Aunque Edimburgo fue la última parada de nuestro roadtrip por Escocia, tras contaros nuestra ruta por las localizaciones de la serie Outlander, vamos a hablaros de la capital escocesa, dejando para futuros posts nuestra estancia en las Highlands y la Isla de Skye.

Lo primero que tengo que decir es que dos días se quedarán cortos para visitar esta preciosa ciudad. En un día podéis ver lo básico y en dos acercaros a otros destinos menos masificados dentro de la ciudad, pero os sabrán a poco.
Primera visión que tuvimos del castillo desde GrassMarket
He de decir que la primera impresión que tuve de Edimburgo no fue del todo positiva. Llegamos a primera hora de la mañana a nuestro hotel y tras aparcar el coche nos dirigimos al castillo. Quiso la casualidad que llegásemos a la misma hora que cientos de turistas y que no se pudiese ni andar y eso, amigos, me puso de mal humor e hizo que me agobiase tanto que quería irme de aquella ciudad. No podía estar más equivocada en mi impresión y tras el agobio inicial pude disfrutar de una ciudad que me cautivó y a la que tengo ganas de volver, si pudiese ser con menos turistas 😀

El castillo de Edimburgo es casi como una ciudad en sí, repleta de edificios y callejuelas. Os llevará unas cuantas horas recorrerlo, a nosotros incluso más porque entramos en la sala donde se guardan las joyas de la corona y había un atasco de muy señor mío.

El cañón que veis en la foto superior se dispara todos los días a las 13 h, supuestamente con munición real. Intentamos ver la pequeña ceremonia desde cerca, pero en cuanto fue llegando la hora nos vimos arrastrados por una marea de gente. Si queréis verla bien, el mejor sitio no es el más cercano, sino el más elevado. Justo enfrente de Saint Margaret Chapel.

Por qué se dispara un cañón todos los días a las 13 h? Pues porque en el s. XIX, un capitán de la Marina Británica se percató de que los relojes andaban cada uno a su bola y no se le ocurrió otra cosa que cada día dar un cañonazo a las 13.00 h para que los vecinos ajustasen la hora de sus relojes. Ya sabéis lo que dicen sobre la puntualidad británica.😉
Otra cosa curiosilla en el interior del castillo de Edimburgo es el cementerio de perros. Sí, sí, como lo leéis, hay un cementerio para nuestras queridas mascotas. Pero únicamente podían ser enterrados allí los perros de los soldados que habitaban en el castillo.


El castillo de Edimburgo es visible desde casi todos los puntos de la ciudad, pero es que desde él también podemos observar unas buenas panorámicas de la ciudad, ya que está en lo alto de la colina de Castle Rock. La edificación más antigua de todo el recinto es la St. Margaret Chapel, datada del s. XII. Aparte del edificio del que os hablábamos antes, Crown Room o la sala con las joyas de la corona y donde se guarda la Stone of Destinity (un bloque de piedra que al parecer fue traído desde Irlanda, que fue utilizada como trono durante las coronaciones de los reyes y que a finales del s.XIII, fue llevada a Inglaterra por el rey Enrique I y devuelta posteriormente en 1996), de la capilla y de varias construcciones más, hay varios pequeños museos que se pueden visitar libremente.


Tras dedicarle unas cuantas horas al castillo, comenzaba nuestro recorrido por Edimburgo. Tras salir de la explanada del castillo y caminar unos metros nos encontramos con una antigua iglesia, Tollbooth Kirk o The Hub, con el chapitel más alto de la ciudad y que alberga actividades lúdicas.

El centro antiguo se aglutina alrededor de la famosa Royal Mile, que está formada por cuatro calles que bajan desde el castillo hasta el palacio y la abadía de Holyrood y que se denominan: Castlehill, Lawnmarket, High Street y Canongate. Lo más común en estas calles son las casas de varios pisos (lands), separadas entre sí por los pasajes (lanes) y que, algunos de ellos, conducen a pequeños patios (courts). Echadle un ojo a alguno de ellos porque los hay muy chulos. Mi favorito es donde se recreó la imprenta de Alexander Malcom (en la serie Outlander), Bakehouse close.
La iglesia de St. Giles, también conocida como la Catedral de St. Giles es la única iglesia medieval de Edimburgo. En ella fue predicador John Knox, uno de los padres de la Reforma protestante escocesa. Su estatua preside la plaza en la que se encuentra St. Giles.

Al lado de la catedral se encuentra la Parliament Square, con la antigua sede del Parlamento hasta la unión con Inglaterra en 1707. En ella, además, si os fijáis bien, podréis ver un mosaico en forma de corazón en el suelo. Se trata del Heart of Midlothian que señala el emplazamiento de la antigua cárcel, la Old Tolbooth.

Este precioso edificio que veis en la foto inferior es Canongate Tolbooth, la antigua prisión y que hoy en día alberga un museo gratuito donde podemos aprender algo más sobre la vida cotidiana de los habitantes del s. XVIII hasta la actualidad.

Al fina de la Royal Mile se encuentra el Palacio de Holyrood y dentro del recinto, las ruinas de la abadía del mismo nombre. Este palacio es la residencia oficial de la reina cuando visita la ciudad. A nosotros nos interesaban más la ruinas, pero no pudimos entrar. Tuvimos que conformarnos con verlas desde el exterior dando un pequeño paseo por el campo que hay en la parte trasera o subiendo hacia Arthur´s Seat.






Desde la abadía de Holyrood empredimos el ascenso hacia Calton Hill, craso error, ya que es mucho más fácil y cómodo acceder desde el centro de la Royal Mile, concretamente en el cruce con North Bridge.  Edimburgo es conocida como la "Atenas del Norte" (si queréis leer sobre nuestro Atenas en dos días, click aquí) y podríamos decir que en Calton Hill hay una especie de acrópolis en miniatura. Estos edificios fueron construidos a partir de 1810. Una de las fotos más vistas de Edimburgo es con el templete circular de columnas corintias erigido en honor al poeta  Robert Burns (al que los escoceses homenajean todos los años en la Burn´s Night, comiendo haggies, bebiendo whisky y recitando sus poesías) y la ciudad vieja de fondo. 

Otra de las fotos típicas son las casas de colores de Victoria Street. Esta pequeña calle en forma de curva surgió en los años 40 del s. XIX. La parte superior son arcadas y la inferior la forman 5 llamativas casas de color. Está muy cerca de Grassmarket, una plaza con mucho ambiente debido a su variedad de restaurantes y pubs. Si queréis ir a uno de los pubs más antiguos de Edimburgo, tenéis que ir al The world´s end, en la Royal Mile. Llamado así porque allí se "terminaba el mundo" y donde se encontraban las murallas de la ciudad.

En la Grassmarket se encuentra, además, una cruz en el pavimento, en dirección a Victoria Street y que señala el antiguo emplazamiento del patíbulo.


Empezábamos nuestro segundo día en Edimburgo subiendo el Arthur´s Seat. Ya que desde nuestro hotel había una distancia considerable y luego había que subir la colina, decidimos acercarnos con el coche. Hay un aparcamiento justo al lado del Palacio de Holyrood, pero como estaba cerrado el día en el que fuimos nosotros, continuamos un poco más y estacionamos gratuitamente en Saint Margaret Loch (lago Santa Margarita). Es un lago pequeño pero precioso, con las ruinas de Saint Anthony´s Chapel y es otro acceso para alcanzar la cima del Arthur´s Seat. 


Como podéis observar en el mapa que os puse más arriba, hay varios caminos que llevan a la cima, nosotros empezamos (a pesar de no haber aparcado allí) en el que asciende enfrente del aparcamiento del Palacio de Holyrood y es de dónde sacamos estas fotos, con Calton Hill al fondo y el Parlamento escocés y el Our Dynamic Earth en primer plano (dicen de éste último, que es un lugar que permite un viaje a través del espacio y del tiempo 🙀)

Calculad sobre 1h30 de ascenso para unas vistas que no son del otro mundo. Sí, se ve toda la ciudad, pero yo prefiero quedarme con una panorámica más cercana durante el ascenso. Vamos, que no sé si vale realmente la pena subir hasta arriba de todo cuando hay mejores vistas durante el camino.
Descendimos y aprovechando que teníamos el coche nos fuimos hasta el precioso y bucólico barrio de Dean´s Village. No hay problema de aparcamiento, se puede aparcar fácilmente en la calle, aunque tendrás que pagar como el sistema de O.R.A. nuestro. También se puede ir a pie desde el centro o en algún transporte público.


El Dean´s Village es una antigua comunidad de callejuelas pavimentadas y repleta de molinos que hoy se han convertido en coquetos apartamentos. Para presenciar la esencia de este barrio, tenéis que dirigiros a la Well Court. Allí os encontraréis una bella plaza con la colada de sus vecinos en el centro.


Este rincón en concreto nos recordó mucho a nuestra visita a Brujas,a vosotros no?

Lo mejor que podéis hacer es seguir paseando por la orilla del río, no en vano hay un sendero que te lleva a varias galerías de arte, pero que también es un paseo bonito si no te interesa mucho ese mundillo.


Tras aparcar el coche en nuestro hotel, decidimos relajarnos y volver a pasear por lugares en los que ya habíamos estado o que habíamos visto muy por encima. De esta manera nos dirigimos a Calton Hill por segunda vez y paseamos luego por Princess Street, por sus jadines (con unas buenas vistas a la Old Town) y en donde se encuentra el Scott Monument, dicen que desde su terraza se aprecian buenas panorámicas.


Princess Street es una larga avenida de 1 km y sus jardines surgieron tras la desecación de un lago que quedó convertido en un núcleo ajardinado de carácter privado en sus comienzos y que luego fueron abiertos al público.

Allí cerquita se encuentra la Royal Scottish Academy y la National Gallery of Scotland. En las tiendas que hay en la estación de trenes hay varias de souvenirs. Os lo digo porque los souvenirs que vimos en Escocia eran realmente horribles, pero en estas tiendas encontramos alguna cosilla chula.


Terminábamos nuestra estancia de dos días en Edimburgo volviendo al hotel por Victoria Street y visitando la escultura Greyfriars Bobby, el fiel perro de John Gray, que estuvo 14 años pegado a la tumba de su amo. Los vecinos lo cuidaron y alimentaron durante este período.  Dice una leyenda urbana, que si le frotas la nariz, volverás a Edimburgo. Bien vale la pena probar suerte!!

Y estas dos fotos son las últimas que sacamos en Edimburgo, en el aeropuerto y ya surcando el cielo, en el avión de vuelta, y con 3 de los puentes que conducen a la ciudad. En otro post os hablaremos de ese puente rojo tan bonito. Estad atentos!!

Aunque nuestra Guest House no fue ninguna maravilla, creemos que estaba bien situada y era de lo más barato que encontramos. Se llama Balmore Guest House y podéis reservar directamente en este enlace.