Qué ver en Heidelberg - Alemania

Llegamos a Heidelberg siguiendo las instrucciones del Tomton y lo hicimos directamente en la Oficina de Turismo que hay junto la Estación de Trenes. Allí nos facilitaron un plano y, a mayores, compramos otro con algo de información sobre la ciudad, ya que íbamos totalmente a ciegas. Habíamos leído que merecía mucho la pena, pero nada más.

Desde la estación puedes llegar al centro en bus, pero nosotros nos acercamos en coche y aparcamos en el parking 6, en la Spielplatz. Desde allí cogimos el "Recorrido por el casco antiguo" que venía señalizado en el plano:

La St. Anna-Kirche fue construida por Rischer en 1714 como iglesia de un hospital católico. Justo al lado se encuentra la Altes Waisenhaus, una casa burguesa barrosa remodelada en 1756 como el hospital de los reformados.



 La Peterskirche es la iglesia más antigua de Heidelberg. Se encuentra situada enfrente de la maravillosa biblioteca de estilo modernista y con elementos del Renacimiento alemán y francés.



 Desde la Karlplatz se tiene una buena panorámica del castillo, además de encontrarse en ella la Academia de las Ciencias (Akademie der Wissenschaft), la casa Mittermaierhaus y el Palais Boisserée.



 La Karlstor es una puerta construida entre 1775 y 1781 y aunque pierde un poco de encanto porque hace de rotonda, vale la pena verla.
 En la Markplatz nos encontramos con la Heiliggeistkirche finalizada en 1441, además del ayuntamiento (Rasthaus) que mantiene su aspecto actual desde 1710 y desde que suena su carrillón todos los días a las 12, a las 16 y a las 19 h.
 Era la hora de comer y nos decidimos por un restaurante que estaba al lado de Heiliggeistkirche, aunque probamos la comida de la zona, a ninguno de los dos nos gustó demasiado.

 Enfrente del restaurante se encuentra este maravilloso edificio. Se trata de la Haus zum Ritter, única casa patricia que sobrevivió a la destrucción de la ciudad en 1689/1693. Fue construida en 1592 y desde 1705 fue un mesón hasta que se convirtió en un hotel restaurante.
 Muy cerca de la Markplatz se encuentra un puente bastante curioso, el Alte Brücke, Brückentor. En él podemos ver varias estatuas que representan a Palas Atenea y al constructor del puente, el príncipe electoral Carlos Teodoro, entre 1786 y 1788.
 Nos parecieron muy curiosas todas las tiendas y locales de restauración que se encuentran adosados a la iglesia de Heiliggeistkirche en la Markplatz.



 Terminamos nuestro paseo en el parking en dónde habíamos dejado el coche para dirigirnos al Schloss (castillo). Se nos empezaba a hacer tarde por lo que no hicimos la visita interior, pero sí que nos dió tiempo a apreciarlo desde fuera y disfrutar del mirador con preciosas vistas a Heidelberg, as us montañas y al río Neckar.




Este castilllo fue construido sobre una fortificación medieval. En él residieron los príncipes electores del Palatinado Electoral de la dinastía de Wittelsbach durante más de 4 siglos. La construcción más antigua del reciento es la Ruprechtsbau, encargada por el príncipe Ruperto III sobre el años 1400. Durante la Guerra de los Nueve Años, en 1693, el castillo y sus torres fueron destruidos y su ruinas convertidas en el símbilo del romanticismo alemán. 


 Este sería el aspecto del castillo antes de su destrucción.

Más arriba del castillo hay varios miradores a los que se accede a través de dos funiculares, a pie o a coche. El funicular inferior hasta la estación de Molkenkur es uno de los funiculares más modernos y el superior hasta la Silla del Rey o Königstuhl es el funicular eléctrico más antiguo del país.

Aparte de perdernos el interior del castillo y la subida en los funiculares, nos quedamos con las ganas de hacer el Philosophenweg o Camino de los Filósofos, que se encuentra entre los caminos de altura más bellos de Europa y que sirvió de inspiración a varios sabios

Además, Heidelberg también tiene varios museos: el de la Universidad (Universitätmusem), el Universitätsbibliothek con una colección gratuita de canciones medievales, el de la historia del embalaje, el de la Farmacia...

En definitiva, Heidelberg fue nuestra primera toma de contacto con Alemania y creo que no habríamos podido escoger mejor. Es una ciudad universitaria con mucho bullicio, pero también es una ciudad tranquila llena de encanto, con preciosas callejuelas y con un entorno natural perfecto para hacer senderismo y pasear sin prisa.

5 con algo que decir:

Verónica Paz dijo...

Que lugar mas guapo!! me ha encantado el castillo!! (curioso lo del paseo de los filósofos...en Kyoto hay el paseo del filósofo!!)
muy bonito por cierto, sobre todo en primavera ;)

Y no se si estará buena o no esa comida, pero a mi me ha entrado un hambre que pa que xDD

un saludo!

Iciar dijo...

Si bien cuando visité Frankfurt, no me gustó demasiado, la visita a Heildelberg me pareció preciosa y guardo muy buen recuerdo.

Qué pena que no os diera tiempo a ver el castillo por dentro, está muy bien recreado y creo recordar que había una barrica gigante.

Aprovechasteis muy bien el dia, lastima que nos os gustara la comida. La currywurst me vuelven loca, jejej

Un abrazo!

M. Carmen Cruz dijo...

Está muy chulo este pueblecito!! Y la comida para no estar muy allá, tiene una pinta estupenda!
Iba a comentarte lo que te ha dicho Verónica! Curioso lo del Paseo de los Filósofos!!

Aran BL dijo...

Heidelberg es de mis puntos débiles de Alemania. Me ha encantado recorrerla de nuevo en tu post :) Yo tampoco hice la visita al castillo, solo pasé por fuera y disfruté de las vistas.
Un abrazo!

Verónica Deambulando dijo...

Verónica, sí, a nosotros nos encantó. Fue un acierto empezar nuestra ruta alemana por aquí :-)

Iciar, no te gustó Frankfurt? a mi me encantó, sobre todo el contraste entre los rascacielos y el centro histórico. Habrá que volver a Heidelberg para entrar en el castillo.

Mari Carmen, sí, pena que no nos diese tiempo a pasear por él.

Aran, y entiendo el porqué :-)