Ya hacía tiempo que quería hacer esta ruta y la culpa la tenía el Mirador da Carbueira, la estrella de este pequeño recorrido de poco más de 6 km en sentido circular.

Para hacer esta ruta os tendréis que acercar al concello de Monfero, en pleno Parque Natural das Fragas do Eume, uno de muchos paraísos que tenemos en Galicia. Os dejamos las coordenadas GPS porque puede parece un poco lioso el llegar hasta allí (Coordenadas: 43.351931, -8.003468)


Con las coordenadas que os dejamos arriba llegaréis exactamente al punto donde se encuentra el cartel de inicio e información de la Senda dos Cerqueiros.


Aunque la ruta es sencilla, ya que en su totalidad discurre por una senda, hay varias cuestas que en días de calor, como el que nos tocó a nosotros, o para personas mayores y niños pueden costar un poquito.




La Senda dos Cerqueiros discurre por bosques con gran variedad de flora y fauna y en algunos puntos obtienes bonitas panorámicas del río Eume, pero la estrella de esta ruta es, como os decía antes, el magnífico Mirador da Carbueira.



A nosotros nos pareció una preciosidad, acostumbrados a ver panorámicas similares pero de otro río con mayor renombre como es el río Sil en la Ribeira Sacra y a media hora de casa!!







Nuestro peludo, que se portó extraordinariamente bien con nuestra amiga Patricia, una de nuestras compañeras de ruta
Para terminar, nada mejor que hacer una parada en el Monasterio de Monfero, por el que tienes que pasar casi obligatoriamente para llegar al inicio de la ruta.



Aunque Lübeck lo teníamos en mente cuando preparábamos este viaje, lo habíamos sacado de la lista al igual que Düsseldorf, Bonn...pero, al final, cambiamos de idea esa misma mañana y en vez de irnos directamente a Berlín, pasamos primero por esta ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1987 por ser un "modelo de ciudad occidental del s. XII".

 Aunque Lübeck está a 20 km del mar, es el puerto comercial más importante del Báltico. El río Trave rodea todo el casco histórico.
 La visita debería de empezar en el Holstentor, una enorme puerta construida en 1478 en ladrillo rojo. En su interior se encuentra el Museo Histórico de la cidad. Al lado de esta puerta se encuentran los Salzpeicher, los antiguos depósitos de sal.
 Otra razón más para empezar en el Holstentor es que la oficina de turismo está allí al lado. Eso sí, si queréis un plano de la ciudad os costará 0,90 céntimos.
 Si queréis ver Lübeck desde las alturas, podéis subir a la iglesia de St. Petri, desde donde obtendrás panorámicas como éstas:





 Desde Petrikirche podéis dirigiros hacia la Dom. La primera piedra fue colocada en 1173 por Enrique XII el León y es la iglesia más antigua de Lübeck. En ella confluyen varios estilos arquitectónicos, es de origen románico, aunque tiene varias salas góticas y aunque sufrió grandes daños en la II Guerra Mundial, en su interior se conservan obras de arte de los siglos XV, XVI y XVII

 En la plaza principal nos encontraremos con el Rathaus (ayuntamiento) y la iglesia de St. Marien. El primero data del s. XIII y la segunda es la iglesia gótica de ladrillo más grande de toda Alemania.  Nosotros no entramos porque estaba en obras.


 La calle pararela al ayuntamiento, Breite, está repleta de tiendas y restaurantes y está llena de vida.

 No os perdáis tampoco la calle Petergrube, paralela a la iglesia de St, Petri flanqueada por edificios góticos, barrocos y neoclásicos.
 En el número 14 de esta calle se encuentra el Theater Figuren Museum, con una colección privada de 2000 marionetas y títeres procedentes de todo el mundo.
 Si sois fans del ganador del Premio Nobel de Literatura de 1999, Günter Grass, podréis visitar su casa museo en la  Glockengiesserstrasse.





Para terminar la visita a Lübeck, nada mejor que tomarnos un café o un té, acompañados de magníficos mazapanes en el café Niederegger. Os puedo decir que a mi no me gustan nada los mazapanes, pero los del café Niederegger me encantaron. Y aunque nosotros no tomamos nada en el café, sí que compramos mazapanes para nosotros y para la familia porque la tienda es inmensa y hay mazapanes de todos los sabores, además de numerosos pasteles y tartas caseras.


La ciudad de Hamburgo es la segunda más grande de Alemania y el principal puerto del país. Entre los s. XII y XVII perteneció a la Liga Hanseática (de la que ya os hablamos en el artículo de Bremen), se trataba de una alianza libre de ciudades mercantiles colindantes con el Mar del Norte y el mar Báltico.



 En 1842, un incendio arrasó la ciudad y por segunda vez, la Segunda Guerra Mundia, entre los años 1943 y 1945.

 Uno de los lugares más característicos de Hamburgo es la plaza del ayuntamiento, la Rathausmarkt.
 Muy cerca de allí se encuentran las Arcadas del Alster (Alsterarkaden) en el lago interior formado por el río Alster. Y es que en Hamburgo hay dos lagos, el Aussenalster (con diversas actividades acuáticas) y el Binnenalster con una fuente en el medio del lago.
 Callejeamos un poco por el centro, con todos sus elegantes edificios y cogemos el metro hacia una zona declarada Patrimonio de la Humanidad, la Ciudad de los almacenes, Speicherstadt. Son varios edificios de ladrillo rojo construidos a finales del s. XIX-principios del s.XX que servían como depósito de mercancías para los barcos que atracaban en su enorme puerto.




  En esta zona podéis disfrutar de varios museos sobre las aduanas, la historia de estos curiosos almacenes...Nosotros nos quedamos con ganas de ver el de las miniaturas que, entre otras, incluye la maqueta de un aeropuerto en donde se puede ver todo en funcionamiento: despegue y aterrizaje de aviones...



 Después de recorrer la ciudad de los almacenes de un lado a otro, continuamos por la ribera del río hasta llegar al famoso Landungsbrücken, pero antes nos encontramos con esta "tasquinha" llamada Galego, que hizo que sintiésemos un poco de morriña y es que como dice la famosa canción hay gallegos hasta en la luna.



Ya de vuelta al centro, decidimos subir a la torre de la iglesia St. Michaelis, construida entre 1907 y 1912 y cuya altura es de 132 m. Familiarmente, a la torre se la conoce como Michel. Suerte que hay un magnífico ascensor que te sube en nada (5,00 €) 






 Deambulamos un poquito más por el centro hasta llegar a nuestro coche, aparcado durante todo el día a menos de 5 minutos del Rathaus (en el puente Tröstbrucke) y sin pagar. Los domingos tienen estas cosas. Y allí mismo, nos encontramos con la iglesia de St. Nicolás, bombardeada durante la II Guerra Mundial y que cuenta con un memorial que a esas horas ya estaba cerrado.