De Cedeira a Cabo Ortegal: ruta de miradores

Había ido muchas veces a San Andrés de Teixido, sobre todo de pequeña, pero nunca lo había hecho exclusivamente para admirar los que según algunos, son los acantilados más altos de Europa. Hace menos de un mes estuvimos en los de Moher, en Irlanda y puedo deciros que quizás sean más altos los gallegos, pero los irlandes son mucho más escarpados y puede que de ahí proceda su fama mundial.

Saliendo desde el pueblo de Cedeira ya encontraréis numerosas señales que indican la "Ruta de miradoiros", pero aún así os iremos poniendo las coordenadas GPS para que no tengáis duda alguna.

El primero que nos encontraremos será el Mirador Chao do Monte (43.701950, -7.990786). Desde aquí se puede ver el santuario de San Andrés de Teixido, Punta Torroiba y Punta Robaliceira. Toda esta zona es de de un gran interés geológico y pertenece a la Sierra de  A Capelada.

Comentaros que antes de llegar a los miradores os encontraréis un paso canadiense y es que aquí las vacas y los caballos salvajes son los auténticos dueños. Tened mucho cuidado porque andan por la carretera y no os quedará más remedio que esperar pacientemente a que se aparten.

 La siguiente parada es el Mirador dos Carrís (43.698948, -7.988005). En él encontraréis unas cuantas mesas para comer y enfrente podréis ver el Cruceiro dos Carrís.


 La tercera parada en esta ruta será el Mirador do Cruceiro porque, efectivamente, el mirador es un cruceiro, desde donde podrás ver, de nuevo, el santuario de San Andrés de Teixido. Además, aquí, hay un pequeño "monumento" al actor y piloto británico Leslie Howard, fallecido en 1943, derribado por la aviación alemana en plena II Guerra Mundial.

 Pero el plato fuerte es el Mirador de Vixía de Herbeira. Desde este punto podréis observar unos acantilados de 620 m, en su punto más alto, junto a una ermita del s. XVIII.



 Viniendo de Cedeira, San Andrés de Teixido habría tenido que ser la segunda parada, pero primero hicimos los otros miradores porque brillaba el sol y teníamos miedo que más tarde se bajara la niebla, como así ocurrió. Sí, después de visitar San Andrés volvimos a pasar por Vixía da Herbeira y la niebla no nos dejaba ver ni la línea del arcén. Tuvimos que parar un rato el coche para ver si la niebla subía. Esta vez tuvimos suerte, pero es muy común que la niebla no os deje disfrutar del paisaje.

 Uno de los refranes gallegos más conocidos es aquel que dice que "A San Andrés vai de morto o que non foi de vivo" ( A San Andrés va de muerto el que no fue de vivo). Hay varios rituales en San Andrés, como comprar unas figuras hechas de pan y pintados con colores vivos. Son de diferentes formas en función de lo que pidas, amor, deseos.... A la iglesia hay que entrar para obtener la bendición de San Andrés, muy comunes son las extremidades hechas de cera que puedes adquirir en los numerosos puestos exteriores. También hay que bajar a la fuente de los Tres Caños y si bebes de los tres, se te cumplirá tu deseo. Si tienes alguna verruga...prueba a lavártela con este agua milagrosa.

 Muy conocida también es la "herba (hierba) de enamorar" y es que " A San Andrés van dos y vuelven tres".

 Después de la visita a San Andrés volvimos a pasar, como os decíamos antes, por el Mirador da Vixía da Herbeira, cubierto totalmente por la niebla, al igual que los dos miradores que nos quedaban por ver, el Mirador de Miranda (con buenas vistas sobre la ría, coordenadas: 43.716376, -7.894973) y el Mirador de Limo (43.746765, -7.890030).


 Al no poder disfrutar de los miradores, nos fuimos a comer a Cariño. Buscamos restaurantes en Tripadvisor y como estábamos aparcados al lado de la Cervecería Garampin, nos acercamos a comer allí, haciendo caso omiso a las malas opiniones que tenía. Y hemos de decir, que esas malas opiniones están más que justificadas. Entramos y el camarero nos dice que si queremos comer vamos a tener que esperar mucho tiempo, como vió que nos mirábamos, fue un paso más y nos dijo que no tenían pan. Estaba claro que no éramos bienvenidos, por lo que nos fuimos al Mesón Australia.

No fue nada del otro mundo, pero la comida estaba rica y el precio muy ajustado. Nos tomamos media ración de calamares, una tortilla pequeña y una ración de zorza, más una tarta de frutas y un flan de huevo por 26 euros. Si no hubiésemos tomado postre, nos habríamos ahorrado 6 euros.
 Al salir de allí teníamos pensado probar suerte con el Mirador de Miranda y el Mirador de Limo, pero la niebla seguía estando baja, por lo que nos acercamos directamente al faro del Cabo Ortegal (43.770560, -7.869287).

Este es el km O, ya que aquí se unen el Océano Atlántico y el Mar Cantábrico. Desde el faro se pueden ver tres islotes llamados Os Aguillóns. Y este fue el último mirador del día, una prueba más de que Galicia tiene muchos tesoros naturales que enseñar y de los que sentirse orgullosa.




2 con algo que decir:

Verónica Paz dijo...

Preciosos paisajes! La costa no la conozco tanto..
Y vaa tela lo del camarero... Cuando no hay ganas de trabajar... En fin

Verónica Deambulando con Artabria dijo...

A qué mola Galicia, eh? :-D

Lo del camarero no tiene nombre. Está claro que la mala fama que les precede está más que justificada.