Hemos estado varias veces en Madrid, las tres últimas en muy poco tiempo, así que cada vez que vamos podemos ir tachando sitios de nuestra lista. En esta ocasión, el tema fue de museos y es que pudimos visitar dos a los que tenía muchas ganas Luismi (el Museo Naval y el Museo de Aeronáutica y Astronáutica) y yo (el Arqueológico Nacional). 

 Empezamos por el Naval, que fue una pequeña decepción y no porque no nos gustase, si no porque estaba cerrado más del 50% del museo. La entrada es "gratuita", entre comillas, y es que bien que te explican que hay una "donación voluntaria" de 3 €/persona. Sin recibo ni nada, con más del 50% del museo cerrado y 6 eurazos, así, de golpe y sin anestesia.
 Nuestra visita fue a principios de abril y ahora mismo permanece cerrado en su totalidad hasta el 20/09/2019.
 El Museo Naval es propiedad del Ministerio de Defensa y tiene como objeto difundir la historia marítima española. Fue ya en 1792 cuando surgió la idea de construir este museo, pero no fue hasta 1843 cuando se inauguró en Madrid. Hasta 1932 tuvo varias sedes hasta la definitiva y actual, cerca del Palacio de Cibeles y de otros museos importantes de Madrid como el Reina Sofía o El Prado.
 No os podemos contar mucho más porque ya os digo que estaba más de la mitad de las salas clausuradas. Habrá que volver después de septiembre para verlo reformado y en su totalidad.
 

 Otro museo al que le teníamos ganas y que se nos resistía era el Museo Arqueológico Nacional. El MAN cuesta 3 €, pero si vais los sábados a partir de las 14 h o los domingos, podréis acceder gratis. A mi parecer no vale la pena ir esos días, y en ese tramo horario, porque hay bastante gente. Nosotros no lo sabíamos y fuimos el sábado por la mañana y estaba a reventar. Se encuentra en la calle Serrano y cuenta, entre otras cosas, de una reconstrucción de la cueva de Altamira (fuera del edificio principal).

 Te puedes echar el día en él, medio día o una hora, todo dependerá de tus gustos, pero únicamente os podemos decir que hay mucho material y muy interesante. Nosotros nos quedamos con dos: la Dama de Elche (foto inferior) y el Monumento de Pozo Moro (foto superior).

 El Monumento de Pozo Moro es una torre de piedra erigida sobre el enterramiento de un hombre de alto rango, puede que incluso del rey fundador de un linaje, y a su alrededor se fue construyendo una gran necrópolis ibérica. Tiene toques de Oriente Próximo, lo que se explica por la presencia fenicia en el sur de la Península.

 Si se dispone de poco tiempo, el propio Museo te guía por sus 10 obras más singulares: la Estela de Solana de Cabañas, la Dama de Elche, la escultura de Livia (foto inferior), las seis coronas y cinco cruces del Tesoro visigodo de Guarrazar, el Bote de Zamora, el Crucifijo de don Fernando y doña Sancha, el Ábano Neperiano, la escultura del sacerdote Harsomtus-Em-Hat, el Dinos de Las bodas de Tetis y Peleo y el Tevanu.

 A nosotros nos gustó mucho también la sala de los mosaicos y la dedicada a Al Ándalus.



 En la foto de abajo podéis ver el "Tevanu", que es una de las formas más originales de dinero. Está realizado con plumas y tiene tanto valor porque se "construye" con un proceso muy trabajoso y tiene, además, connotaciones mágicas.

 El Ábaco Neperiano es una auténtica maravilla. Fue inventado en el s. XVI por John Napier para realizar operaciones matemáticas.
 Desde abril hasta septiembre hay una exposición temporal denominada "Cabezas cortadas. Símbolos de poder".
 Y, por último, el Museo del Aire o también conocido como Museo de Aeronáutica y Astronáutica, de entrada gratuita y un poco alejando del centro.

 Podéis ir en cercanías o metro hasta la estación de Cuatro Vientos. Desde Cuatro Vientos subís a la calle, giráis a la izquierda y tenéis que caminar por un "sendero" paralelo a la A-5 durante unos 2,5 km. La otra opción es cruzar al otro lado de la calle en Cuatro Vientos y coger un bus de la empresa De Blas (los verdes).

 El Museo está bien, aunque las instalaciones se ven anticuadas, no sólo los hangares sino también los baños y mucho más la pequeña "cafetería". Está prohibido entrar con mochilas, pero hay una consigna en donde dejarlas. A mí un guardia me llamó la atención por un bolso-mochila enano, le dije que era un bolso y se disculpó. Así que si tenéis dudas, no vale la pena entrar con él.

 El Museo del Aire de Madrid se reparte en 7 hangares y la exposición exterior. Precisamente los dos hangares que más me llamaban la atención estaban cerrados. Se trata del número 6, con aeronaves, maquetas y cabinas del ámbito civil y que mediante una pasarela se supone  que puedes ver los interiores de un DC-9 y un Boing 727, además del Dornier 24, el primer avión del Ejército del Aire que se dedicó a ayuda humanitaria.
 El hangar número 7 está compuesto de maquetas de aviones colocadas cronológicamente. Como digo, una pena que estos dos estuviesen cerrados.

 Los que sí pudimos ver fueron el hangar 1 (aeronaves con gran protagonismo histórico desde los inicios de la aviación), el hangar 2 (con uniformes, motores, simuladores...), el hangar 3 (aeronaves pequeñas de entrenamiento, escuela, enlace y combate), el hangar 4 (con helicópteros y autogiros, entre los que destaca el C-9 diseñado por el ingeniero Juan de la Cierva) y el hangar 5 (aviones de acrobacia, de caza y de ataque). La exposición exterior está dividida en plataformas que muestran aviones polimotores, hidroaviones, aviones ligeros de escuela y enlace y vehículos auxiliares.
 Y, por último, no esperéis poder comer allí, ni siquiera un simple bocadillo. La cafetería no tiene ni sillas y los productos de los que dispone son bastante escasos y variados. Por cierto, tienen tienda del museo, aunque de las mismas características que la cafetería. Si sois un poco frikis de la aviación, como Luismi, podéis adquirir la guía del Museo por 5 €.

Aunque habíamos pasado varias veces por Melide, nunca nos habíamos detenido a hacerle una visita. Llegamos allí un domingo de mercado en el que había muy buen ambiente por sus calles. Dimos una pequeña vuelta por sus puestos y luego visitamos el Museo da Terra de Melide.


El museo se compone de varias plantas y es de acceso gratuito. Aunque ya llevaba algunos años abierto, fue en 2001 cuando se trasladó a su ubicación orginal, en el Antiguo Hospital de Sancti Spiritus.


Se distribuye en tres zona diferenciadas: los Caminos de Santiago, arqueología y etnografía. En ciertos aspectos y manteniendo las distancias, nos recordó al Museo do Pobo Galego de Santiago, en el que hemos estado varias veces y que nos encanta. 
Zuecos gallegos, hecho artesanalmente por los "zoqueiros"

En la sección de Caminos de Santiago, se nos muestra paneles de fotografías de los monumentos del Camino de Santiago, una maqueta de los monumentos de Terra de Melide, capiteles medievales, sarcófagos funerarios del siglo XV, pintura mural y la historia del Hospital de Peregrinos de Sancti Spíritus (Fuente: Xunta de Galicia).

En la sección de arqueología podemos ver restos que van desde el neolítico a la cultura castrexa (muy presente en Galicia) y en la de etnografía observamos reconstrucciones de una antigua cocina (me encantan las cocinas de castillos, palacios y casas solariegas) y de varios oficios, como el de zoqueiro, zapatero o carpinteiro.

Tras visitar el museo, nos fuimos a la zona de vinos de Melide, en la Praza  da Herba e inmediaciones, muy cerca del Mercado de Alimentos. Un buen sitio para tapear, ya que con cada vino o cerveza te ponen una tapita caliente y otra fría. Y no es nada caro!!
Por cierto, Melide es conocido también por sus famosas "pulpeiras", curioso porque no hay mar, al igual que le ocurre con otro pueblo con mucha reputación gracias a este producto, O Carballiño, en Ourense.

La segunda parada del día era la Fervenza de Toques a unos 20 min de Melide. Nosotros ya habíamos estado hace años (cuando estuvimos visitando Palas de Rei), pero la vimos con mucho menos caudal que ese día y para los amigos que nos acompañaban era la primera vez, por la que pudieron ver en todo su esplendor.

Y la última parada de esta excursión fue ya en la provincia de Lugo, a otros 20 minutos de la Fervenza de Toques. La visita era al Museo Fortaleza de San Paio de Narla, que se encuentra dentro de la red de museos provinciales de Lugo. En esta red se incluye, precisamente, el Museo Provincial de Lugo que visitamos también hace poco y que es una auténtica maravilla.


Antes de entrar en la Torre de Xiá podemos visitar la capilla, que se encuentra en el exterior. Fue construida en el s. XIX con imágenes populares entre las que destaca San Paio (San Pelayo)
Como siempre, de lo que más me gustó se encuentra la cocina y la letrina, tengo fijación por ellas😀.


Este antiguo samurai me impresionó y todavía no entiendo como lo tuvieron en un almacén "escondido" durante varios años. Pertenecía a una colección privada que fue cedida hace años al museo. Y, por favor, tened en cuenta su valor y no le toquéis, que había gente agarrándolo por la espalada para conseguir la mejor foto. Recordad que no todo vale para llevarnos un bonito recuerdo.




Dentro de la fortaleza podemos ver el patio, la corte de las caballerías, la bodega, la citada cocina, el salón, el cuarto de telar y varios dormitorios.

También llama la atención la pequeña colección de armas blancas, presidida por el samurai del que os hablamos unas líneas más arribas y que data del s. XVII.

La Torre de xiá data del s. XII o XIII, aunque los primeros documentos hallados y que hacen referencia a esta edificación son del s. XIV, Un siglo más tarde, las Revoltas dos Irmadiños (la sublevación de los campesinos contra el clero y los señores feudales) provocó grandes daños. Este dato puede comprobarse porque Vasco das Seixas mandó reconstruirla. 
Ya en el s. XIX, la familia Campomanes la vende a los Novo. Estos últimos estuvieron a punto de venderla a otra tercera familia que pretendía demolerla y aprovechar sus piedras, pero afortunadamente la Diputación de Lugo tuvo conocimiento de este hecho y la adquirió en septiembre de 1939.