Queremos terminar nuestros artículos sobre nuestro Grecia en una semana, con una serie de consejos y datos prácticos para preparar vuestro viaje basados en nuestra experiencia personal, al igual que os habíamos dado 15 consejos para viajar a Perú u os habíamos contado algunas curiosidades de Berlín.

Antes de nada recordaros que podéis leer otros artículos sobre nuestro viaje a Grecia:




1) Empezamos ya en el aeropuerto. Nosotros volamos desde Coruña a Madrid y llegamos a la terminal 1 de Barajas. El vuelo a Atenas salía de la 4, por lo que tuvimos que dirigirnos a pie a la terminal 2, salir del aeropuerto y coger el transfer gratuito que te lleva a la 4. En total, calculo que nos llevaría unos 20-25 minutos. Tenedlo en cuenta!

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2) El medio de transporte para movernos para Grecia fue el coche. Al haber contratado un paquete de vuelos, hoteles y coche de alquiler, el vehículo fue alquilado en Green Motion, de la cual no habíamos oído hablar en la vida. Al ser una compañía de low cost no tienen mostrador en el aeropuerto ni personal fijo en las instalaciones. Igual tienes suerte y al salir de la zona de recogida de equipaje (entre la farmacia y la cafetería) hay un empleado con un cartel en la mano con el nombre la compañía. En nuestro caso no estaba allí a esas horas, por lo que tuvimos que llamar a un móvil para que viniesen a recogernos, ya que su oficina está a unos 10 minutos en coche del aeropuerto de Atenas. Esperadlos en la zona que os decíamos antes y os irán a buscar allí mismo.

3) Habíamos leído algo sobre la forma tan temeraria que tienen de conducir los griegos pero aquí, en petite comité, os diremos que no acabábamos de creérnoslo de todo. No era posible que fuesen tan kamikazes!! Pero sí, lo son y mucho más de lo que os podáis imaginar.

Para empezar, ni respetan las señales de tráfico y mucho menos los pasos de cebra. No penséis que por estar cruzando por el paso de cebra se van a parar. No sólo no se paran, te esquivan, y, además, te pegan el bocinazo padre.

En carretera tampoco respetan los límites de velocidad, ni las líneas continuas, ni los cebreados...y mucho menos el arcén. El arcén allí es utilizado como un carril más. Y más te vale que lo utilices de la misma forma porque si no poco menos que te llevarán por delante. 

Una anécdota surrealista referente a este punto: Vamos conduciendo por una carretera de doble sentido, con un solo carril en cada dirección. Vemos que el coche de atrás viene a gran velocidad, por lo que nos echamos al arcén y se pone a adelantarnos. La sorpresa es cuando ya vamos 2 vehículos en pararelo (recordad, en un solo carril), un tercero se pone a adelantar al que nos estaba adelantando. 

Situación: 3 coches en paralelo en un carretera de un sólo carril y con un coche viniendo hacia nosotros de frente. A-LU-CI-NAN-TE!!

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4) Al ir en temporada baja y como ya os dijimos en artículos anteriores, nos encontramos que la mayoría de los museos cerraban a las 15 h. La parte buena, que en temporada baja la entrada normal cuesta la mitad y los estudiantes entran gratis. Nos ahorramos un buen dinerito!!

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5) Parece que sólo tenemos en cuenta el tema de las propinas cuando viajamos a Estados Unidos, pero en Grecia también es poco menos que obligatoria. En algunos lugares en los que pagamos con tarjeta, al venirte el camarero con el TPV ya nos señalaba muy cortesmente las distintas propinas que podíamos dejar.

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6) La gasolina es más cara que en España. Durante nuestra semana conduciendo por carreteras griegas nos encontramos una gran disparidad de precios, desde 1.44 hasta 1.62, siendo lo más común 1.47 euros. No tendréis problemas en encontrar gasolineras, ya que allí forman parte de supermercados, ferreterías, bares...y cada poca distancia te encuentras con un surtidor. Los precios más caros nos los encontramos, como es de suponer, en las poblaciones pequeñas y más alejadas de otras más grandes.

7) En la mayoría de los restaurantes, nada más sentarte, te ponen agua con hielo. Es gratis y está más o menos buena, por lo que os podéis ahorrar bastante pasta. Yo no soporto el agua clorada por lo que no ahorré ni un céntimo en bebidas.

Para los que siempre os quejáis de lo caro que es el pan en los restaurantes y que os lo ponen sin pedir, aquí no tendréis problemas. En muy pocos restaurantes nos lo pusieron.

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8) La primera visita en Grecia fue la Acrópolis. Al llegar nos sorprendió la cantidad de perros y hasta tortugas que andaban a su libre albedrío por el recinto. No es algo puntual, ocurre en la mayor parte de yacimientos arqueológicos griegos. Estuve leyendo sobre el tema y las dos razones mayoritarias que encontré fue que entienden que si en la antigüedad pululaban sin problemas, ahora no va a ser menos (un tema de superstición, quizás?) y la otra que con la crisis hubo muchas familias que se tuvieron que deshacer de sus perros y son las administraciones públicas las que se hacen cargo de ellos. Aparte de en los yacimientos, también encontréis muchos perros abandonados en la calle, fijaros si llevan una chapa o collar, si lo llevan están controlados por las administraciones: vacunados, desparasitados, castrados y controlados por veterinarios.

9) En Grecia se come muy bien, no tendréis problemas si tenéis alguna intolerancia. Yo, por ejemplo, no me llevo demasiado bien con los lácteos y aunque muchos de sus platos llevan queso, nunca tuve problema para comer.



10) Y para terminar con estos consejos y datos prácticos para viajar a Grecia, os dejamos una serie de palabras y frases que os vendrán bien. Aunque el griego nos puede parecer un tanto complicado son tremendamente agradecidos cuando nos oyen farfullar en su idioma:

Buenos días: kaliméra
Buenas tardes: kalispéra
Buenas noches: kaliníjita
Hola: jérete, yasas
Adiós: antío
Gracias: efjarístó
Queso no, por favor: tirí óji, parakaló
Por favor, de nada: parakaló
No comprendo:  den katalavéno
Habla español: miláte ispaniká
Sí: ne
No: óji
Disculpe: me sinjoríte
Lo siento: lipáme
No importa: den pirási
De acuerdo: símfoni
1 (éna), 2 (dío), 3 (tría), 4 (tésera), 5 (pénde), 6 (éksi), 7 (éptá), 8 (októ), 9 (enéa), 10 (déka)
He reservado una habitación: éko káni krátisi ya éna domátio
Tiene un plano de la ciudad: éjete járti tis pólis
Muy hecho: polí psiméno; poco hecho: lígo psimenó
La cuenta, por favor: logariasmó, parakaló
Llenar el depósito: guemisó to depósito
Gasolina; vensíni
Caro: akirvó, barato: ftinó
Hay un error en la cuenta: ipárji éna lázos ston logariasmó


Y llegamos al último artículo de nuestro Grecia en una semana. Tras haber estado dos días en Atenas, tres días en el Peloponeso y visitar Delfos, empezaba la última parte de esta escapada y una de las razones de viajar a Grecia: Meteora y sus monasterios.


Mucho antes de llegar a Meteora, pero de camino a ella tanto desde Delfos como de Atenas, se pasa por una ciudad llamada Lamía, en sus afueras se encuentra el monumento al rey Leónidas (38.796522, 22.536729), en donde en la antigüedad se encontraba el paso de las Termópilas y que hoy en día ya no tiene mucho que ver con ese estrecho paso, famoso por la guerra entre Leónidas y Jerjes.
En las inmediaciones de la estatua de Leónidas, se encuentra un museo para conocer mejor este episodio de la Grecia antigua, un memorial a los Tespianos y si cruzamos la carretera, nos encontraremos con la imagen de la foto inferior: sobre una colina, esta placa en donde murieron los combatientes. Creo, aunque no estoy muy segura de ello, que lo que está inscrito es: "Caminante, ve a Esparta y di a los lacedemonios que aquí yacemos por haber obedecido sus mandatos", epitafio de Simónides de Ceos.


Hay otra inscripción en la estatua de bronce de Leónidas que dice "Molon labe" ("ven a cogerlas"), que se supone que es la respuesta que se le dió al emisario de Jerjes que exigía la entrega de las armas por parte de los espartanos y de sus colaboradores (entre unos y otras sumaban más que los 300 de la peli ;-)).




Abandonábamos Lamia con pena de no tener tiempo para visitar el centro de interpretación de las batalla, pero lo cierto es que no sabíamos de su existencia y con el tiempo justo, tuvimos que decidir seguir con nuestro plan inicial.
Llegamos a última hora de la tarde a Kalambaka y concretamente a nuestro hotel, el Kosta Famissi. Es un hotel muy recargado en su decoración, pero muy cómodo y bien situado. En la foto superior podéis ver las vistas que teníamos desde la terraza de nuestra habitación.


Ya por la mañana empezamos nuestra ruta por los Monasterios de Meteora. Aunque hace tiempo se llegaron a contar hasta 24, hoy en día únicamente quedan 6, todos ellos visitables pero tened cuidado porque no están todos los días abiertos. Normalmente cierran un día a la semana. 

Los 6 monasterios que se pueden visitar en la actualidad son: Gran Meteoro o Metamorfosis, Anapafsas, Roussanou, Santa Trinidad, Vaarlam y San Esteban. Aunque desde lejos parece que no hay manera de llegar a ellos por carretera, podéis fijaros en la foto superior y apreciaréis una buena carretera de acceso. Además, dispones de aparcamientos en todos ellos. Cierto es que algunos más amplios que otros. De lo que no os libraréis será de subir y bajar escaleras.

Aunque el día que estuvimos nosotros había varios abiertos, nosotros decidimos visitar dos: el de Roussanou y el Gran Meteoro. Mientras que el primero es de tamaño reducido y pudimos visitarlo en total silencio y soledad, en el segundo nos encontramos varios grupos, por lo que la experiencia fue un poco más bulliciosa e incómoda. Las entradas en todos los monasterios es de 3 €/persona.


Aparte de en coche, también puedes visitarlos en excursiones contratadas o a través de una ruta de senderismo. Nosotros, por falta de tiempo y por la cantidad de cuestas y escaleras que hay, decidimos hacerla en coche e ir parando en los monasterios y miradores que más nos gustasen.



Estos monasterios, a 600 m de altitud y habitados desde hace 700 años fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1988. Al estar todavía habitados, es necesario entrar vestido de forma "correcta", aunque para las mujeres es obligatorio algo que para los hombres no lo es: si los hombres pueden entrar sin problemas con pantalones, a las mujeres nos exigirán que por encima de éstos nos pongamos unas faldas que te pueden prestar allí mismo o, como hice yo en el segundo monasterio, colocarnos el fular a modo de falda.

La visita a los Monasterios de Meteora dependerá de cuántos querráis visitar pero, en general, es una excursión que se puede hacer perfectamente en medio día.

Más info para preparar vuestro viaje a Grecia, en este enlace.

Seguimos contándoos nuestro Grecia en una semana. Tras hablaros de qué ver en Atenas en dos días y qué ver en el Peloponeso en 3 días, hoy toca el turno de qué ver en Delfos.


QUÉ VER EN DELFOS?

Abandonábamos el Peloponeso para continuar nuestro viaje hacia Delfos cruzando el puente Río - Antirio (peaje de 13.30 €), en Patrás, y disfrutando de las vistas que nos proporcionaba el golfo de Corintio.
Delfos fue el recinto arqueológico que más nos gustó de Grecia. Dice la leyenda que Zeus soltó dos águilas desde puntos opuestos del mundo y su vuelo se cruzó en Delfos, haciendo de este lugar el centro de la Tierra. En Delfos vivía Apolo y era un lugar al que acudía gente de todo el mundo antiguo para consultar al oráculo, que fue abolido en el 393 d.c con la cristianización.

Roca de la Sibila. La sibilas son profetisas que pueden leer el futuro. Aquí pronunció sus predicciones la primera profestisa de Delfos

El dios Apolo se comunicaba a través del oráculo, concretamente a través de una sacerdotisa o pitia, de más de 50 años. Hacerle una pregunta al oráculo llevaba una tasa y se sacrificaban animales. Era un sacerdote el que hacía la pregunta a la pitia y ésta la contestaba en estado de trance. Se cree que este trance era inducido por los gases que emanaban a través de una grieta sobre la que la pitia se sentaba.

El rey Creso de Lidia preguntó, en una ocasión, si debía atacar a Ciro el Grande de Persia. La pitia le contestó que si cruzaba un río destruiría un imperio y Creso no sólo lo cruzó si no que acabó con un imperio, el suyo!!

El recinto de Delfos contaba con varias edificaciones, entre las que cabría destacar el Tesoro Sifnio, el Tesoro Ateniense, el Bouleuterion o Cámara del Consejo de Delfos, la Columna que soportaba la estatua del rey de Bitnia, Prusias, el templo de Apolo y el teatro, con aforo para 5000 personas.


Además, tendrás que salir del recinto principal y caminar unos metros por la carretera para poder ver el estadio, el gimnasio, la fuente de Castalia y el santuario de Atenea Pronaia. 

De la fuente Castalia dicen que es donde se purificaban los visitantes antes de entrar a Delfos e incluso la pitia antes de pronunciar los oráculos. También dicen que Lord Byron se tiró a ella creyendo que sus aguas aumentarían su espíritu poético.


El santuario de Atenea Pronaia, situado en Marmaria o cantera de mármol, data del s. IV a.c. Lo que mejor se conserva es el tholos, aunque bien es cierto que fue reconstruido en 1938.

Tras volver al recinto principal, iniciamos la visita al impresionante museo. Llama la atención la maqueta a escala del santuario de Apolo. Como ya dijimos en otros artículos de Grecia, aquí se hacía todo a lo grande y con esta maqueta te puedes hacer una idea clara de cómo eran estos santuarios.





La "piedra clave" o Omphalos, marcaba el lugar en donde ser cruzaron las águilas de Zeus

"Las tres niñas bailando" agrupadas en una columna. Se cree que que pudo ser la columna que soportaba el trípode en donde se sentaba la pitia

La Auriga es una estatua de bronce que formaba parte del esbozo que podéis ver más abajo. Fue encargada para conmemorar la victoria en una carrera de cuádrigas de los Juegos Píticos del 478 a.c.


Tras visitar el museo decidimos comer en el centro de Delfos. El escogido fue In Delphi (podéis leer la opinión en nuestro perfil de Tripadvisor)



Y ya descendiendo de Delfos para dirigirnos a Meteora, paramos en este mirador para disfrutar las buenas vistas que ofrecía, recordándonos este "nudo de corbata"  a otro que ya habíamos visto en la bajada a Sa Calobra de nuesto Mallorca en 5 días.

Muy pronto:

Qué ver en Meteora
Consejos y datos prácticos para viajar a Grecia