La historia del famoso barco Titanic tiene millones de seguidores y nosotros dos somos parte de ellos. Siempre nos ha apasionado todo lo relacionado con el Titanic, hemos leído y visto numerosos artículos y documentales y hasta en nuestro paso por Bruselas visitamos una exposición sobre el tema que nos decepcionó un poquito. 

Titanic, the reconstruction es una exposición itinerante que ha recorrido ya varias ciudades españolas y que ahora mismo está en la explanada del Parrote de Coruña, hasta el 13 de mayo exactamente.

La exposición está gestionada por la Fundación Titanic, nacida en el 2006 y con sede española.

La visita dura alrededor de 1h30 min. Los primeros 30 minutos son un vídeo que cuenta la historia del Titanic, su construcción, sus viajeros... y la hora restante es la visita en sí. La visita se hace con una audioguía que no se puede parar, por lo que una vez que empieza más te vale estar atento para no perder detalle.





Lo cierto es que nos gustó mucho. Puede que la que vistamos en Bruselas hace unos años recreara mejor las estancias del Titanic, pero esta es mucho más didáctica y aprendes muchísimo sobre su historia.


Sus bodegas estaban repletas de los artículos más variados, desde un vehículo hasta unas muestras del encaje de bolillos que se hace en Camariñas, en la Costa da Morte. Precisamente este encaje era el único cargamento español que llevaba el Titanic en su primer y único viaje.


En la foto inferior podéis ver una réplica de los aseos de primera y segunda clase, recreados para esta exposición por una empresa santanderina.




Nos pareció muy interesante la recreación del despacho de comunicaciones, con toda la maquinaria que hizo posible el intercambio de mensajes y los últimos S.O.S. emitidos desde el barco antes de su naufragio. Sabéis por qué S.O.S. es la señal internacional de socorro?  Pues porque era muy sencillo transmitirla en código morse: tres pulsaciones cortas, tres largas y otras tres cortas.

A mí, particularmente, me emocionaron dos momentos de esta exposición. Si unos minutos antes lo había hecho la historia sobre los trabajadores que se encargaban de las calderas, que estuvieron hasta el último momento en sus puestos de trabajo y de los cuales ninguno sobrevivió; luego tocó el turno de emocionarse con el matrimonio Strauss, dueños de los famosos almacenes Macy´s. 
Aunque el Titanic llevaba 2 o 3 botes salvavidas más de lo que exigía la ley en aquel momento, como sabéis, no eran suficientes para todos los que viajaban en él, por lo que se les dió prioridad a las mujeres y niños. La señora Strauss declinó subirse a uno de ellos y falleció con su marido, tumbados en unas hamacas como las que podéis ver en la foto superior.


Titanic the Reconstuction da un broche de oro a la exposición, con la maqueta de 12 metros del famosisímo barco. Es, sencillamente, espectacular, cuidada hasta el más mínimo detalle y que durante 3 años tuvo a un grupo de 9 personas trabajando en ella.

Por cierto, sabíais que el Titanic tuvo dos hermanos gemelos? Se llamaban Olympic, Titanic y Gigantic, aunque éste último cambió de nombre tras el hundimiento de su hermano mediano y pasó a llamarse Britannic.


La entrada a Titanic The reconstruction no es especialmente barata, aunque si vais entre semana ahorraréis un par de euros. De lunes a jueves los precios oscilan entre los 4 y los 8 euros y los fines de semana y festivos entre los 6 y los 10 euros. Los niños menores de 6 años entran gratis y hay descuentos para mayores de 65, desempleados, carnet joven...
Y, para terminar, un pequeño vídeo que subimos a nuestro instagram y en el que podéis ver algo mejor la impresionante maqueta:


En el anterior post sobre Laxe ya os contábamos que otra de las razones de esta pequeña excursión era conocer la antigua mina del Monte Neme, situado entre Carballo y Malpica, en la Costa da Morte.


Hacía tiempo que había visto fotos de este lugar y de ese llamativo color turquesa, que no nos engañemos es lo que queda de la antigua explotación minera. La regeneración ambiental de este lugar, con unas estupendas vistas al Atlántico, costaría más de un millón de euros y, lo que es todavía peor, la Xunta no exigió un aval para cuando terminasen de enriquecerse tras la extracción, por lo que el lugar lleva 5 años totalmente abandonado.  


Es un lugar que tiene su peligro por lo que no os recomendamos que vayáis con niños y sí, como se dice en Galicia, que si finalmente decidís echarle un vistazo a las balsas que todavía se conservan, lo hagáis "con sentidiño". Nosotros únicamente buscamos un par de lugares seguros para tener una buena panorámica y nos volvimos directamente al coche. Para los más osados, tened mucho cuidado y pensad que no vale correr riesgos innecesarios para conseguir la mejor foto.


Aparte de estos pequeños lagos, cerca de allí se encuentra la "Eira das Meigas", un círculo de piedra prehistórico, pero debido a que no vimos ninguna señal no conseguimos encontrarlo.


Aunque las minas del Monte Neme estuvieron en funcionamiento hasta hace relativamente poco tiempo, su explotación comenzó en la II Guerra Mundial, con la extracción de wolframio para el ejército nazi.

Llegar al Monte Neme en coche no es difícil, pero sí hay que tener cuidado los últimos 2,5 km porque se hacen por una pista forestal usada también por aficionados al senderismo y al ciclismo de montaña. Hay una pista asfaltada que llega justo por el otro lado, pero nosotros nos decidimos (tras estudiar bien la manera de llegar a través de Google Maps) de hacerlo a través del lugar de Trémoa, en Buño. Las coordenadas GPS que os dejamos a continuación son justo del cruce en donde empieza la pista forestal y en el que podéis ver una indicación hacia el "monte Neme": 43.272850, -8.757133. Desde este punto no hay pérdida, ya que es todo subir sin desviarte en ningún momento.




Fuentes que usamos para informarnos más detalladamente sobre el Monte Neme:

- Monte Neme, la ruina medioambiental que deja la corrupción (política) - EL PAÍS

- El Monte Neme, sin restaurar, ya es una atracción turística - LA VOZ DE GALICIA

- El Monte Neme mantiene su seducción - LA VOZ DE GALICIA

Más artículos sobre "Qué hacer y qué ver en Galicia", AQUÍ
Hacía tiempo que no hacíamos una ruta de senderismo y como por unos problemillas médicos no sabíamos si aguantaríamos una más larga, nos decidimos por la PR-G70 "Sendeiro de Laxe a Punta Ínsua", que consta de algo más de 5 km. De esta manera, poníamos a prueba nuestro cuerpecito y aprovechábamos para volver a Laxe y descubrir un lugar cercano, el Monte Neme, del que os hablaremos en próximos artículos.

La ruta es circular en su mayoría, aunque también hay un pequeño tramo lineal. Comienza en la plaza Ramón Juega (43.221516, -9.005504), en las inmediaciones del Paseo Marítimo. Tras cruzar el arco de piedra ya veréis indicaciones de la ruta o, en su caso, del faro.
La primera parada es el Mirador de Ínsua, ahí podréis escoger ir a la izquierda y ver antes de nada la famosa Playa de los Cristales o, como hicimos nosotros, escoger la derecha hacia Punta Ínsua. 


El camino no reviste dificultad excepto una pequeñísima subida con bastante pendiente a través de las rocas, pero vale la pena porque caminamos pegados al mar, disfrutando de las vistas y la brisa marina.



Tras la llegada al faro, no subimos al aparcamiento del asfalto, si no que continuamos a través de los acantilados hasta llegar a la Pedra dos Namorados (una piedra en la que los "amantes" grababan sus nombres y que a mí, particularmente, me parece un horrible gesto hacia la naturaleza) y la Furna do Asno.










Desde allí ya sólo son unos minutos hasta una de las mejores paradas de esta pequeña ruta, la Playa de los Cristales (Praia dos Cristais) (43.226872, -9.009648). A esta famosa y pequeña cala se puede llegar a pie tanto realizando esta ruta como desde el centro de Laxe, ya que son unos pocos metros o incluso en coche, aparcando en el cementerio o en el Miradoiro da Ínsua del que os hablamos un poco más arriba. Y tened en cuenta que no se pueden extraer los cristales que nos encontremos.

El acceso a la Playa de los Cristales se hace a través de unos grandes escalones y de las rocas de la playa, así que tened cuidado con los niños y los mayores, porque un resbalón podría arruinaros el día.
Es un lugar bonito y muy fotogénico, pero no olvidéis que estos cristales fueron arrojados al mar hace años y devueltos a la costa pulidos por la fuerza del mar. Menos mal que ahora empezamos a estar un poco más concienciados con el maltrato a la naturaleza que cometen algunos.

Desde la Playa de los Cristales, la siguiente parada del sendero PR-G70 es la ermita de Santa Rosa. Nosotros llegamos a ella en coche, pero os recomendamos que lo hagáis a pie, ya que no es un camino sin salida y en días con algo de tráfico puede ser un auténtico caos. Lo que hicimos, antes de visitar la ermita fue volver al centro de Laxe para ver más de cerca la preciosa Iglesia de Santa María da Atalaia, llamada así por, como bien habréis supuesto, por su atalaya, construida para vigilar los barcos que se acercaban a la playa o incluso de ballenas.



Tras esto, cogimos el coche y nos acercamos a la ermita de Santa Rosa de Lima que, indudablemente, nos hizo recordar nuestro paso por Lima hace un par de años y concretamente al convento de Santo Domingo en donde se encuentras los restos de Santa Rosa de Lima, San Juan Macías y San Martín de Porres.





Era hora de dejar el centro de Laxe y comer. En esta ocasión decidimos llevarnos unos sandwiches y comer al aire libre. A pesar del frío y de la comida, comer con estas vistas no tiene precio. Este pequeño merendero está cerca del Faro en donde, por cierto, hay un merendero mucho más grande pero también más masificado. Nosotros tuvimos suerte y nos encontramos este a pocos metros y pudimos estar completamente solos.
 


Tras el breve receso para comer, pusimos rumbo a algunos miradores y lugares que no queríamos perdernos, como la Playa y la braña de Soesto (43.212833, -9.019753), por la que además pasa la ruta de senderismo PR-G114, Sendeiro Laxe . Traba, de 8 km sólo ida. Si la deseáis hacer ida y vuelta, para que os hagáis una idea, desde Soesto hay unos 6,2 km a Traba y 2,5 km a Laxe. Nosotros la guardamos en pendiente ahora que, tras unas semanas de movimiento, ya podemos caminar los 16 km sin problemas.


Y la última parada del día fue el Mirador de Monte da Lagoa (43.176797, -9.011206). Cuidado aquí porque los indicadores de la carretera están oxidados y son ilegibles y si lleváis GPS os intentará meter por un camino que no existe. Nosotros lo apagamos y seguimos las indicaciones de Google Maps. Y hasta aquí nuestro día en Laxe. Esperamos haberos resuelto la pregunta de qué ver en Laxe y alrededores 😊


Más artículos sobre Galicia, aquí y en nuestro artículo Qué ver y qué hacer en Galicia. Además, si estáis en Laxe haciendo una ruta por la Costa da Morte, no os perdáis nuestros artículos sobre: Ézaro, Fisterra y Muxía y Vimianzo y Cabana de Bergantiños.