Disponíamos de tres días libres con lo que no contábamos, por la que la opción más cómoda para preparar un viaje de última hora sería utilizar nuestro propio coche.

Tras estudiar varias opciones, nos decidimos por empezar a conocer una de las comunidades autónomas en las que todavía no habíamos estado: La Rioja. Aunque tuvimos que cambiar nuestros planes debido a la lluvia, creo que nuestro La Rioja en 3 días salió bastante bien. Y como siempre que volvemos de un lugar que todavía no conocemos, tenemos ganas de volver con más tiempo.

QUÉ VER EN LA RIOJA EN 3 DÍAS?

Como os decía más arriba, tuvimos que cambiar de planes y perdernos una de las actividades que queríamos hacer en La Rioja, la ruta de senderismo de la "Senda de los puentes"  de Ezcaray.

Concretamente, la Senda de los puentes sale de Azárrulla, el el Valle del Oja y discurre por el valle del río Usaya. Se llama de esta manera porque durante el recorrido se cruzan 7 puentes de madera.

Nuestro itinerario, tras las modificaciones quedaría de la siguiente forma: 

- Primer día: Haro, Santo Domingo de la Calzada y Ezcaray
- Segundo día: Monasterios de Suso y Yuso y Logroño
- Domingo: por la mañana, Logroño y vuelta a casa

DÍA 1: HARO, SANTO DOMINGO DE LA CALZADA Y EZCARAY

Nuestro campo base durante estos días fue Castañares de Rioja, exactamente el Hotel Rural El Real de Siota, totalmente recomendado no sólo por el hotel, sino también por el restaurante. Además, La Rioja se presta para permanecer varios días en el mismo hotel porque las distancias son cortas. En nuestro caso, por falta de tiempo, tuvimos que centrarnos en La Rioja Alta, por lo que la ubicación era perfecta.

QUÉ VER EN HARO?

Dicen de Haro que es la capital del Rioja, no en vano está rodeada de inmensos viñedos y bodegas centenarias. Se cree que la fundación de Haro se basa en un antiguo faro que alumbraba la desembocadura del río Tirón en el Ebro, que antes era navegable.

Esta pequeña ciudad riojana está repleta de palacios: el de Bendaña, el Paternina, el de los Condestables, el de las Bezaras, el de Salazar...pasear por sus calles es sumergirse en un viaje a otra época.

Nuestro paseo por Haro empezó en las cercanías de la Plaza de la Paz, en donde se encuentran varios palacios, el ayuntamiento, la Oficina de Turismo, la Puerta de San Bernardo y el Museo del Torreón. El Museo del Torreón es de acceso gratuito y alberga una pequeña colección de arte contemporáneo. Además, cuenta con un buen mirador de la ciudad en su parte más alta.

Continuamos por la calle de Santo Tomás hasta alcanzar la Iglesia de Santo Tomás, monumento nacional y volvimos a la Plaza de la Paz callejeando por La Herradura, la tradicional calle de bares y restaurantes, perfecta para degustar un buen vino acompañado de su correspondiente tapa o de platos más elaborados.


Nos dirigimos por la calle Virgen de la Vega hasta la Basílica del mismo nombre. El interior nos causó una buena sorpresa debido a su impresionante cúpula.  Si os gusta el vino, no os perdáis alguna de las visitas que se hacen en el Barrio de la Estación, en donde se encuentran todas las bodegas centenarias de Haro.



QUÉ VER EN SANTO DOMINGO DE LA CALZADA?


Santo Domingo de la Calzada atesora el título de ciudad desde su fundación y está ligada al Camino de Santiago. Os daréis cuenta al tropezaros con decenas de peregrinos. La historia de la ciudad empieza en el s. XI cuando el eremita Domingo se retira del río Oja para vivir apartado y ayudar a los peregrinos que iban a Compostela. Creó un pequeño pueblo alrededor de una ermita, un puente y un albergue de peregrinos que hoy en día es el Parador Nacional de Turismo. A su muerte, en 1109, se empezaron a construir edificaciones en torno a su sepulcro, surgiendo un burgo que en 1232 pasaría a ser cabeza de diócesis episcopal y en 1250 a jurisdicción real. En 1973, Santo Domingo de la Calzada fue declarado Conjunto de Interés Histórico Artístico.
Tras aparcar en las inmediaciones de la Plaza de España, sede del ayuntamiento, nos dirigimos a la calle Mayor para hacernos con un mapa de la ciudad en la Oficina de Turismo. La calle Mayor, como su nombre indica es la principal de Santo Domingo de la Calzada y la recorre de lado a lado, repleta a ambos lados de edificios históricos. Cerca de la Oficina de Turismo se encuentra el Monasterio de Nuestra Señora de la Anunciación y poco después una hermosa y pequeña plaza, la Plaza de la Alameda.


En la Plaza del Santo se encuentra la torre Exenta y la Catedral (con entrada por la calle del Cristo). La Torre Exenta es el campanario de la catedral y está separada de ésta, de ahí su curioso nombre. Mide 70 metros de altura y es visitable, aunque estaba cerrada durante nuestra visita a la ciudad. Dentro de la catedral se encuentra el sepulcro de Santo Domingo y un gallinero con un gallo y una gallina vivos, una tradición que se remonta varios siglos.

La leyenda del gallo y la gallina dice así: Un matrimonio alemán y su joven hijo, Hugonell, se dirigen en peregrinación a Compostela. Al llegar a Santo Domingo se hospedan en un mesón. La hija del posadero se enamora del joven, pero al no ser correspondida decide vengarse ocultando una copa de plata en el equipaje del joven. Cuando éste abandona la ciudad la muchacha denuncia el robo. Al ser capturado, se encuentra la copa entre sus pertenencias por lo que es acusado de robo y condenado a la horca. Al día siguiente, sus padres, antes de emprender el viaje, van a ver el cuerpo de su hijo, quien sorprendentemente estaba vivo y les dice: “El bienaventurado Santo Domingo de la Calzada me ha conservado la vida contra el riguroso cordel… dad cuenta de este prodigio”. Los padres acuden a contar el suceso al corregidor de la ciudad, pero éste, escéptico, comenta que el joven está tan vivo como el gallo y la gallina asados que se dispone a comer. Al instante las aves recuperan las plumas y la vida, dando fe del portentoso milagro. De ahí el dicho: 
“Santo Domingo de la Calzada 
donde cantó la gallina después de asada” (Fuente: Catedral de Santo Domingo)

Terminamos la visita dando un paseo por sus murallas, de las que sólo se conservan 12 torreones, algunos tramos y algunas puertas.

QUÉ VER EN EZCARAY?


Aparte de la Senda de los Puentes, desde Ezcaray se pueden hacer otras rutas como la Vía Verde del Oja o el Camino de la Herradura. Además, la estación de esquí de Valdezcaray se encuentra a unos 15 km.

Una de las fechas históricas más importantes de Ezcaray sería el 24/04/1312 cuando el rey Fernando IV le concedió un fuero para repoblar esta zona fronteriza con el reino de Navarra. Más tarde, en el S. XVIII, Carlos III fundó la Real Fábrica de Paños, en funcionamiento hasta 1845. Ezcaray llegó a albergar casi 30 fábricas que daban trabajo a alrededor de 1000 obreros. Hoy en día, la Real Fábrica alberga un teatro, un albergue y varias dependencias municipales.


La plaza del Quiosco es la más bonita de todo Ezcaray, una plaza típica con soportales, balconadas de madera e infinidad de bares y restaurantes. Otra bella plaza es la Plaza de la Verdura, en donde se encuentra "La Argolla del Fuero" y la oficina de turismo.
Vale la pena darse un pequeño paseo por el Barrio de San Lázaro y el crucero y atravesar luego el río por el puente de piedra para continuar hasta la antigua estación de tren, hoy reconvertida en restaurante. No podemos irnos de Ezcaray sin visitar Santa María la Mayor, de estilos románico y gótico y con una gran balconada de madera, justo enfrente del único restaurante con estrella Michelín de La Rioja, el Echaurren.


DÍA 2: MONASTERIOS DE SUSO, YUSO Y LOGROÑO

Aunque nuestra idea original era únicamente visitar el monasterio de Yuso, puesto que para el de Suso hay que reservar previamente, el día amaneció con una fuerte lluvia, por lo que decidimos que era mejor pasar el mayor tiempo posible bajo cubierto. Llamamos a primera hora al monasterio de Suso con la suerte de que quedaban plazas libres para la visita guiada. Otro cambio en nuestra planificación original sería el paseo a pie entre los monasterios, hay dos sendas para escoger la que más te guste y dicen que vale mucho la pena por el maravilloso entorno que rodea a estos dos monasterios declarados Patrimonio de la Humanidad, por ser la cuna de dos idiomas escritos, el castellano y el vasco.

Primeros textos escritos en castellano y vasco

Las dos visitas son guiadas, la de Suso vale 4 euros/persona e incluye el desplazamiento en bus entre los dos monasterios, unos 5 minutos. La entrada a Yuso vale 6 euros/persona. Cada visita dura aproximadamente unos 30 minutos. La diferencia de precio se debe a que el primero es propiedad de la Diputación y el segundo pertenece a los agustinos recolectos.
El monasterio de Yuso es posterior al de Suso. Dice la leyenda que el rey García, el de Nájera, ordenó el traslado de los restos de San Millán que se encontraban en Suso al de Santa María La Real de Nájera. Cuando los bueyes que tiraban de la carreta se pararon en seco se entendió como una señal de que los restos debían permanecer en su ubicación original, construyéndose el monasterio de Yuso para albergarlos. La parte que más me gustó de la visita fue cuando nos enseñaron 25 volúmenes originales con los cantorales del monasterio, copiados entre 1729 y 1931. Para construir las estanterías que los albergan tuvieron en cuenta la humedad, los posibles desperfectos ocasionados por los roedores...
Los Cantorales originales


El monasterio de Suso surgió de las cuevas que habitaron los eremitas discípulos de San Millán, allá por el s. VI, alrededor de la cueva que albergaba sus restos. Llama la atención los restos de la edificación mozárabe del s. X. Una pena que en 1002, Almanzor quemase este monasterio, desapareciendo la decoración pictórica y los estucos mozárabes. Aquí surgió la más antigua manifestación escrita de la lengua española.

QUÉ VER EN LOGROÑO? (DÍAS 2 Y 3)

A Logroño le dedicamos la tarde del día 2 y unas horas del día 3. Una de las primeras visitas que hicimos en la capital de La Rioja fue visitar el Museo de La Rioja, de entrada gratuita, con salas dedicadas la Prehistoria, a la cultura prerromana, a la romanización, a la Edad Media, al Renacimiento, al Barroco y a la pintura del s. XIX y XX, como véis, un museo de lo más completo.

A nosotros no nos gusta mucho el vino ni entendemos del tema, por estos motivos, nuestra visita a La Rioja pasó por alto las bodegas y la cultura del vino, pero una visita muy interesante puede ser visitar uno de los ocho calados (bodegas tradicionales subterráneas) que quedan en Logroño. Y, por supuesto, si os gusta acompañar una buena copa de vino con un suculento pincho, visita obligada es la calle Laurel y aledañas (Travesía del Laurel, Calle y Plaza de San Agustín y Calle Albornoz). En la oficina de turismo os darán un folleto con todos los bares de esta zona y su correspondiente pincho estrella. Además de la Calle Laurel, empieza a cobrar fuerza otra zona de pinchos, alrededor de la Calle San Juan, cerca de la catedral y la Plaza del Mercado.
Si llegáis a Logroño en vuestro propio vehículo, hay una extensa zona muy cercana al centro histórico para estaciona gratis, entre la Plaza de Alférez Provisional y la calle Norte. Además, allí se encuentra la nueva oficina de Turismo.

Tras visitar el Museo de la Rioja, seguimos hacia  Concatedral de Santa María de la Redonda, empezada a construir en el s. XVI y el Mercado de Abastos, llamado de San Blas, por la calle Portales y luego continuamos por Caballerías hasta la Plaza de San Bartolomé, con la iglesia del mismo nombre y con una curiosa portada protogótica y que acabó de construirse en el s. XVI con una torre de estilo mudéjar. 
Tras pasar por la Iglesia Imperial de Santa María de Palacio, conocida como La Aguja  por su aguja gótico piramidal, nos acercamos al Puente de Piedra, aunque no lo cruzamos y damos un pequeño paseo por el Parque del Ebro hasta llegar al cruce con la Calle Sagasta y el Puente de Hierro. Desde aquí seguimos los pasos de los peregrinos hasta legar a la Iglesia de Santiago El Real, con su fachada barroca y una gran figura de Santiago a caballo. A su lado, la Fuente del Peregrino.




Terminamos nuestro recorrido en donde lo habíamos empezado, cerca de la Plaza de Alférez Provisional donde todavía queda en pie una de las antiguas chimeneas de la enorme Fábrica de Tabacos, ya en desuso y la Puerta y el Cubo del Revellín, lo que queda de las fortificaciones del s. XVI. El Cubo es la torre de flanqueo que alberga una sala de exposiciones.
Ya que la visita del día anterior nos había sabido a poco, volvimos a la mañana siguiente para acercarnos hasta el Parque del Espolón y cruzar el Puente de Piedra hasta la Casa de las Ciencias, al otro lado del Ebro y volviendo por el Puente de Piedra.



Tras haber paseado el día anterior bajo una lluvia intermitente, que el último día de viaje amaneciese soleado y sin rastro de lluvia hizo que este último paseo por Logroño nos encantase y que lo disfrutásemos al máximo.
Ya os hemos dado unas cuantas ideas de qué ver y qué hacer en La Rioja tanto si disponéis de 3 días, como si disponéis de más para ampliar la visita a la Rioja Baja o hacer una de las numerosas rutas de senderismo que hay. No os lo penséis más, #LaRiojaApetece ;-)

Con este artículo terminamos nuestro repaso por el viaje que hicimos en septiembre por Aragón y Navarra, principalmente, ya que también estuvimos por la provincia de Soria, Segovia y hasta Lleida. 

Al igual que os contábamos qué ver en Aragón si disponíais de unos 6 días, hoy os contaremos qué ver en Navarra si disponéis de entre 3 y 5 días. A nosotros el tiempo que estuvimos en Navarra nos supo a poco y nos quedaron bastantes cosas por ver, sobre todo dos de ellas, ya que pasamos muy cerca pero sin el tiempo necesario para verlas, el Monasterio de Leyre y el castillo de Javier.

Vamos a agrupar lo que a nosotros nos dió tiempo en un listado de 5 visitas imprescindibles en Navarra.

1.- Bárdenas Reales y Olite (qué ver en Olite y Bárdenas Reales)
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Aunque las Bárdenas Reales se pusieron de moda al rodarse en ellas varias escenas de Juego de Tronos, lo cierto es que estaba en mi lista desde hace un montón de años. Lo principal es dirigirse al Centro de Interpretación para que te expliquen todas las alternativas que tienes, dependiendo del tiempo del que dispongas y de si te gustaría recorrerlas a pie, en bici o en coche.

Un campo base perfecto para ver las Bárdenas Rales sería Olite. El pueblo está lleno de rincones encantadores pero, sin duda, el atractivo turístico por excelencia es el Palacio de Olite. Os recomendamos la visita guiada para conocer mucho mejor este impresionante palacio.

2.- Nacedero del Urederra (senderismo hasta el nacedero del Urederra)
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Este lugar era desconocido para mí hasta hace relativamente poco, pero desde que descubrí una foto de sus aguas cristalinas supe que tenía que ir. La ocasión era perfecta en este roadtrip por Navarra y Aragón. La ruta es bastante fácil y se parte desde el pueblo de Baquedano. Ojo que si váis en temporada alta, hace falta reserva previa o madrugar para ser de los primeros en taquilla.

3.- Ochagavía y la Selva de Irati (qué ver en Ochagavía y la Selva de Irati)
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Otra de las razones de este viaje en coche por España era la Selva de Irati, un espectacular hayedo de más de 17.000 hectáreas compartido con la vecina Francia. Los puntos de partida para conocer este espectacular paraje pueden ser Orbaizeta u Ochagavía.

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En este recorrido por Navarra no podíamos saltarnos su capital, Pamplona. Una ciudad que nos sorprendió muy gratamente y que aunque no estaba en nuestros planes iniciales porque este viaje estaba previsto para disfrutar de la naturaleza, una visita inesperada hizo que a los pocos días volviéramos para conocerla mejor. No os olvidéis de pasaros por el Café Iruña a tomaros un café en el mismo lugar que lo tomaba Hemingway. 

5.- Foz de Lumbier y Foz de Arbayún (Foces de Navarra)

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Las foces de Lumbier y Arbayún son cañones que ha formado el río con el paso de los años. Se pueden hacer unas pequeñas rutas de senderismo en las dos pero, si tenéis poco tiempo, en la de Lumbier podéis daros un paseito de unos 30 minutos y en la de Arbayún disfrutar de las vistas desde el mirador de Iso.

La última etapa de nuestro viaje por Aragón y Navarra eran Olite y las Bárdenas Reales. Tanto tiempo deseando conocer este lugar y, al fin, se hacía realidad. La verdad, aunque las Bárdenas Reales son un lugar espectacular, la experiencia me supo a poco. Puede ser que al hacer tanto calor y únicamente hacer la ruta en coche no las disfrutase como se merecen y es que recorrerlas en coche es un tanto incómodo debido a que la carretera es un camino de tierra, con bastantes baches y piedras. Así que, si queréis disfrutar de las Bárdenas Reales, yo lo haría a pie, para poder caminar entre ellas y no sólo verlas a lo lejos desde el asiento de tu coche.

QUÉ SON LAS BÁRDENAS REALES?

Las Bárdenas Reales ocupan un territorio de más de 40.000 hectáreas. Se trata de un territorio semidesértico y despoblado que fue declarado Parque Natural en 1999 y Reserva de la Biosfera y Lugar de Interés Comunitario en el siguiente año. Este territorio pertenecía, en un pasado, a los Reys de Navarra, quienes desde el s. IX fueron cediendo derechos de uso a varias poblaciones. Desde 1705 estos derechos pertenecen a 19 pueblos, un monasterio y dos valles pirenaicos. Estas entidades son las que gestionan, a día de hoy, el territorio de las Bárdenas Reales.





QUÉ VER EN LAS BÁRDENAS REALES?

Lo mejor, para empezar a conocer esta zona es dirigirse al Centro de Información y Acogida de Visitantes del Parque. El Parque Natural se puede visitar desde el las 8 de la mañana hasta una hora antes del anochecer. El Centro de Información se encuentra en Arguedas (42.179575, -1.533472)

Hay rutas para todos los gustos, para hacer en bicicleta, para hacer en coche y, por supuesto, para caminar. Otra manera es conocer las Bárdenas Reales en segway, aunque el precio de 85 euros por persona no lo hace muy atractivo.



A grandes rasgos, se pueden diferenciar tres zonas en las Bárdenas. La Bárdena Blanca es la depresión central, de suelos blanquecinos y desnudos y de aspecto desértico. El Plano es una terraza elevada casi llana y La Negra se caracteriza por la existencia de grandes llanuras.


El recorrido que sale del centro de visitantes, también llamado finca de Los Aguilares, es por la Bárdena Blanca Baja.  Se trata de un recorrido de 34 km que nos llevará alrededor de 1h30 minutos. El punto más conocido de las Bárdenas Reales, es la Chimenea, que se encuentra casi al final del recorrido.


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En esta zona se pueden realizar dos pequeñas rutas a pie. La primera, de 3 km, para ver el Cabezo de Castildetierra; la segunda, en la que hay que subir 200 escalones nos llevará hasta el embalse de las Cortinas.

QUÉ VER EN OLITE?



Está claro que lo más conocido y el que más turistas atrae es el impresionante castillo de Olite. Nosotros optamos por la visita guiada para no perdernos detalle (4,40 €)




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Aunque se le conoce como el castillo de Olite, en realidad se trata de un palacio, ya que se edificó como residencia de los reyes navarros y no como fortaleza militar. Otros puntos de interés para ver en Olite serían el Palacio viejo (que hoy en día es el parador), la Iglesia de Santa María, la Torre del Chapitel en la Plaza de Carlos III, las galerías medievales , la Iglesia de San Pedro, el convento de San Francisco, el monasterio de Santa Clara, el museo de la Viña  y el Vino de Navarra y la Ermita de Santa Brígida.


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En el Pozo de Hielo, con forma de huevo, se conservaban el hielo y la nieve a más de 8 metros de profundidad hasta el verano, gracias también a la paja, que era utilizada como aislante. Hay documentación del s. XVII que ya hace referencia a esta "nevera"


El palacio de Olite fue construido en el s. XV y comprende un conjunto de estancias, jardines y fosos rodeados por numerosas torres. El promotor de la obra fue Carlos III "el noble" y se le conoce porque era un rey bastante pacifista, que disfrutaba más de la cultura y de la lujosa vida de palacio que de las campañas militares.


En 1512, con la conquista de Navarra por parte de la Corona de Castilla, el palacio fue deteriorándose hasta que en 1813, durante la Guerra de la Independencia, fue incendiado por el general Espoz y Mina para evitar que las tropas francesas accedieran a él. Las obras de restauración comenzaron en 1937, en plena Guerra Civil y duraron 30 años.


Durante la visita podemos ver la Cámara del Rey, la de la Reina y varias estancias y torres. La sala que más llamó mi atención fue la llamada Sala de los Arcos, construida únicamente con una función arquitectónica, ya que sobre ella se encontraba todo el peso del jardín colgante de la reina. Cuando llovía, el agua se filtraba desde el jardín, por lo que la sala nunca llegó a utilizarse para otro fin. en el s. XX fue impermeabilizada y ahora se representan obras de teatro en ella.

La cámara de los yesos también me gustó mucho debido a su inspiración mudéjar.



Como veis, el palacio es una visita imprescindible, pero el resto del pueblo tampoco os decepcionará. No os olvidéis de daros un paseo por la Rúa Villavieja, por la Rúa Mayor, por la de San Francisco y, sobre todo, por la judería.