domingo, 19 de mayo de 2013

Día 1: A Coruña - Nueva York

Después de un año hablando de este viaje y de 3 meses de preparativos, había llegado el momento de hacerlo realidad.

Una de las cosas más importantes de cualquier viaje es la elección del vuelo, ya que suele llevarse una buena parte del presupuesto. En este caso, tras mirar varias alternativas, escogimos la que menos habíamos valorado en un principio, Iberia. Con escala en Madrid y salida desde Coruña, nos costó 450 euros por persona.

El salir de Coruña, a 15 minutos de casa es un lujo que no solemos tener. Por cierto, si alguna vez tenéis ocasión de aterrizar en el aeropuerto de Alvedro, no la dejéis pasar. El espectáculo de nuestra costa desde el aire es impresionante y, a veces, hasta sobrevuelas la Torre de Hércules.

En Alvedro tuvimos un retraso de 30 minutos debido a problemas técnicos y en Madrid otro tanto porque alguien facturó y luego no subió al avión, por lo que tuvieron que localizar la maleta en la bodega para dejarla en tierra.

El vuelo se me hizo un poco largo y eso que pusimos series en la tablet, pero era la primera vez que volaba tantas horas. Eso sí, si llego a saber como iría el vuelo de vuelta no me habría quejado mucho del de la ida....pero eso ya es otra historia.

He de decir que había pedido comida sin lactosa debido a mis problemas estomacales y no lo tuvieron en cuenta, sin embargo, en el viaje de la vuelta, sí. El vuelo salió al mediodía, así que nos ofrecieron la comida y la merienda.



Al llegar al JFK tardamos una hora en pasar el control de pasaportes y eso que intentamos salir pronto del avión. Las preguntas de rigor, huellas dactilares y listo.

Habíamos mirado varias opciones para llegar a Manhattan desde el aeropuerto y dado que nuestro hotel estaba a 5 minutos de la Penn Station, nos decidimos por el tren. A la vuelta y para aprovechar la Metrocard escogimos el metro.

Nuestro vuelo llegó a la terminal 7 y desde allí hicimos uso del Airtrain, un tren que une todas las terminales y que llega también a las estaciones de Jamaica y Howard Beach. Nosotros desde la primera nos subimos al LIRR (Long Island Rail Road) que nos llevaba al Midtown. Aunque había leído en varios sitios que el Airtrain era gratuito, no lo es. Supongo que en algún momento lo fue y de ahí las informaciones, pero ahora mismo tienes que pagarlo. Aquí os dejo el folleto en español en dónde os explican las tarifas y cómo llegar a vuestros destinos.

En cuanto salís de recoger vuestras maletas ya vais a ver indicaciones que pone Airtrain, por lo que no tendréis ningún problema. Os subís en el ascensor o en las escaleras mecánicas y cogéis el tren (al ser circular no os perderéis) y al salir en la estación que queréis y antes de subir al tren/metro tendréis que comprar en las máquinas vuestros billetes. Sin billete no podréis pasar el torno.

Llegamos al hotel, muy bien situado, en la calle 31, a otros 5 minutos andando del Empire State (en la 5ªAvenida con la 34) y este fue nuestro primer destino una vez que descansamos un rato en el hotel. Nuestra intención era subir casi al atardecer para ver anochecer desde lo más alto y tuvimos la suerte de poder hacerlo y nada más llegar a la ciudad. Lo más sorprendente, que no tuvimos casi cola y a los 10 minutos de haber entrado  ya estábamos subiendo en los ascensores. Hay varias entradas, nosotros escogimos la subida al piso 86 y nos valió 25$. 

Se terminó de construír el 1 de mayo de 1931 y durante 40 años fue el edificio más alto de la ciudad, siendo superado por las Torres Gemelas en 1972 y sus vistas son tan impresionantes como promete. Un ejemplo:




























También os dejo un vídeo, por si lo preferís a las fotos :-)




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miércoles, 15 de mayo de 2013

Castellón y las Cuevas de Vall d`Uixó

Ahora que llega el buen tiempo, seguro que muchos de vosotros estáis pensando en iros a la costa o las islas para tumbaros al sol en algunas de sus playas.

Ni Nostromo ni yo somos mucho de playa, pero recordamos con cariño un viaje por la costa de la Comunitat Valenciana que hicimos en el 2010. Estuvimos alojados cerca de Valencia y desde ahí recorríamos todos los días una zona de la costa distinta.

En Castellón descubrimos una playa que nos gustó mucho porque tenía muchas palmeras y era la primera vez que me bañaba en el Mediterráneo y descubrí con alegría que el agua está caliente!! Si os habéis bañado en el Atlántico, que es lo que llevo haciendo yo desde pequeña, sabréis que el agua está helada. Hay veces que hasta te duelen los pies al entrar en el mar de lo fría que está el agua. La verdad es que me costaba creer que estuviera a esa temperatura, era como bañarse en la bañera de tu casa!!

La ciudad es pequeñita pero tiene mucho encanto, aquí podéis ver la entrada que publiqué en su día.

Ese día estuvo cargado de emociones, ya que de camino a Valencia vimos una señal anunciando las Cuevas de San José de Vall d´Uixó. Aparte de la aracnofobia, hay dos cosas más que no me gustan nada, una son los sitios con techos bajos y el saber que no hago pie en el agua. En estas cuevas, se juntaron estos dos últimos miedos.

De todas formas, es una experiencia estupenda y teniendo en cuenta que el post que escribí sobre ellas es una de las 10 entradas más vistas de Deambulando, creo que hay mucha gente que opina lo mismo.

Aunque, como os decía más arriba, no somos mucho de playa, estamos deseando volver por esa zona. El bañarse en el Mediterráneo no tiene precio y suele haber buenas ofertas de hoteles en la zona, así que habrá que mirar de vez en cuando.

sábado, 27 de abril de 2013

Monasterio de Samos - Lugo

Después de una visita a O Cebreiro y como todavía teníamos bastantes horas de luz para aprovechar el día, decidimos acercarnos a la maravillosa abadía de Samos. 

La abadía se puede visitar y el guía es un monje benedictino que te adentra en la historia del monasterio y de su orden al mismo tiempo que te muestra lo más salientable de la edificación. La entrada fueron 3 euros y la duración de la visita es más o menos de una media hora.


























El monasterio de San Julián se construyó en distintos períodos, por lo que tiene estructuras románicas, góticas, renacentistas y barrocas. Fue fundado por el obispo lucense Ermefredo en el s.VII. Fue el refugio de Alfonso II el Casto. Con la desamortización de Mendizábal, los monjes huyeron al extranjero, pero les fue devuelto en 1891.

La visita es totalmente recomendada ya que si por fuera impone, por dentro no se queda atrás. Es un poco surrealista que el guía "turístico" sea un monje, pero es muy interesante y te cuenta datos de bastante importancia histórica con una mezcla de leyenda y realidad.

Fuera del monasterio hay un pequeño paseo al lado del río y la Capilla del Ciprés. Cuentan que es más antigua que el propio monasterio y que el ciprés lleva allí tanto tiempo, o más, que la capilla. Es de estilo mozárabe y fue declarada Monumento Nacional en 1944.










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