Este día se lo dedicamos por completo al Parque Nacional de Wicklow Moutains. Empezamos la visita en Glendalough para ver las ruinas del monasterio. 

 Justo antes hay un centro de visitantes (53.011190, -6.323635) en donde podrás dejar el coche gratis e ir andando tanto al monasterio, como a los dos lagos, no creo que te lleve más de una hora. Nosotros lo que hicimos fue parar a por información en el centro de visitantes, luego movimos el coche unos metros para ir a Glendalough y otra vez luego para aparcar en el Upper Lake (53.006862, -6.344500), con tan mala suerte que allí nos cobraron 4 euros, así que lo dicho, deja el coche en el centro de visitantes y vete andando a los dos lagos.



 San Kevin llegó a esta zona y fundó un monasterio que adquirió gran importancia a lo largo de los años y llegó a ser uno de los focos principales de la cultura cristiana en la época medieval. Los reyes y los nobles europeos enviaba a sus hijos a Glendalough donde eran educados por los sabios monjes irlandeses. Varios saqueos y el triunfo de la reforma protestante hizo que el lugar quedase abandonado durante varios siglos. Lo que queda en pie es la catedral y la torre circular, tan característica de Irlanda. La torre fue construida en el s. XI y servía de campanario. Como curiosidad, comentaros que el acceso a la torre está en una posición elevada, es decir, no está a ras del suelo. Nos encontramos también con varias cruces celtas y se dice que la de San Kevin tiene la propiedad de conceder los deseos si se juntan los dedos mientras se abraza.

En esta foto podéis ver como fue Glendalough en su época de máximo esplendor

Tras ver Glendalough y como os dijimos antes, nos subimos de nuevo al coche para ver el Upper Lake. Es un rincón bellísimo, donde se respira tranquilidad. Desde allí podéis ir andando a Glendalough  y al lago más pequeño.



 Tras visitar los lagos y Glendaloug, continuamos nuestro recorrido por el Parque Nacional de Wicklow Mountains. 
Nuestra siguiente visita era la cascada de Glenmacnass, lo que no sabíamos es que estaba en propiedad privada y las buenas vistas las tienes desde la carretera un poco antes de llegar a ella. Es espectacular, aunque en la foto de arriba no se aprecia, cae desde bastante altura. Vamos, que aunque no puedas fotografiarla, tendrás en tus retinas un magnífico recuerdo de ella.

 Continuamos por Sally Gap, con un paisaje bastante árido a lo que estábamos acostumbrados a ver los días anteriores hasta llegar a Lough Tay (53.107229, -6.261393), en este lago se rodaron varias escenas de una serie que me encanta (bueno, la primera temporada me encantó, las otras fueron perdiendo un poquito), Vikingos. 


 La última parada del día fue la cascada de Powerscourt  (53.146455, -6.210353). La entrada vale 5,50 euros/persona y puedes acceder casi hasta el pie de la cascada. 
Aunque estábamos a menos de media hora de Dublín, decidimos reservar en una pequeña ciudad cercana, Bray. Parece ser que cuando hace buen tiempo se llena de dublineses que vienen a pasear a la playa y hasta bañarse en ella!! Nosotros dimos una pequeña caminata por su Paseo Marítimo y luego nos fuimos a comer a un lugar en el que cenamos de maravilla. Muy pronto publicaremos un recopilatorio de restaurantes y hoteles.

Para nosotros, el Parque Nacional de Wiclow fue una visita de lo más interesante, vimos paisajes espectaculares y muy distintos entre sí, lagos, montañas (de escasa altura, pero es lo que tiene Irlanda), cascadas...Hay varias rutas de senderismo que, desde luego, son la mejor manera de conocer un lugar de estas características. Sin duda, Wicklow, tendría que estar en el Top Five de Irlanda ;-)
Después de la decepción de Cork, pusimos camino directamente hacia Rock of Cashel, que fue otra pequeña decepción. 

La entrada vale 7 euros y el aparacamiento 4,50. Como habíamos visto sitios libres en la calle, dimos la vuelta, con tan buena suerte que cuando íbamos al parquímetro nos interceptó un señor y nos dió su ticket que todavía valía para 2 horas más. Se pueden hacer visitas guiadas, pero como algunas veces no entendemos muy bien a los nativos, decidimos hacer la visita por libre. No tardamos más de 30 minutos y parte de la catedral estaba en obras. Ya podían habernos cobrado un poquito menos si no íbamos a poder disfrutar de todo en óptimas condiciones, no?






 Dentro del recinto de Rock of Cashel se puede ver la capilla de Cormac, la más antigua de estilo románico de Irlanda, la catedral, la torre circular  y un castillo.



 Esta cruz que podéis ver en la foto de abajo es la Cruz de San Patricio, labrada en una sola piedra y con una altura de 2,3 m. Hay bastante controversia en relación a esta cruz. Aunque es una cruz celta no sigue el estilo característico de estas cruces, faltándole el anillo central. En la parte inferior dispone de una base en la que eran coronados los reyes de Munster antes de la llegada del cristianismo.
Al salir de allí, aprovechamos para el segundo desayuno en una pastelería del centro y dirección a Kilkenny.
Kilkenny nos gustó más de lo que teníamos pensado. Si no entras en el castillo ni en las iglesias, en una hora habrás visto todo.
Tras pasar por el hotel, nuestra primera visita turística fue la Catedral anglicana de St. Canice. Al lado se encuentra una torre circular de 30 m de altura. Se puede subir para disfrutar de unas buenas panorámicas, pero estaba cerrada cuando llegamos.
Una visita interesante, aunque sólo se puede ver desde fuera, es la Abadía de St. Francis, en ruinas. En 1710, la familia Smitchwicks fundó la fábrica de cerveza que ocuparía el terreno de la abadía, dejando las ruinas de St. Francis dentro de la fábrica.  Allí veréis su torre rodeada de tanques de cervezas.


Otro punto de interés es la Black Abbey, fundada en 1225. Estuvo en ruinas varios siglos debido a los embate bélicos de Cromwell (culpable de varias ruinas y muertes en Irlanda), hasta que fue restaurada en el siglo pasado.

Pero, sin duda, la visita estrella de esta pequeña ciudad es su castillo, al que no pudimos acceder porque ya estaba cerrado. La entrada vale más de 6 euros, pero tiene unos jardines bastante extensos. Se trata de una fortaleza normanda del s. XII, aunque por su estado actual no nos lo parezca.


Para terminar la visita a Kilkenny, decidimos ir a tomarnos unas pintas a un pub en donde ofrecían música irlandesa en directo a partir de las 18 o 18.30 h.

Y para despedirnos oficialmente de la ciudad nos fuimos a cenar a otro pub bastante famoso, el Kyteler´s Inn. Famoso porque era propiedad de la Dama Alicia. Y quien era ella? La Dama Alicia estuvo casada varias veces y fue acusada de envenenarlos a todos ellos, además de ser acusada de brujería y herejía, pero Alicia tenía buenos amigos, que la ayudaron a huír a Inglaterra, en donde se le perdió su rastro. Peor suerte corrió su criada Petronilla, que fue quemada viva.

Somos conscientes de que Irlanda es uno de los destinos escogidos por los estudiantes para mejorar su nivel de inglés. Si visitáis el país por este motivo, hay aseguradoras que ofrecen algún tipo de seguro de viaje de estudiantes que incluyen coberturas de gastos médicos hasta 30.000 euros, repatriación sanitaria...
Este día también tuvimos unos pequeños cambios en nuestro planning y es aunque teníamos pensando acercarnos a Kinsale y luego ver el Charles Fort, el Parque Nacional de Killarney nos había dejado con tan buen sabor de boca que decidimos dedicarle un poco más de tiempo.


En el anterior post os comentábamos que los tres lagos del Parque Nacional de Killarney se unían mediante unos "ríos", pues bien, habíamos leído que el lugar en donde se unen los lagos (Meeting of the waters) era espectacular y allí nos fuimos, aunque nos resultó terriblemente decepcionante.

Aparcas el coche  en un parking y tienes que andar unos 15 minutos. El paseo es agradable, pero el Meeting of the waters no tiene nada de especial. 


Continuamos hasta el Ladies View a ver si estaba menos nublado que el día anterior y luego seguimos hasta Moll´s Gap (51.938742, -9.658945). 






 Desde el Molls Gap nos fuimos al Gap of Dunloe, por una carretera en el que sólo cabía un coche y que estaba en obras!! Eso sí, las vistas merecieron la pena.









Desde allí cogimos camino hacia Cork, pero como íbamos bien de tiempo, decidimos hacer una visita que  habíamos descartado, el castillo de Blarney, famoso porque en él se encuentra la piedra de la elocuencia. Para conseguir ese don, tendrás que besar la piedra. Te quitan la foto de rigor y luego te la cobran a 10 euros, como si no hubiese sido suficiente robo los 13 euros por persona de la entrada. 

 El castillo, en sí, no tiene nada. Está en ruinas y descuidado, al igual que sus jardines. Lo cierto es que que te cobren 13 euros para un castillo que no tiene nada y unos jardines que están mal cuidados, con más malas hierbas que otra cosa, es un auténtico robo.


En la fotos superior e inferior podéis ver a la gente haciendo cola para besar la piedra de la elocuencia. La postura es un tanto incómoda y peligrosa si no fuese porque personal del castillo te sujeta para que no te caigas, y es que tienes que tumbarte boca arriba y sacar medio cuerpo por fuera para poder alcanzar la piedra en cuestión. 


Veis esas rejillas? Pues ahí está la piedra de la elocuencia



 Nos llamó la atención esta enorme thuja y el Jardín de helechos gigantes, lo único bueno (y ya es decir mucho, del Castillo de Blarney. Os ahorraré las fotos de la maleza que había en los jardines)



Tras descansar un rato en el hotel de Cork bajamos a dar un paseo por la ciudad. Aunque eran las 7 de la tarde, ya era de noche y no había casi nadie por la calle. Nos pareció una ciudad sin encanto y triste, y nos volvimos locos para buscar un sitio para cenar. Ya desesperados y desencantados, nos volvíamos al coche cuando a apenas 10 metros, de donde lo teníamos aparcados, nos encontramos con un italiano en donde cenamos de maravilla. Sería el karma?