Uno de los días más esperados para mí en este viaje era justo este día, el día que haría realidad otro de mis sueños viajeros, la visita a la preciosa ciudad de Boston.

Paradójicamente, este fue también el peor día del viaje. Me levanté con ganas de ver la ciudad, sobre todo recordando las vistas desde el muelle la noche anterior y desde la carretera que une Cambridge con la ciudad, con una panorámica preciosa a medida que te acercas a Boston, pero nada más salir del hotel ya noté que no estaba al 100%. La causa, la maldita alergia.



Este día se me hizo interminable, me fatigaba a cada rato, con estornudos, mocos, tos....estaba realmente agotada y teníamos que sentarnos a descansar con frecuencia. Si llega a ser otra ciudad que no me llamara tanto, creo que hasta me habría vuelto al hotel, pero era Boston, así que a pesar de estar cansada y con mucha paciencia, todo hay que decirlo, por parte de Luismi, aprovechamos bastante bien, y a pesar de las circunstancias, el día. Eso sí, a última hora de la tarde sí que pedí la rendición e hicimos lo que ningún viajero/turista debería de hacer en todo viaje que se pretende barato, que es pedir un taxi. 

Nuestro hotel estaba en el barrio de Charlestown y desde el centro nos costó 16.50 $, contando la propina y que el taxista nos había dicho que no conocía la calle en la que estaba el hotel y nos dió un pequeño paseo por el barrio. No me pareció muy caro el trayecto, la verdad.

Pero vamos a lo importante, a lo que vimos e hicimos este día tan agridulce.

Esta preciosa ciudad fue fundada en 1630, en 1675 empezaron las hostilidades con los indios y en 1692, 20 mujeres fueron quemadas en la hoguera, acusadas de brujería, en la cercana ciudad de Salem (que aunque la teníamos en mente, no pudimos visitarla)

La historia de Boston está muy vinculada a la historia de la Independencia del país y en ella tuvieron lugar importantes acontencimientos como La Masacre de Boston el 5 de marzo de 1770.

Es una ciudad para moverse a pie, disfrutando de sus calles, pero también hay un buen servicio de buses y el metro, fundado en 1897 y el más antiguo de Estados Unidos.

Lo más importante de la ciudad puede verse siguiendo un sendero llamado Freedom Trail. Nuestro hotel estaba justo en el lugar donde terminaba. Os será fácil seguirlo, ya que a lo largo de 4 km veréis una línea de adoquines rojos que os guiará en vuestra caminata. Aunque nosotros, dada la situación del hotel, lo hicimos al revés, lo que recomiendan es empezarlo en el Boston Common, el primer parque público de América. En el parque se encuentra el Boston National Park Visitor Center en dónde podréis conseguir información y creo que hasta visitas guiadas gratuitas.
Este barco se encuentra atracado al lado del USS Constitution, en el National Historical Park Charleston Navy. Es el barco más antiguo del mundo aún a flote. Es una fragata de 52 cañones que luchó casi durante 150 años y se construyó en 1797.

Boston Public Garden. Está pegado al Boston Common. Alberga el jardín botánico más antiguo del país. En él se encuentra el Garden of Remembrance, que honra a los nacidos en Massachusetts muertos en los ataques del 11-S


Estuvimos en Boston tres semanas después del atentado de Abril, y  esto fue lo que nos encontramos



Uno de los cementerios que nos podemos encontrar a lo largo del Freedom Trail


El edificio de la izquierda no os recuerda al Flatiron Buildind pero en pequeñito??

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El Quincy Market, lleno de puestos de comida y repostería




Monumento a las víctimas del Holocausto










A parte de hacer el Freedom Trail, nos acercamos a Chinatown y subimos al Skywalk Observatory at Prudential Center, en el 800 Bolyston Street. Es un rascacielos desde dónde podrás obtener una buena panorámica de la ciudad. La entrada se puede hacer desde el centro comercial que también aloja. El precio del Top of the Hub, 15 $ por persona.





Y, sí, también nos acercamos a uno de los bares más famosos del mundo, Cheers

Os sorprenderá saber que en Boston hay dos Cheers, "el original" que inspiró el decorado de la serie (situado en Beacon Hill, enfrente del Public Garden y el Boston Common) y "la réplica", muy cerca del Quincy Market, en Faneuil Hall Marketplace.

El de la foto es el original y dispone también de una tienda en dónde comprar algún recuerdo de la serie. Para entrar tienes que consumir, pero si sólo quieres beber te enviarán a la planta de arriba, que no tiene nada que ver con el decorado de la serie. En la parte de abajo, la que salía en la tele, sólo sirven comidas. Nosotros íbamos con la intención de tomar algo, porque ya habíamos comido un rato antes, entramos rápidamente y al ver que a los chicos que entraron justo  antes que nosotros le decían que para tomar algo tenían que subir las escaleras, nos fuimos.

Acabamos haciéndoos una recomendación, y es que aunque habíamos leído en varios webs, blogs...que era suficiente un día para ver la ciudad, a mi particularmente me pareció poco, ya que Boston me encantó y me entristeció sobremanera no disponer de más tiempo para disfrutar de la ciudad.

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Había llegado el día de abandonar Nueva York, un destino soñado desde siempre para Luismi y una agradable sorpresa para mí, a la que la gran manzana no llamaba demasiado y que acabó enamorada de la ciudad y con muchas ganas de volver.

Era un día triste pero alegre a la vez, ya que esa noche dormiríamos en Boston, uno de mis sueños viajeros desde que era niña. Por fin iba a estar en esa maravillosa ciudad!!

Si os acordáis del nuestro primer día en Nueva York, os contábamos cómo llegar desde el JFK al centro de Manhattan. En aquella ocasión utilizamos el Air Train para acercarnos a la estación de Jamaica en dónde cogeríamos el Long Island Rail Road, un tren que nos llevó bastante rápido a la estación de Pensilvania (nos llevó más o menos una hora llegar desde el hotel hasta el Federal Circle y el Air Train nos costó 6 $ por persona, 5$ por el trayecto y 1$ por la tarjeta en sí. Si tenéis la MetroCard prepago os ahorraréis ese dólar de la tarjeta)

Este día el recorrido era el mismo, pero a la inversa, aunque decidimos aprovechar la MetroCard y en vez de ir en tren hasta Jamaica Station, utilizamos el metro y desde allí el Air Train hasta el Federal Circle, en dónde se concentran las oficinas de alquiler de coches del aeropuerto. Nosotros reservamos con Hertz después de mirar varios precios  (290 euros, nos saldría más barato si lo hubiésemos reservado una semana, pero no nos quedó más remedio que hacerlo por una semana y unas horas). Ya os habíamos hablado de que en principio habíamos mirado para movernos en transporte público, pero finalmente decidimos hacerlo en coche para tener más libertad.

Escogimos el modelo más baratito (un Chevrolet Sonic, que creo que aquí es el Aveo) y emprendimos caminito de Boston.

En Estados Unidos todos los coches de alquiler son automáticos, yo no le veo mucho la gracia, ya que se pierde la esencia de la conducción, pero desde luego son bastantes cómodos. Entre que no tienes que pisar el embrague, ni cambiar de marcha y que tienen control de velocidad, parece que vas en el coche fantástico XD



Deciros, por si no lo sabéis, que tras poner el motor en marcha, tendréis que pisar el freno para poder ponerlo en modo de conducción. Por lo menos fue así en nuestro coche y nos llevó algunos minutos darnos cuenta del detalle, ya que si lo pensáis, que tengas que pisar el freno para poner el coche en marcha no tiene mucha lógica.

Todo el camino lo hicimos por Interestatales y vimos bastante presencia policial en las carreteras. Hay peaje y tienes dos maneras de pagar: uno con una especie de Vía T (podéis pedirla en la empresa de alquiler de coches previo pago) o pagar en CASH, sí, en CASH. Ni un sólo peaje pudimos pagarlo con tarjeta, así que si conducís por Estados Unidos acordar de llevar siempre dinero en efectivo. En peajes, ese día, gastamos 13,15 $.

Hay algunas cosillas en el tema de conducción que es un poco distinto, pero os las iremos contando en las siguientes entradas.

Algo que nos llamó la atención es que las áreas de servicio solía haber un McDonalds, Burger King, Starbucks......

Llegamos a media tarde a Cambridge, la preciosa ciudad universitaria que está pegada a Boston y tras caminar por su calle principal nos adentramos en el campus a través de una de sus majestuosas puertas. Cambridge y Boston están separadas por el Rio Charles. La afamada universidad de Harvard fue fundada en 1963. 
























Nos perdimos un ratito deambulando por sus calles y de vuelta al coche, que había sido un día muy largo.

En Cambridge fue en el primer sitio que usamos los famosos parquímetros estadounidenses y aunque a lo largo de los días vimos los más clásicos, esta vez pagamos en uno un poco más moderno y que hasta permitía tarjetas de crédito. Echas la moneda o pagas con la tarjeta la cantidad deseada y aparece el tiempo del que dispones en la pantallita del parquímetro.

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