Durante nuestros 15 días por Estonia, Letonia y Lituania, estaba claro que algunos días había que dedicárselo a las 3 capitales: Tallin, Riga y Vilnius.

Nuestras primeras vistas de Vilnius (o Vilna) fueron los edificios que están en la ribera del río Neris, es un paseo agradable y, además, si lleváis coche, es una buena zona para estacionar, ya que se encuentra a un paso, casi literal, del centro histórico y a unos precios bastante razonables. Ya desde el río se puede ver la colina Gediminas y la torre del castillo reconstruida en 1930. Se puede subir a pie o en funicular y se aseguran unas buenas vistas desde arriba, aunque nosotros no la visitamos. 



La Plaza de la Catedral de Vilnius es donde se congregan parte de los edificios de interés turístico. En el s.XIX había un foso que recorría todo el perímetro de la plaza, por lo que los barcos podrán atracar a la puerta de la catedral. Hoy en día solo se conserva el campanario de 57 m de altura, que como ya habíamos visto en otros países, se encuentra separado de la catedral.
Una curiosidad: cerca del campanario, se encuentra una baldosa con la palabra "stebuklas" (milagro). Justo en ese punto es donde terminó la cadena humana que se formó en 1989 entre Tallin y Vilnius como protesta ante la ocupación soviética. Si haces un giro de 360º sobre la baldosa, se te cumplirá tu deseo. Yo, por si acaso, hice el giro. No vaya a ser...
También se encuentra el Palacio Real de los Grandes Duques . Está totalmente restaurado, abierto al público hace relativamente poco, y en él se celebran una gran diversidad de eventos, aunque también puede ser visitado fuera de estas celebraciones.
La iglesia de Santa Ana junto con la de San Francisco de Asís forman una de las imágenes más bellas de toda la ciudad. La primera está edificado con 33 tipos de ladrillo rojos. Es de estilo gótico y dicen que hasta el propio Napoleón se enamoró de ella.
Continuamos nuestro paseo y nos encontramos con la blanca Catedral Ortodoxa. Otra cosa no, pero en Vilnius hay iglesias para todos los gustos.
En nuestro camino hacia la Plaza del Ayuntamiento dimos por casualidad con la calle Literatu, que me pareció encantadora con sus fachadas decoradas y que forman una especie de mini galería de arte al aire libre.


Llegamos a la Plaza del Ayuntamiento, en donde se encuentra una de las dos oficinas de turismo que hay en la ciudad y el ambiente era puramente estival. Gente llenando las terrazas y músicos callejeros que hacían la delicia de los viandantes. Cerca de allí se encuentra la Puerta del Alba y la Capilla de María Bendecida.
En unas de las calles que salen de la plaza, Stikliu, nos encontramos con esta preciosa decoración. No hace falta decir que estaba repleta de instagrammers haciéndose las fotos de rigor. Esta calle nos llevó, poco a poco, hasta la Universidad de Vilnius, fundada en 1579 y al Palacio Presidencial. Allí mismo, los domingos, se realiza un cambio de guardia.


Algunas de las calles más importantes del centro histórico de Vilnius serían: Pilies o Ausros Vartu.
Le habíamos dedicado parte de la tarde al centro histórico, por lo que al día siguiente nos levantamos con la intención de visitar el barrio de Uzupis. Aunque ellos mismos se declararon como la República de Uzupis.

Esa declaración tuvo lugar el 1 de abril de 1998 y contaban con un ejército de...12 personas. Que se declarase el 1 de abril, en los que muchos países celebran su día de los Santos Inocentes, puede que no sea únicamente una mera coincidencia. Sea como sea, creo que muchos soñamos con una Constitución como la de la República de Uzupis. Podéis leer sus artículos en varios paneles en distintos idiomas a lo largo de toda una calle.

Como podéis ver, se trata de un barrio totalmente alternativo, con muchísimas galerías de arte y con muestras de ella en cada rincón. Creo que es uno de los lugares que amas u odias. Algunos lo comparan con el parisino barrio de Montmarte en París. Lo cierto es que no es la única ciudad que tiene un barrio de similares características, en Liublina también tienen Metelkova o en Copenhague su famoso Cristinia.









Después de visitar Uzupis decidimos perdernos por las calles de Vilnius hasta que fuese hora de partir. 

Este paseo hizo que diésemos con el Bastión de Artillería que todavía sigue en obras pero que fue una sorpresa agradable, ya que únicamente nos guiábamos por un cartel que aseguraba vistas panorámicas.
Y aquí están las vistas panorámicas!!


Era hora de dejar la ciudad, pero aprovechamos que ya estábamos en el coche para acercarnos a un lugar al que me apetecía ir. Se trataba de un mural donde Putin y Trump comparten algo más que palabras y que emula al famoso beso entre Honecker y Breznev que podemos ver en Berlín
Lástima que cuando llegamos allí el mural ya no existía, aunque podéis ver una foto de como era. La foto, evidentemente, no es mía. La encontré en el diario lituano Delfi.
Si disponéis de algo de tiempo extra, os recomendamos una excursión a Trakai, a unos 30 minutos de la capital.

El pueblo de Trakai es una lengua de tierra de unos 2 km entre varios lagos. En una de las islas se encuentra el magnífico castillo de Trakai, que nos recordó muchísimo del castillo de Malbork, en la región francesa de Alsacia.

El castillo de Trakai se construyó cuando el castillo de la Península (en estado semiruinoso y que estaba siendo restaurado durante nuestra visita en julio) se quedó pequeño. 

Durante el verano, su patio se convierte en un escenario improvisado, por lo que los palcos le restan un poco de encanto. El castillo alberga el Museo de Historia de Trakai, donde se exhiben armas medievales y trajes típicos.

En la foto inferior podéis ver una de las partes del Castillo de la Península que mejor se conservan. Y si os apetece un paseo en barca por el lago, no lo dudéis. Es super relajante y desde ella podéis ver los preciosos jardines de Užutrakis Manor.


La Ribeira Sacra es una de las zonas más bonitas de Galicia y por este motivo hemos estado varias veces, por lo que en esta ocasión nos desviaríamos un poco de la parte más famosa, los Cañones del Sil y nos centraríamos en Chantada,  la Fervenza de Augacaída,  Cabo do Mundo...

Si es vuestra primera vez, os recomendamos una ruta de miradores por la Ribeira Sacra con la que podéis haceros una idea de todo lo que tiene que ofrecer la comarca, si disponéis de más tiempo os recomendamos que paséis, como mínimo, dos días en la Ribeira Sacra.

Nosotros, esta vez fuimos porque queríamos volar en globo por la Ribeira Sacra y, aunque no fue la experiencia que habíamos esperado tener, es una experiencia más. Algún día volaremos de nuevo, aunque en otra zona y, sobre todo, con otra empresa.

La primera parada del día fue la Fervenza de Augacaída (42.515744, -7.700078), en el lugar de Marce, en Pantón. Recuerdo que hace años intentamos localizarla y no nos fue posible. También que la primera vez que oímos hablar de ella no era nada fácil llegar hasta la cascada porque había un descenso por el monte un pelín peligroso. 

Desde hace unos años este desnivel está salvado gracias a unas pasarelas y escaleras de madera que te harán el camino mucho más llevadero. Eso sí, recordad que todo lo que baja, sube y si hacia la cascada vas genial cuesta abajo, no lo irás tanto cuando toque deshacer el camino.
La longitud no es larga, ya que son únicamente 1,5 km en cada sentido, pero el desnivel es de 220 metros. La fervenza o cascada de Augacaída es un salto de agua de 40 m de altura del regato de Aguianza, en el cañón que forma el río Miño.
 

 La segunda parada también estaba en la lista desde hacía mucho tiempo, el mirador de Cabo do Mundo (42.564640, -7.674761) en las cercanías de Abadía de  Cova, una de las numerosas bodegas de vino con denominación origen Ribeira Sacra que nos encontramos por el camino.

 Antes de llegar, realizamos una breve parada en la iglesia de San Martiño de Cova, románica del s. XII y que perteneció a un monasterio Agustino.






La tercera parada sabíamos que era un poco inútil hacerla pero, aún así, decidimos acercarnos. Se trata de Castro Candaz, un antiguo poblado castrexo que fue inundado por el embalse de Belesar y que únicamente sale a la luz cuando el nivel del agua es muy bajo. Si queréis ir, os dejamos las coordenadas ( 42.656050, -7.743017), aunque os recomendamos que aparquéis el coche cerca de las casas y que no os metáis hasta abajo con él.

La aldea de Belesar, a la izquierda de la imagen
 
 El pueblo más grande de la zona es Chantada, con un bonito y pequeño centro histórico. La iglesia, el ayuntamiento (antigua prisión) y la Casa de la Cultura son sus principales puntos de interés.


La Casona de Lemos me encantó, hoy en día alberga la biblioteca, la Casa de la Cultura...
 Si os coincide la visita durante los días 5 y 21 de cada mes podréis disfrutar del mercado donde los productores locales venden sus productos. Por Chantada pasa El Camino, concretamente el Camino de Invierno y en sus alrededores podemos encontrar varias muestras de estilo románico.


 Y aunque nosotros no somos mucho de vino y de turismo enológico, si vosotros lo sois, estáis en la zona correcta. Hay una ruta por las bodegas que harán las delicias de cualquier aficionado a los caldos gallegos.