Este año no ha sido muy prolífico en viajes, sobre todo si lo comparamos con el año pasado, que al habernos casado contábamos con 15 días más, pero tampoco podemos quejarnos. Este año hice realidad uno de los mayores sueños viajeros que tenía, visitar Machu Picchu.

La primera escapada del año tuvo lugar en Semana Santa. Nos cogimos a nuestros 3 sobris pequeños y a mi madre y allá nos fuimos a Burgos con niños, a conocer Atapuerca y a hacer un safari prehistórico. Sí, sí, como lo leéis, prehistórico!! 
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En mayo, mientras no llegaba el gran viaje del año, pasábamos los findes conociendo un poco más nuestra tierra, haciendo una ruta por los acantilados de Loiba y alguna ruta de senderismo por Coruña. A mediados de mes volveríamos a Mallorca y nos daríamos cuenta que es una isla preciosa  y que ver Mallorca en 5 días te deja con ganas de más.
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Seguían pasando las semanas y estábamos inmersos en los preparativos para viajar a Perú y a mediados de junio empezaba nuestro Perú en 15 días, no sin antes aprovechar la escala en la capital para ver Madrid en medio día.
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El puente del 25 de julio nos daría otra oportunidad para una nueva escapada y, de nuevo, con los niños. Nuestro Valencia con niños fue todo un éxito y llevan meses pidiendo volver.
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Antes de coger vacaciones en septiembre, seguimos con la tónica de este año de conocer mejor Galicia e hicimos unas pequeñas excursiones por la Costa da Morte en un día y por Viveiro

A mediados de septiembre hicimos un roadtrip por tierras españolas. Aunque hubo pequeñas paradas en otras comunidades, como nuestra visita a Sepúlveda y las Hoces del río Duratón o a El Burgo de Osma,  la mayor parte del tiempo estuvimos de turismo por Navarra y Aragón

Y ya que este año tardaron en llegar las lluvias, seguimos recorriendo la Costa da Morte y haciendo excursiones para conocer cascadas espectaculares como la Fervenza do Toxa, en Silleda o la Fervenza do Belelle.
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El último viaje del año llegó en noviembre, mes en el que visitamos La Rioja en 3 días.

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Por lo tanto, este 2016 se cierra con escapadas a Burgos, Valencia, La Rioja y Galicia; con un roadtrip por Navarra y Aragón y con el gran viaje a Perú.

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Y a dónde iremos en el 2017?

Mmmm...buena pregunta! Aunque hace meses teníamos muy claro que el gran viaje sería a Vietnam y Camboya, ahora mismo no podemos plantearnos un viaje con demasiada antelación, por lo que parece que este año que va a empezar nos quedaremos por Europa.

Por lo tanto, nos quedaremos con las ganas de Argentina, Chile, Bolivia, México, Guatemala o Canadá. También con las de Vietnam, Camboya y Japón.

Y posiblemente haremos algunos de estos: Eslovenia y Croacia; Praga, Viena y Budapest; Grecia,  Noruega, Islandia, Reino Unido con la región de los lagos y Escocia o Repúblicas Bálticas, aunque estas últimas me gustaría hacerlas con Moscú y San Petersburgo y ahí se puede complicar el tema.

Sea como sea, deambularemos siempre que podamos...Y MÁS!!

Feliz y viajero año 2017!!
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Hacía ya unos cuantos años que habíamos visitado por primera vez la Fervenza (cascada) del río Belelle, cuando la familia nos avisó para hacer una ruta hasta ella. 

Nuestro punto de partida fue el bar-chiringuito que hay al lado del río (43.462736, -8.114403) e hicimos una ruta que, aunque no sabemos exactamente de cuantos kilómetros se compone, creemos, por el tiempo que nos llevó terminarla, que será de unos 10 km. Nos llevó unas 5 horas, contando las numerosas paradas que hicimos, incluso una larga para comer. Sin paradas se puede hacer en unas 3h30-4 horas.

La mayoría de las personas que hacen la Ruta do Belelle aparcan en las inmediaciones de una antigua fábrica abandonada, el Pazo de Isabel II (43.493736, -8.123771). Para los más vagos, siempre queda la opción de aparcar en el último centímetro de asfalto antes de llegar a la fervenza, sería en la Central Hidraúlica de Fervenza (43.483870, -8.122283) pero, sacando que vayáis entre semana o en temporada baja, os podréis encontrar que al llegar allí no sólo no tengáis espacio para estacionar si no que no podáis ni maniobrar con vuestro coche.



Empezamos nuestra ruta en el chiringuito cruzando el puente al otro lado del río, tras unos metros andando, cruzamos este otro puente de piedra y empezaremos a ver las primeras indicaciones de que vamos en la dirección correcta.


Gran parte de la ruta se hace pegado a un canal de agua y tras algo más de una hora llegaremos a un merendero de madera que nos ofrece esta preciosa vista a la fervenza, la primera que tengamos de ella.


Tras una parada en el merendero, empezará una bajada en zig zag que se hace muy incómoda, pero no tanto como cuando nos toque subirla de vuelta. Antes de terminar este sendero, tendremos que desviarnos a la derecha para acercarnos al otro mirador o incluso bajar a los pies de la fervenza del Belelle.

Este año todavía no ha llovido mucho y no baja con mucho caudal. De todas formas, las salpicaduras de agua son inevitable a pocos metros. No deja de maravillarme que en Galicia tengamos rincones tan bellos como éste o como la Fervenza do Toxa de la que os hablábamos hace unos días.

Tras permanecer extasiados con las vistas, seguimos bajando el sendero hasta la central hidráulica, cruzamos otro puente y emprendemos un duro ascenso de 20 minutos hasta el mirador de Viladonelle, en el que podremos ver la fervenza del Belelle desde otra bonita perspectiva. 

Deshacemos nuestros pasos hasta la central y emprendemos el camino de vuelta exactamente por donde habíamos venido unas horas antes.

La fervenza o cascada del río Belelle se encuentra entre los ayuntamientos de Fene y Neda y su salto es de unos 45 metros.

Si queréis conocer más rutas de senderismo por Coruña, en este enlace podréis descubrir unas cuantas más.

Hace unas semanas hicimos esta pequeña ruta que parte del ayuntamiento de Sobrado dos Monxes, en Coruña, concretamente desde Casal de Abaixo, en la parroquia de Grixalba. Como no encontramos el punto exacto de partida y puesto que la ruta era circular, aparcamos en las inmediaciones de una iglesia y empezamos este pequeño sendero (43.089252, -7.988462). Recordad que tenemos otras muchas rutas de senderismo por Coruña, así que no dudéis en echadles un ojo.


Aunque os vamos a hablar de esta ruta no es para recomendarla, puesto que no nos gustó demasiado. El paisaje es bonito, pero es una ruta de 5,5 km prácticamente en su totalidad por asfalto. Por lo que sólo la recomendaríamos si estáis por la zona o queréis estirar las piernas tras vuestra visita a la Casa do Queixo, una granja escuela con restaurante y tienda que les encantará a los más pequeños, y que está a unos metros del inicio de la ruta.


Además, a unos 10 minutos de allí se encuentra el Monasterio de Sobrado dos Monxes que bien vale una visita.



Durante la ruta nos encontramos con una pequeña área recreativa en donde se reproducen un castro y un asentamiento romano. Cuenta con mesas y sillas y juego para los peques. Un buen plan para comer en verano al aire libre.

La Ruta dos Muíños (ruta de los Molinos) se denomina así porque durante el trayecto veremos el Muíño do Ferreiro y el Muíño de Tereso. El único tramo que no es por asfalto discurre por una pista forestal.

Hace unos meses os dábamos ideas para recorrer la Costa da Morte en un día. Algún tiempo después volvimos por aquella zona para ver lugares distintos a los de la primera. Si en aquel momento os hablábamos de qué visitar en Ézaro, Fisterra o Muxía, hoy os contaremos qué ver en Vimianzo, Cabana de Bergantiños y volveremos a Muxía para visitar las Caldeiras do río Castro.

Entre unas visitas y otras os quedará una ruta chula para ver la Costa da Morte en dos días.

QUÉ VER EN LA COSTA DA MORTE: VIMIANZO

Empezamos el día en Vimianzo, en donde encontramos el conjunto etnográfico de los Molinos y el batán de Mosquetín (43.154087, -8.986413). Este conjunto del Mosquetín está formado por siete molinos y tres batanes. 




 Los batanes son unas máquinas hidráulicos que son empleados para mazar el lino y la lana. Los siete molinos son harineros, que es el más frecuente en Galicia. Para los días que acompañe el tiempo, la zona cuenta con mesas y sillas de piedra para comer allí, al lado del río.


Desde los molinos del Mosquetín, nos dirigimos al centro de Vimianzo, para visitar el Castillo. Se cree que data de finales del s. XII o principios del s. XII, aunque fue derribado en 1467 durante las Guerras Irmandiñas. En 1880 se reconstruye, aunque con la lllegada de la República es expropiado  y más tarde recuperado por los franquistas. En 1965 se incendia y es donado a la iglesia. En 1973 la Diputación Provincial lo compra y lo restaura a lo largo de los años 80.

La visita es gratuita y hay varias estancias a las que se puede acceder, aparte del Patio de Armas y las Torres del Este y del Homenaje. En su interior podemos ver cómo se hacen distintos trabajos de artesanía, como encaje de bolillos, réplicas de embarcaciones...


Cuando el castillo de Vimianzo deja de ser escenario de las más variadas batallas, su interior deja paso a dependencias más típicas de un pazo que de una fortaleza.


No os perdáis las viviendas que hay a los pies del castillo porque son realmente bonitas.



QUÉ VER EN LA COSTA DA MORTE: CALDEIRAS DO RÍO CASTRO

Las Caldeiras do Río Castro (43.025005, -9.158286) se encuentran en el ayuntamiento de Muxía. En sus inmediaciones hay una capilla y un área recreativa para hacer unos buenos picnics. Se aparca cerca de la capilla y tendremos que andar menos de diez minutos para llegar a las caldeiras.
Las Caldeiras do río Castro son una especie de piscinas naturales que forman las pequeñas cascadas del río. Es un lugar ideal para pasar un caluroso día de verano.

QUÉ VER EN LA COSTA DA MORTE: CABANA DE BERGANTIÑOS

Para llegar al Castro de Borneiro, tendremos que aparcar en un pequeño parking a orillas de la carretera (43.196037, -8.952822) y caminar unos 10 minutos. La entrada al castro es espectacular, por el mismo lugar por el que accedían los castrexos.

Este castro estuvo habitado durante los s. IV y I a.c. y no se encontraron signos de romanización durante las excavaciones. Fue descubierto en 1924 y algunos de los objetos encontrados en él se encuentran expuestos en el Museo Arqueológico de A Coruña

A poca distancia del Castro de Borneiro nos encontramos con el Dolmen de Dombate (43.190266, -8.968010). Hasta hace relativamente poco se encontraba a la intemperie, pero el grave deterioro al que era sometido hizo que la Diputación construyese un edificio para alojarlo y ponerlo a salvo de las inclemencias meteorológicas. La entrada es gratuita y guiada. Previamente podemos ver un vídeo donde nos explican un poco más lo que es un dolmen y nos muestran otros yacimientos arqueológicos de la época que se encuentra en Galicia.
En realidad, en Dombate hay dos dolmenes, uno más antiguo y pequeño que el otro, albergados en una mámoa de 24 m de diámetro e 1,8 m de altura. El dolmen más reciente fue construido alrededor del año 3700 a.c. y estuvo en uso hasta el 2700 a.c. Los dolmenes eran el lugar donde entrerraban a los muertos más pudientes. El dolmen más antiguo data de finales del V milenio. Estaban recubiertos con pinturas con motivos geométricos y líneas en zigzag.
Si estáis interesados, existe la Ruta de los Dólmenes, en donde se visitan 9, algunos en mejor estado de conservación que otros. Un viaje en el tiempo hasta el neolítico gallego.
Los que nos seguís habitualmente ya sabéis que no pierdo oportunidad de presumir de tierra. Por eso, hoy os hablamos de la Fervenza del río Toxa y del monasterio de Carboeiro. Os vamos a contar qué ver en Silleda

QUÉ VER EN SILLEDA? Fervenza do Toxa

La fervenza o cascada del río Toxa tiene una altura de más de 30 metros. Hay varias rutas de senderismo por la zona, incluso una que une la fervenza con el monasterio de Carboeiro, que fue la otra visita del día.

Pero si no queréis andar, hay dos zonas habilitadas cerca de ella para dejar el coche. Una en la parte alta, en la zona de miradores (42.757434, -8.273370) y otra, en la parte de abajo, con lo que tendrás que andar todavía menos, pero de la que no os puedo dar las coordenadas porque Google Maps no reconoce ese camino. 




Desde los miradores hay una bajada de unos 20 minutos hasta los pies de la fervenza y allí hay también mesas y sillas de piedra para los que queráis comer allí. Cierto es que mucho sitio no hay. Además, encontraréis más información sobre la ruta del Deza.
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No sólo es bonita la fervenza en sí, se encuentra en un entorno de gran belleza y la zona está catalogada como Lugar de Importancia Comunitaria debido a su bosque atlántico, muy bien conservado y que cuenta también con especies mediterráneas.


QUÉ VER EN SILLEDA? Monasterio de Carboeiro

Tras comer de maravilla en Silleda, en un local llamado Culler de Pau, nos dirigimos a la segunda visita del día, el Monasterio de Carboeiro. La entrada cuesta entre 0 y 1,00 euro o si es visita guiada entre 2,80 y 4,00 €. Los lunes está cerrado y el horario varía dependiendo de la estación, pero suele ser de 11.00 a 14.30 y de 15.30-16.30 hasta las 18, 19 o 20.30 h. En verano, los fines de semana abre interrumpidamente desde la mañana a la noche.

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El monasterio de Carboeiro estuvo en ruinas durante mucho tiempo y hoy en día se encuentra bastante rehabilitado. Fue fundado por los monjes benedictinos en el s. X y estuvo habitado hasta la Desamortización de Mendizábal.

Alrededor del monasterio se pueden hacer varias pequeñas rutas, como la botánica o la que nos lleva a la Ponte do Demo (puente del demonio). Si queréis hacer la Ruta do Deza hay dos variantes, una de 10,2 km y unas 4 horas y otra de 9,2 km que os llevará un poquito menos.

El nombre de Ponte do Demo tiene su origen en una leyenda que dice que fue el diablo el que erigió el gran monasterio de Carboeiro a petición del hermano Ramón. A cambio, se llevaría consigo a todos los que muriesen cada domingo.

A nosotros nos gustó tanto la zona que volveremos para hacer alguna ruta de senderismo, pero con estas dos recomendaciones ya podéis ir de turismo por Silleda ;-)