Hola a todos, si es que hay alguien, porque después de un mes sin publicar, alguno ya se habrá olvidado de nosotros, jeje.

Creo que nunca he estado tanto tiempo sin actualizar, pero entre las fiestas, el primer viaje del año a Asturias, el segundo la semana que viene a Fitur, el tercero consistente en una escapada romántica que nos tocó en un sorteo y el gran viaje de este año a la Coste Este de Estados Unidos nos ha tenido bastante ocupados y, sobre todo, perezosos para escribir.

Como leisteis arriba, pronto os hablaremos de Asturias y de Fitur, por eso es hora de terminar con los relatos de la escapada londinense de noviembre.

Buscar hotel en Londres es un poco estresante o, por lo menos, a mí me lo parece. Creo que es algo que pasa en todas las grandes ciudades, hay tanta oferta, con tantos precios distintos, infinitas zonas....que es muy difícil encontrar algo que te guste, que sea barato, que se ajuste a tus planes......

Al volar hasta y desde Stansted y desplazarnos a la ciudad en los autobuses de Terravisión, teníamos claro que queríamos un hotel que estuviera cerca de Victoria Station para no andar cargando con las maletas y, sobre todo, porque el último día nos teníamos que levantar a las 3.30h de la mañana y la parada del autobús estaba a 5 minutos andando.

No es un buen hotel, pero está muy bien situado, muy cerquita de Buckinham Palace o del Big Ben. En la estación también hay un centro comercial con varios locales de comida rápida, varias tiendas y hasta un super en donde te podrás aprovisionar.

La primera noche nos dieron una habitación en la planta baja, justo detrás de recepción y a pie de calle. Cuando entramos en ella ya nos dimos cuenta de que no íbamos a pegar ojo y pedimos que nos la cambiaran, pero nos contestaron que estaba lleno. Efectivamente, no dormimos en toda la noche, nos enterábamos de todo lo que pasaba en recepción, de las conversaciones de la calle y del tráfico. A la mañana siguiente solicitamos, de nuevo, que nos la cambiaran. Fueron muy reticentes, pero no dimos nuestro brazo a torce y le dijimos que no podíamos estar 3 noches más sin dormir. Al final, nos cambiaron a una habitación en el sótano, con una minúscula ventana que daba a un patio interior de unos 50 cm2. Eso sí, no había ningún ruído. La cama estaba encastrada en una esquina, por lo que teníamos que moverla para meternos en ella, pero comparado con tener que oír ruído toda la noche, nos pareció una suite.

El desayuno era un poco pobre pero suficiente. Tostadas, zumo, cereales, yogures, queso, café y té. Lo peor, que te atendían con chanclas de playa y con el típico delantal tipo "vestido" que se ponían nuestras abuelitas para andar por casa.

El precio por 4 noches fue de 281.67 euros (236 libras esterlinas), 70 euros con desayuno incluído.

En definitiva, si no os importa sacrificar un poco la calidad del alojamiento, es una buena opción. Londres es una ciudad carísima y este hotel, en mi opinión, tiene una buena relación calidad-precio, está muy bien situado, con la estación de metro, tren y autobús del aeropuerto a 5 minutos y con algunas de las atracciones turísticas más importantes de la ciudad a menos de 15 minutos andando. Nosotros volveríamos!

Os dejo la web del hotel, aunque nosotros reservamos a través de Booking porque nos salía algo más barato.

Deciros que está en Belgrave Road, una calle de casas victorianas que albergan, en su mayoría, hoteles. En esta misma calle está el de la cadena Easy que algunos de vosotros me recomendásteis. El nuestro también era una casa victoriana, así que los pasillos son bastante estrechos, con esas escaleras tan empinadas y no muy anchas y sin ascensor.

Y, por último, una anécdota. Comos os dijimos algo más arriba, la última noche nos fuimos de madrugada. Conscientes como éramos de que no estaba muy bien insonorizado, tuvimos muchísimo cuidado en no hacer ruído. Llegamos a recepción y nos encontramos con que no había nadie, así que le estaba diciendo a Nostromo que dejara la llave sobre el mostrador y que nos fueramos, cuando nos llevamos el susto de nuestra vida. Os dáis cuenta de esas cajas sorpresa que cuando abres la tapa te aparece un payaso con un muelle y te llevas un buen susto? Pues esto fue lo mismo, sólo que la caja era la recepción de un hotel y el susto nos lo dió el recepcionista que estaba durmiendo en el suelo y que se levantó como si tuviera un muelle, todo despeinado y, también, con un buen susto en el cuerpo. Luego nos reímos un montón y nos compadecimos del pobre chico al que habíamos despertado, pero en aquel momento el susto fue de órdago.




















Nuestro viaje a Londres en un sólo enlace!!!

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