque fue uno de los escenarios escogidos para rodarla


Como ocurre con una buena parte de los castillos escoceses, éste también se encuentra en ruinas, aunque si os apetece casaros allí, sabed que podéis hacerlo, no me parece un mal escenario para una ceremonia así. En la maqueta de abajo se puede observar el aspecto que tendría en sus años más prósperos.
 
Los restos de edificios que todavía quedan en pie corresponden a los s. XIV y XV, pero es probable que ya existiese una fortaleza en la misma ubicación desde varios siglos atrás. Debido a su estratégica posición jugó un papel importante en las rutas marítimas.

 Y con esta foto de Artabria en un lugar espectacular, damos por terminados los relatos de nuestro #deambulandoporEscocia y sabéis qué? Volveremos unas cuantas veces más a Escocia, para alejarnos de las ciudades y adentrarnos en su naturaleza, quizás subir algún munro y perdernos por sus bosques, montañas y lagos.

Cuando planeamos nuestro Escocia en 10 dias, teníamos claro que aparte de conocer Edimburgo y Glasgow (y hacer alguna excursión por sus alrededores), conocer algunos de los escenarios de Outlander y, por supuesto, la Isla de Skye, no nos podíamos olvidar de las Highlands. Al disponer de poco tiempo no pudimos dedicarle el tiempo que se merece, pero sí que hicimos una primera toma de contacto para saber que volveremos a Escocia varias veces y que me perderé, con gusto, en paisajes como éstes.



Nuestro recorrido por las Tierras Altas escocesas empezaba por adentrarnos en el gran Parque Nacional Cairngorms, en nuestro camino desde el castillo de Dunottar e Inverness. Teníamos pensado hacer alguna parada en el parque, como en su pueblo más importante Aviemore o en el Highland Folk Museum, que nos enseña sobre la vida de los highlanders, pero una sucesión de carreteras cortadas por obras, hizo de ese día una jornada infernal de coches, volviendo sobre nuestros pasos una y otra vez buscando la manera de llegar a nuestro destino. De todas formas, los paisajes que pudimos ver desde el coche eran espectaculares.


Tras una paliza de coche, llegamos a última hora de la tarde a Inverness. No es que sea una ciudad fea pero, quizás, esperábamos algo más de la capital de las Highlands.
En lo alto de una cima se encuentra el Inverness Castle, que hoy en día alberga oficinas de las administraciones públicas. Al final de la High Street podemos ver unas torres del s. XIX, la Town House y, como en la mayoría de pueblos y ciudades escocesas, también veremos una Mercat Cross, una cruz que señala el centro de la ciudad medieval. Dice la leyenda, que mientras esta piedra exista, la prosperidad de la ciudad se mantendrá.


Otra calle por la que pasear es Church Street, donde se encuentra el edificio más antiguo de la ciudad, Albertaff House, No podemos irnos sin ver la catedral de Saint Andrews , cuyas obras finalizaron en 1869. Desde la catedral, hay un paseo que siguiendo la ribera del rio nos lleva a Ness Islands, un conjunto de islas unidas por varios puentes, que nosotros no vimos.
A nosotros se nos pasó entrar en el Mercado Victoriano, pero si tenéis la oportunidad no la dejéis pasar. al igual que ver atardecer desde el cercano fiordo de Beauly Firth.
Muy cerca de Inverness hay dos visitas muy recomendables: Culloden Moor y Clava Cairns.
Culloden Moor es el campo de batalla donde miles de jacobitas fueron aniquilados en la batalla que tuvo lugar en este páramo el 16 de abril de 1746. Ese día significó el fin de la sociedad ancestral de clanes que regían las Highlands y de una forma de vida que nunca volverían a tener, incluyendo el uso del kilt y el empleo del gaélico como lengua, bajo pena de muerte.

Aunque hay un museo, nosotros nos dedicamos a pasear por el campo de batalla en sí mismo, leyendo los numerosos carteles que nos encontramos y que describen en qué posición estaban cada uno de los regimientos combatientes.

Al igual que os comentamos en otros posts, no olvidéis que estáis en un lugar donde miles de personas encontraron la muerte y mostrad respeto. Cada vez que leo que hay personas que se hacen selfies en campos de concentración o en campos de batalla se me pone la piel de gallina.




A pocos minutos de allí se encuentra Clava Cairns. Se trata de un conjunto prehistórico formado por tres cámaras funerarias con piedras que forman pequeños montículos. Allí mismo hay un cartel que indica que a poca distancia hay una granja de las típicas vacas peludas escocesas, por si os interesa 😉


La siguiente parada era el Lago Ness y tras hacer varias paradas en las que pudimos bajar hasta incluso tocas sus aguas, llegamos al famoso castillo de Urquhart Castle (hay varios cruceros que parten desde Inverness y que te llevan hasta él).


Edificado sobre un promontorio rocoso, su funcionalidad residía en la vigilancia. Durante las guerras de independencia pasó de unas manos a otras hasta que fue destruido en el s. XVII para evitar que cayese en manos jacobitas. Nos llamó la atención la catapulta que hay en sus jardines.


Seguimos nuestro camino hacia otro castillo, éste todavía más famoso, aunque de titularidad pública y en donde se han rodado varias películas, entre ellas alguna de la saga de 007 o Los inmortales.



Como ya sabéis lo que dicen del clima escocés, pasamos de sol a lluvia en cuestión de segundos y nos encontramos con este bucólico paisaje al llegar al castillo de Eilean Donan. Por este castillo pasarás sí o sí si eliges entrar en la Isla de Skye por carretera y no por ferry. 

Esta antigua fortaleza del clan Mckenzie se levanta sobre un islote en medio de un lago. Como os decíamos antes, es de propiedad privada, por lo que no está incluido en la Scotland Explorer Pass. Nosotros pagamos la entrada (cara) y lo visitamos, pero lo más bonito es el exterior y aunque nada más entrar te ponen un vídeo didáctico donde hablan de los pocos españoles que lo habitaron durante una breve etapa, no creo que valga la pena su interior. Veréis poco más que un par de estancias decoradas con un montón de fotos de los propietarios y su familia.



Desde este punto, nos adentramos un par de días a la isla de Skye y cuando regresamos después de esos dos días, nos encontramos que el sol brillaba con fuerza en Eilean Donan, por lo que paramos, nos compramos un par de chocolates calientes, nos sentamos en unos bancos y nos dedicamos a observar la silueta de tan majestuoso castillo.


Empezaría en pocos kilómetros, tras pasar por Fort William nuestro recorrido por la A-82 hacia Glasgow, una "carretera panorámica" para poder disfrutar del maravilloso Glen Coe si no disponemos del tiempo suficiente para hacer rutas de senderismo.

Puede que la estampa más conocida de este valle sea la de esta casita blanca (necesito un objetivo más grande para la cámara) con las enormes montañas tras ella.
Como siempre, si tenéis tiempo, buscar el Valle Perdido (Lost Valley) donde los MacDonald escondían las reses que robaban. Glencoe es también conocido por la Masacre que tuvo lugar en sus tierras en 1692, cuando los invitados de los McDonalds mataron a hombres, mujeres y niños por no haber prometido lealtad al rey Guillermo de Orange.

Antes de llegar a Glasgow todavía teníamos pendientes dos breves paradas más, ya fuera de las Highlads, pero os las contamos aquí porque es probable que hagáis estas excursiones desde Glasgow. Se trata del Parque Nacional Loch Lomond and The Trossachs. Si el Lago Ness no nos pareció nada del otro mundo y muy explotado turísticamente, en el Lago Lomond encontramos la tranquilidad que buscábamos cuando pensábamos en una jornada rodeada de paisajes escoceses.
Si queremos visitar este punto que os enseñamos en la foto posterior, tendréis que desviaros  de la A-82 en Tarbet hacia la A-83. Se trata del mirador Rest and be Thankful (56.20326, -4.71098). Aquí hay una piedra conmemorativa de la construcción de un antiguo camino militar construido por prisioneros jacobitas y que se terminó en 1750. También se supone que era un lugar de paso en donde las gentes que iban de un destino a otro se paraban a descansar y también a dar las gracias por poder continuar con su trayecto.