A Fervenza, Casa grande y restaurante (O Corgo-Lugo)

Cuando recibimos la invitación para pasar el fin de semana en la Casa Grande de A Fervenza no nos lo pensamos ni un minuto y es que ya habíamos estado comiendo en ella unos meses antes y nos habíamos quedado con ganas de más.


 Aunque se trata de una invitación, somos totalmente parciales cuando decimos que vale la pena pasar unos días en ella, no sólo por el alojamiento, si no también por la gastronomía tradicional gallega con tintes innovadores más actuales y por su fantástico entorno.


 Llegamos un poquito antes de la cena y mientras que esperábamos a nuestros compañeros de ese fin de semana, nos dedicamos a recorrer la casa y calentarnos un poquito al lado de la "lareira". Esto fue una vuelta a nuestra tierna infancia, cuando en las frías tardes de invierno íbamos a visitar a los abuelos y nos ponían al calor del fuego.



 Por cierto, creo que en algunas habitaciones hay televisión. En la nuestra no había, ni falta que nos hizo ni os hará tampoco a vosotros ;-) 
 El fin de semana prometía, ya que estábamos invitados a la XV Aula de Cocina de Otono, la cena fue el preámbulo perfecto para lo que nos depararía la comida del día siguiente.
 Empezamos con una cata de aceites gallegos con sus olivas y antes de los platos fuertes, nos sirvieron un delicio queso de cabra en salsa de vino Mencía, empanada de trigo con congrio y unos crujientes de setas. Los platos principales fueron merluza de pincho confitada con puré de patata y avellana y ajada gallega y costilla de porco celta con habas y confitura de manzana.






 El broche final lo puse un delicioso coulant de avellana con confitura de manzana y helado artesano de avellana.
 La sobremesa se alargó bien entrada la noche, pero es que la compañía bien lo valía. 





Tras descansar unas horas, nos levantamos con energía para hacer el recorrido paisajístico y ornitológico que nos tenían preparado. El naturalista Juan Villarino nos llevó a lo más profundo del bosque para explicarnos la flora y fauna autóctona. Las fotos hablan por sí solas:









 Hubo tiempo también para una visita al Conjunto Etnográfico de A Fervenza en donde aprendimos cómo funcionaba el molino, la presa, el batuxo, los telares, el taller del zoqueiro, el rodicio y la moa...









Después de pasar una mañana super entretenida y en donde aprendimos mucho tanto en el bosque como en el conjunto etnográfico, nos esperaba la comida.
 Los entrantes fueron un pastel de hojaldre con setas y huevo ecológico escalfado a baja temperatura con setas. Los principales fueron habas con setas, lacón, morcilla y tocino y pollo de corral asado con castañas y navizas, asado durante horas manteniendo una temperatura constante.



La sobremesa estuvo compuesta por confitura de castaña, queso cremoso, manzana del país y avellana y tarta de avellanas con algarrobo. Delicioso!


Además, tanto la cena como la comida estuvieron regadas por fantásticos vinos de nuestra tierra, porque Galicia tiene unos caldos maravillosos que se están ganando a pulso su reconocimiento mundial.

En definitiva, si quieres desconectar del mundo exterior (sin tele ni cobertura móvil, tranquilos que hay wifi para casos de necesidad o de síndrome de abstinencia), comer como los dioses y disfrutar de una naturaleza impresionante, este es tu sitio.

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