Como ya habíamos comentado hace unos meses, este año estaremos en sequía viajera y aunque al principio creía que lo llevaría mejor de lo que lo llevo, pensando en que de esta manera podríamos ahorrar más y cuando pudiesemos viajar, nos iríamos, por ejemplo, un mes a Australia y nueva Zelanada, la verdad es que tengo mono.

Hace cuatros meses desde nuestra última escapada, todo un récord para nosotros desde que empezamos a viajar juntos en el 2007 y, sobre todo, desde 2010 cuando empezamos a hacerlo con más asiduidad y a destinos más lejanos.

Aquí os dejamos un vídeo de escasos 2 minutos, en dónde podréis ver a Artabria en algunos de los lugares que hemos visitado.

Os atrevéis a decirnos los nombre de esos destinos? A ver cuántos acertais ;-)




Si en la última entrada publicada os contábamos cómo hacer un rico plato de pasta con gambas, hoy os llevamos a uno de los restaurantes que hemos probado recientemente: La Masía, en Coruña. Tienen dos locales, pero nosotros fuimos al que se encuentra en el número 38 de la calle Emilia Pardo Bazán.

Es un local pequeño en dónde tomarte un vino y unas tapas o comer en condiciones en su comedor. Fuimos un sábado al mediodía y estaba lleno. Muy buen ambiente, pero el comedor y la zona de la barra están separadas por una escasa mampara que hace que comer en tranquilidad sea imposible, ya que te llegan todas las conversaciones de los que están compartiendo con sus colegas y amigos un vino y algo de picoteo. Por lo demás, un local recomendable. Buena relación calidad - precio y buena comida.

De entrante para compartir, nos pedimos pulpo á feira, pero con setas, gambas y patatas. Recuerdo que estaba buenísimo. El pulpo blandito, como a mi me gusta, estaba delicioso, al igual que las setas y las gambas.

De plato principal, hubo varias opciones:

- Chuletillas de cordero

- Raxo de pollo con setas y queso San Simón
- Chipirones a la plancha con arroz y ali oli y...
-... codillo asado
El postre no fue tan variado y nos quedamos con la tarta de queso y el coulant de chocolate con helado de vainilla.


Este plato me lo guardo para cuando Luismi no puede comer conmigo, porque no le gusta nada el marisco. 
Sé lo que estaréis pensando, "un gallego al que no le gusta el marisco?" pues sí, los hay.

Ingredientes para 1 persona

- 125 gr de pasta
- 1 puñado de gambas (yo la uso congeladas)
- 1 ajo en láminas
- Aceite
- Sal
- 1 cucharadita de pimiento dulce
- Orégano o albahaca

Preparación

Cocemos la pasta y mientras tanto, nos ponemos manos a la obra con las gambas. 

En un poquito de aceite de oliva hirviendo, añadimos el ajo en láminas hasta que coja un poquito de color. Será el momento de añadir las gambas, una pizquita de sal y 1 cucharadita de pimiento dulce.


Cuando las gambas estén hechas, vertemos en la sartén la pasta escurrida, le damos un par de vueltas para que coja el sabor y a la mesa!

Fácil, eh? En 20 minutos tendréis una comida rica y muy facilita de hacer.





Ya hace cuatro meses de nuestra escapada otoñal a Las Médulas y Ponferrada con nuestros amigos de Callejeando por el mundo y Una idea, un viaje y todavía no os habíamos contado qué hicimos el segundo día de nuestra estancia. El primer día ya sabéis que hicimos una ruta de senderismo por las Médulas que podéis recordad en este enlace.

El sábado habíamos llegado tarde a Ponferrada y lo primero que hicimos fue buscar un local en dónde tomarnos un chocolate con churros. No encontramos ninguno y ya teníamos hambrecilla, así que nos "tuvimos que conformar" con algo de repostería.

Dimos un pequeño paseo por el centro y luego nos dirigimos al hotel para ducharnos y salir a cenar.




El día siguiente estaba lleno de planes, pero como lo habíamos dejado un poco al azar, no tuvimos toda la suerte que nos habría gustado y nos quedaron cosas por ver.

La primera parada era el Valle del Silencio, en concreto Peñalba de Santiago. Al salir de Ponferrada encontramos dos carteles que indicaban Valle del Silencio, así que nos decidimos por coger una de ellas y, por lo que vimos más adelante, creo que no era la carretera más acertada.

Hicimos caso del GPS más o menos y digo esto, porque al ver la carretera que nos indicaba decidimos obviarla y probar suerte con la siguiente opción. De nuevo, nos equivocamos y nos metió por una carretera sin asfaltar y con nieve. Menos mal que en nuestro coche iban también María y Rubén de Callejeando por el mundo, porque si llegamos a ir sólos Luismi y yo, ni loca le habría dejado meterse por un camino así. 





Lo "peor" fue cuando el camino empezó a empeorar y los chicos de Una idea, un viaje, Eviña y Diego, que venían en su coche, desaparecieron de nuestros retrovisores. No había cobertura, no había sitio para parar el coche ni para dar la vuelta y el camino estaba cada vez peor y con más hielo y nieve.

Tranquilos, no nos pasó nada! Y Eviña y Diego hicieron acto de presencia un poquito más tarde, ya en Peñalba de Santiago y sin un rasguño.





















Dimos una vuelta por el pueblo, lleno de encanto con la iglesia de Santiago de estilo mozárabe. Todavía conserva muestras de la arquitectura rural berciana con construcciones de piedra y tejados de pizarra.

Al terminar nuestro paseo nos fuimos a la Cantina y cuando le contamos al propietario por dónde habíamos llegado nos dijo que nunca más le hiciésemos caso al GPS, que había una carretera mucho mejor por otro lado y que ya había tenido que ir más de una vez a buscar a osados turistas al lugar por el que habíamos venido.

Una vez acabados nuestros tés y cafés, retomamos el camino hacia Ponferrada para acercarnos a la Herrería de Compludo. La herrería es monumento nacional desde 1968, pero no teníamos muy claro si estaba abierta  o no y aunque teníamos intención de acercarnos, el tiempo se nos echó encima en Molinaseca, el lugar escogido para comer (en nuestro otro blog, podéis leer una reseña del restaurante) y decidimos dejarla para otra ocasión.







Tras una buena comida y una sobremesa muy, pero que muy pausada, era hora de volver a casa. Este maravilloso atardecer nos acompañó a la salida de Ponferrada.