Siempre que pongo alguna receta de champiñones os digo que ya los tenía hechos, pero nunca os digo como. Nunca usé champiñones de bote ni congelados, siempre los compro naturales, los cocino y o los uso es día o al día siguiente o los congelo y los utilizo cuando los necesito.

Se echa un poquito de aceite en una cacerola baja y los champiñones limpios y cortaditos. Dejamos que reduzcan un poco, salpimentamos y agregamos un buen chorro de vino blanco. Dejamos que se evapore el vino y todo el jugo que soltaron y listos para comer.

A veces también les añado un poquito de ajo en polvo o de nuez moscada. O incluso antes de echarlos en la sartén, pocho un poquito de cebolla y de ajo, que le da un toquecito de sabor.

Albufera






Torre de Serranos



Edificio con recreaciones de cuadros famosos

La Lonja de la Seda



Mercado
Valencia la recorrimos a 35º, qué calor hace en agosto!!!!

A mi novio no le gustó nada y a mi, todo lo contrario, me encantó. Tiene un casco antiguo bastante cuidado y muy limpio, con edificios y plazas impresionantes.

Se puede ver bien en medio día, aunque a nosotros nos quedaron algunas cosillas por ver, como la Torre de Quart........

Debajo de algunas fotos puse la leyenda para que sepáis de lo que se trata.








Sagunt nos decepcionó un poquito. Había visto fotos preciosas y por eso se me metió en la cabeza visitarlo. El pueblo en sí, es bonito, pero el castillo está tan ruinoso que no se sabe si es un castillo o cualquier otra cosa y el anfiteatro romano, será anfiteatro, pero de romano, tiene un par de cosillas. Es un claro ejemplo de una rehabilitación pésima.

Bajando del castillo a mano derecha hay una tienda de artesanía con cosas preciosas. La decisión para escoger una bandejita de cristal pintada fue muy difícil, al igual que una pulsera de cuero...........Todo era precioso!!!!








Este hotel está situado en Paterna, en un polígono industrial. Es un sitio bastante tranquilo, tanto que para cenar nos íbamos a un centro comercial que había a un par  de kilómetros. Nunca había estado en uno así, es como un pequeño pueblo con sus calles. No hay tiendas de moda, ni de complementos.....sólo restaurantes, cafeterías.............un gimnasio y varias salas de cines. Todo lo relacionado con la restauración estaba en esas calles, es un centro comercial abierto. Cuando volvíamos, a la salida de Madrid, vimos los indicadores de uno de las mismas características en Madrid.

En fin, que me lío. El hotel más o menos bien, pero para ser de 4 estrellas se podría esperar un poco más, aunque la relación calidad precio es bastante aceptable. Los desayunos tipo buffet están bien, pero no tienen zumo de naranja natural y como coincidas con un grupo grande, faltarán la mayoría de los productos. En dos ocasiones nos vino la camararera y nos dijo "es que como hay un grupo, no podemos sacar todo lo bueno. Si necesitais algo, me lo pedís". Alucinados nos quedamos.

Por los demás, estuvimos allí 6 noches y en una ocasión que estabamos muy cansados y nos volvimos a la habitación después de comer, nos encontramos con la habitación sin hacer. Pasó un rato, y como nadie venía, tuve que salir a pedir toallas limpias. La camarera casi ni se inmutó y en recepción no nos dijeron palabra.

Tiene una piscina climatizada y un gimnasio. Sólo utilizamos lo primero, en la azotea del hotel.


Estas cuevas están en la provincia de Castellón. No tenemos muchas fotos ya que durante la "travesía" no te permiten usar la cámara y "en tierra" se nos acabaron las pilas, jejje.

Las descubrimos un poquito de casualidad y enseguida quisimos ir. Mala hora en que se me ocurrió, porque pasé mucho miedo. Os parecerá tontería, pero a mi se me juntaron dos de mis miedos: la profundidad del agua y los sitios cerrados y bajos.

Dentro de las cuevas hay un río subterráneo y por él es por donde te lleva el barquero. En algunos puntos hay profundidad de varios metros y no es que las barcas tengan demasiada estabilidad (por lo menos para mi gusto) y a esto se suma que en algunas ocasiones el techo de la cueva casi te roza la cabeza. Para mi fue una angustia al cuadrado. Aún así, merecen la pena. Creo que son dos kilómetros en barca, luego desembarcas y caminas unos metros por una galería seca y luego vuelves a embarcar para finalizar el trayecto.

En invierno tienen que cerrar con frecuencia por las lluvias, así que la mejor época para visitarlas es en verano.










Como nos gustó!! Eso sí, pateamos de lo lindo y acabamos cansadísimos. Habíamos leido que era mejor visitarla en dos días, pero fuimos de valientes y lo hicimos solo en uno. Da tiempo, pero vas un poco estresado. Sobre todo porque los delfines sólo "actuan" a unas horas determinadas y las sesiones del Hemisferic más de lo mismo, así que teníamos que dejar de hacer una cosa para ir a estas dos.

La actuación de los delfines no os la podeis saltar, son increibles. Nosotros tuvimos mucha suerte porque fuimos al mediodía y aunque había muchísma gente, no tuvimos que hacer cola. Se llenaron las gradas con las 2000 personas que caben en ellas. Por la tarde pasamos por allí y la cola era infinita, por lo que más de uno se quedaría sin poder verlos.

En el Umbracle nos encontramos con una exposición de dinosaurios articulados que habría encantado a mis sobrinos.

En el Hemisferic vimos una peli de Arabia.

En el Museo de las Ciencias hicimos tonterías en la exposición de Star Trek...........

En fin, yo lo que recomiendo es el acuario, el Oceanografic. Y después si os da tiempo, todo lo demás.

El aparcamiento que tienen es bastante caro y cierra temprano. Nosotros aparcamos fuera, en agosto  y no tuvimos problemas para encontrar espacio libre.

Las entradas, si podeís comprarlas en las oficinas del Hemisferic, hay menos colas.
















Castellón es muy bonito y se ve muy rápido. Nosotros dimos una vuelta por el casco antiguo, nos acercamos al puerto y luego nos dimos un baño en la playa del Pinar. Fue la que más nos gustó de las que vimos en la Comunitat Valenciana. Era mediados de agosto, pero había sitio de sobra para aparcar, para tender la toalla...........sin aglomeraciones y con todas esas palmeras casi a ras de arena. Preciosa.