No solemos alojarnos en hotel de cuatro estrellas, pero como se daba la casualidad de que era mi cumpleaños, Nostromo decidió que era lo mejor. El precio por dos noches fue de 165 € y lo mejor, sin duda, fue el desayuno buffet. 

Está situado en una zona muy conocida de Madrid, el Paseo de la Castellana, a la altura de las famosas torres Kio. De hecho, una de ellas está pegada al hotel. La parada de metro está justo al lado, al igual que un McDonalds, y muy cerca hay también varios locales de restauración (Burger King, 100 montaditos, Llaollao........).

La verdad es que para ver el Madrid "histórico" no está muy bien situado. Es cierto que en metro estás allí en unos 15-20 minutos, pero si vas con poco tiempo y no quieres estar dependiendo del transporte público, no es la mejor opción.

La cama y el colchón son muy cómodos, tiene una especie de galán de noche-planchador que funciona bien, secador, servicio de habitaciones, minibar, caja fuerte......La ducha, como suele ser habitual, no es ninguna maravilla, pero tiene la presión suficiente y no acabas con el suelo inundando como en otros muchos hoteles. Algo de agradecer y que también suelen obviar bastante en otros establecimientos, son las dos toallas por persona (estoy harta de secarme el cuerpo con la toalla empapada de secarme previamente el pelo) y la alfombra para salir de la ducha sin tener que hacer malabarismos sobre los calcetines o zapatillas XD

Disponen de wifi gratuita, tendrás que pedir en recepción una clave por cada dispositivo electrónico que dispongas.

Como os decía antes, lo mejor fue el desayuno buffet, con variedad de fiambre, fruta, bollería, panes, zumos y leches. Así da gusto madrugar! :-)





















Tanto Luismi como yo habíamos estado en Madrid varias veces, pero era la primera que íbamos a ir juntos. La primera y la segunda vez que fui a la capital, fueron en menos de una semana, allá por el 95.

 Por aquella época era una auténtica forofa del Depor y aprovechando que jugaba en Madrid la final de la Copa del Rey contra el Valencia, allá nos fuimos. Ese partido fue cancelado a pocos minutos de la final debido a una granizada, por lo que pocos días después volvimos a coger el autobús y nos plantamos, de nuevo, en el Bernabeu. De esos dos viajes sólo recuerdo correr Castellana arriba, empapada, buscando el autobús y el Bernabéu. 

Años más tarde, cuando cursaba un ciclo superior de Agencias de Viajes, fui con mi clase a Fitur. Aprovechamos más el tiempo, pero tampoco demasiado. La penúltima vez fui a visitar a una amiga que vive en la Sierra, hasta allí llegué en avión, pero ese fin de semana se cerró el tráfico aéreo debido a la famosa nube volcánica, por lo que el fin de semana se trucó y tuve que coger un tren de vuelta a primera hora de la mañana del domingo, con lo cual tampoco fue un viaje muy aprovechado.

En agosto, leímos en el periódico que Easyjet abandonaba el aeropuerto de Coruña en el mes de diciembre, así que buscamos ofertas y la mejor coincidía en el fin de semana del 17 de noviembre, el día de mi cumpleaños, así que decidí que ese sería mi regalo de cumpleaños. 44 € ida y vuelta!

Y dejando a un lado los antecedentes, vamos con lo que dió de sí ese lluvioso fin de semana.......

Llegamos a Madrid con la idea de aprovechar algo las pocas horas que quedaban del viernes, pero estábamos bastante cansados y nuestro hotel estaba pegado a las Torres Kio, en el Paseo de la Castellana, por lo que tendríamos que movernos en metro para ver algo, por lo que decidimos cenar allí cerca y descansar para darlo todo el día y medio que tendríamos por delante.

El sábado empezó con lluvia, así que fuimos cambiando nuestros planes según la climatología. La primera parada fue el Palacio Real y la Almudena. Para ello, cogimos el metro en Puerta de Castilla a Ópera.

Compramos las entradas para el Palacio Real (10 €) y empezamos la visita. Nos llevamos una grata sorpresa, tanto del exterior como del interior. Después de ver Versalles en mayo, podemos decir que el Palacio Real no tiene nada que envidiarle. Puede que no disponga de sus suntuosos jardines, ni de varios edificios que forman un complejo extraordinario, pero no se queda atrás. Las zonas visitables son la Farmacia, los aposentos reales y la Armería. En la Farmacia y en la Armería no se pueden sacar fotos, algo que nunca entenderé. Se ve que en la Tienda de Regalos hay libros, postales....a precio de oro.....


Armería

Salón de gala




Teatro Real



Es una visita totalmente recomendable. El Palacio Real fue la residencia oficial de los reyes españoles desde Carlos III hasta Alfonso XII y también de los presidentes de la II República. Desde la década de 1940 depende de Patrimonio Nacional y en él se celebran ceremonias y actos públicos del Jefe de Estado, el Rey. Es el edificio más importante del s. XVIII y dispone de unos jardines, los del Moro, con dos fuentes, la de los Tritones y la de las Conchas.

Salimos de allí y entramos en la catedral de la Almudena, que es gratis, aunque puedes hacer una pequeña donación. Es una mezcla de varios estilos: el exterior neoclásico, el interior neogótico y la cripta neorrománica. 






Desde allí y siguiendo la Calle Mayor, pasamos por la Plaza de la Villa, la Plaza de San Miguel con su bonito mercado (en donde poder tomar unas tapas) y la Plaza Mayor, de la que no tuvimos muy buenas vistas porque estaba totalmente tomada por el montaje, del que suponemos, un mercado navideño. 



Después de comer nos dirigimos hacia la famosa Puerta del Sol, para la típica foto del Kilómetro Cero. En ella se encuentra uno de los símbolos de la ciudad, la escultura del Oso y el Madroño. Bajamos por la concurrida calle Preciados hasta el Callao y de ahí a la Gran Vía hasta la Plaza de España y el Templo de Debod (este templo está dedicado al culto de los dioses egipcios Amón e Isis y tiene una antigüedad de 2000 años). Habíamos leído que esta última visita era mejor hacerla al atardecer, pero dado que el día estaba lluvioso, decidimos adelantarla. Deshicimos nuestra ruta por la Gran Vía y nos dirigimos hacia el edificio Metrópolis (para construír este hermoso edificio, fue necesario derribar site casas. Destaca su cúpula de pizarra negra coronada por una victoria alada), el del Banco de España y la Cibeles. Allí entramos en el Palacio del mismo nombre para subir a su mirador, pero faltaba mucho tiempo para la siguiente visita, por lo que nos lo saltamos y nos acercamos a la Puerta de Alcalá. Luego enfilamos por la Carrera de San Jerónimo para ver el Congreso de los Diputados  y, finalmente, cogimos el metro en Sol hacia el hotel. Estábamos cansados y habíamos andado mucho durante el día.
















El domingo nos levantamos con la idea de pasear por el Retiro y por el Rastro, pero a última hora cambiamos de planes y ya que el Rastro no nos llamaba mucho la atención, decidimos irnos al Círculo de Bellas Artes para subir a la terraza (3 €).

El Retiro estaba prácticamente vacío cuando llegamos, por lo que fue un paseo muy agradable. En este inmenso parque podemos ver dos palacios, el de Velázquez y el de Cristal, que fue construído en 1887. Como bien dice su nombre, sus paredes son de cristal sostenidas por columnas jónicas de hierro. Se construyó con motivo de la Exposición de las Islas Filipinas, una especie de invernadero en donde dar a conocer la diversidad de la flora existente. Desde hace años contiene exposiciones temporales, aunque cuando nosotros estuvimos, estaba totalmente vacío.

Desde el parque, nos acercamos a la estación de Atocha y allí cogimos el metro hacia el Círculo de Bellas Artes. Subimos a su azotea y de vuelta al hotel a recoger nuestras maletas para dirigirnos al aeropuerto.

A pesar de la lluvia, creo que fue un fin de semana bastante provechoso. Nos gustó mucho la ciudad y como no pudimos ver todo lo que queríamos ni asistir a alguno de los numerosos musicales, obras de teatro....sabemos que volveremos.





















El metro de Madrid nos pareció muy fácil de utilizar, aunque nos pareció algo caro y nos llamó la atención que tengas que escoger tu ruta antes de subirte al tren. Hay unas máquinas expendedoras en donde tienes que decir desde qué estación sales y a cual quieres llegar para que te deje imprimir el ticket. Puedes pagar con tarjeta de crédito, pero únicamente si el importe es superior a 5 €. Para usarlo desde o hasta el aeropuerto tendrás que pagar un suplemento y al llegar a determinadas estaciones, tendrás que meter el ticket para validarlo. Nosotros esto sólo lo hicimos en el aeropuerto. Aquí tenéis información sobre las tarifas y os dejo también el enlace para descargaros el plano turístico.


Para que os hagáis una idea de los precios del metro, os dejo los que usamos nosotros:

- Aeropuerto a Plaza de Castilla: 4,70 € (incluídos 3 € de suplemento por ir desde/hasta aeropuerto)
- Plaza de Castilla a Ópera: 1,90 €
- Sol a Plaza de Castilla: 1,90 €
- Plaza de Castilla a Retiro: 1,80 €
- Atocha Renfe a Banco de España: 1,60 €
- Banco de España a Plaza de Castilla: 1,90 €

Hay también un billete turístico que nosotros no adquirimos. Se puede comprar en las oficinas del Consorcio Regional de Transportes de Madrid, en las estaciones de Metro y en algunos estancos, quioscos y puntos de interés turístico. Es un billete personal e intransferible, por lo que hay que mostar el DNI en el momento de comprarlo. Los hay para 1, 2, 3, 5 y 7 días de duración y esta validez empieza a contar desde la fecha de la primera ocasión que se utilice. En ese momento, la fecha de caducidad quedará impresa en el reverso del billete.

Las tarifas van desde 8 o 16 € para las de 1 día, dependiendo de las zonas, hasta 33,40 o 66,80 € para las de 7 días. Los menores de 11 años pagan el 50%.


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