Después de haber disfrutado hace años de nuestra escapada de 4 días por Menorca, era hora de volver a las Baleares y, esta vez, a una de las islas en que tanto Luismi como yo ya habíamos estado, con el cole!! Anda que no ha pasado tiempo desde entonces. La verdad es que ninguno de los dos teníamos muchos recuerdos de la isla, salvo la visita a las famosisímas Cuevas del Drach.

Tocó madrugar para estar en el aeropuerto de Santiago a las 6.30 de la mañana, pero nuestro vuelo con Vueling salió puntual (qué raro siendo Vueling, no?) y a las 9.30 (tras dos escasas horas de trayecto) ya estábamos en Palma.
La primera vista que obtuvimos de la catedral de Palma no se nos va a olvidar y es que llama poderosamente tu atención al pasar cerca de ella.
Aquí os vamos a contar nuestro itinerario para 5 días en la isla. Es cierto que hubo alguna modificación a lo largo de nuestra estancia, sobre todo el último día, pero básicamente nuestro recorrido fue el siguiente:


Nuestra primera visita en Palma fue al castillo de Bellver. Desde él, tienes unas buenas panorámicas del puerto deportivo y de parte del casco histórico.
Y sí, esta era la tormenta que se avecinaba!! Por suerte, y tras unas gotas y unos cuantos truenos, pudimos continuar la visita.
Por la tarde, nos dedicamos a pasear por el centro. La visita al interior de la catedral la dejaríamos para el últimos día.
DÍA 2 (Qué ver en la Serra de Tramuntana?)

Este sería el día dedicado a la Tramuntana. La verdad, se entiende perfectamente porque está declarada Patrimonio de la Humanidad. Si ya cuando estás aterrizando ves esas imponentes montañas, una vez que recorres los pueblos y la escasa distancia que hay entre el mar y la cumbre, acabas enamorado de la zona,
Los pueblos que visitamos fueron Port d´Andratx, Valldemosa y Sóller, haciendo una pequeña parada en el mirador de Torre del Verger.


En Sóller, el grupo, formado por 4 personas, se dividió y mientras que dos de ellos volvieron a Palma en el mítico tren de madera que une la capital con Sóller, Luismi y yo nos fuimos hasta la cala de Sa Calobra y su impresionante Torrent de Pareis. La carretera que lleva a Sa Calobra ya es una atracción turística en sí misma. Doce kilómetros de curvas en un marco incomparable así lo atestiguan.



DÍA 3:

Teníamos pensado visitar el santuario de Lluc, pero lo descartamos y nos dirigimos hacia la primera parada del día, Pollença, en donde subimos los 365 escalones del Calvario. Buff!!
De allí nos fuimos hasta el Cap Formentor, pero antes paramos en el mirador de Es Colomer y a la vuelta en la Talaia d´Albertcutx.

Ojo con la carretera al faro, que se las trae y armaros de paciencia porque si en mayo se forman estas colas, no me quiero imaginar en temporada alta!
La última parada del día fue en Alcúdia, en donde comimos un poquito tarde y, ya cansados, dimos un mini paseo por la playa de Port d´Alcúdia.
DÍA 4 (Cuevas del Drach y Felanitx

Empezó el día visitando las masificadas Cuevas del Drach. Yo era bastante reticente a ir por ese motivo y había leido que en Mallorca había otras cuevas tan bonitas como éstas y menos masificadas, pero la mayoría ganó. Ya os contaré mi experiencia pero os puedo adelantar que no me equivocaba en mis pensamientos iniciales. 
Después de las cuevas teníamos pensado acercarnos hasta el Santuario de San Salvador en Fenalixt pero, de nuevo, el grupo se separó y mientras unos iban a la playa, otros optábamos por volver a la Serra de Tramuntana para localizar el mirador de Son Marroig y visitar Deiá y Fornaluxt.


DÍA 5:

Este día teníamos pensado acercarnos a Llucmajor, a las salinas de Es Trenc y al Cap de ses Salines. Finalmente visitamos Fenalixt y su castillo y nos dimos un último paseo por Palma, visitando el interior de su catedral.

Y esto fue lo que dió de sí nuestros 5 días en Mallorca. No os perdáis los siguientes artículos porque entraremos de lleno en el resumen de cada uno de esos intensos días ;-)
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Este año en Galicia hemos tenido muchas lluvias y eso unido a algún problemilla de salud hizo que nuestras rutas de senderismo se retrasaran bastante, haciendo la primera hace muy poco tiempo. La escogida fue Veiga do Mandeo, en el ayuntamiento de Aranga, a unos 40 minutos de casa


La ruta empieza justo en Ponte Aranga. Su recorrido es circular y tiene una longitud de unos 9 km. De allí sale también otra ruta que tiene un tramo circular y otro lineal, la Val de Cambás.
La Veiga do Mandeo no nos gustó demasiado a ninguno de los dos, no así a nuestro peludo, que se lo pasó de miedo. Nosotros empezamos después de cruzar el puente y estuvimos más de 40 min subiendo cuestas con bastante pendiente y con la maleza en el camino, lo que dificultó mucho la marcha.

No sé si es por la época en la que fuimos, justo después del invierno y las fuertes lluvias, pero la encontramos en muy mal estado, menos este tramo que se trata de un camino de servicio a fincas y montes.



Hay algún tramo de asfalto pero, en su mayoría, se trata de tramos cortos.



A partir de esta vivienda, que nos pareció preciosa y la que yo convertiría en un pequeño hotel con encanto, la ruta cambia y dejamos atrás los montes para caminar siempre y hasta el final del camino por la ribera del río Mandeo.


El dejar atrás los montes no hizo que la ruta fuese más divertida ni menos dura. El río estaba desbordado en muchos puntos y eso hizo que acabásemos con los pies mojados y llenos de barro. Hubo momentos en que tuvimos que dar un pequeño rodeo para evitar esos tramos de río. Eso sí, el perro se lo pasó en grande y hasta hizo la bomba desde una finca al río. Luego se volvió loco y empezó a correr por una enorme finca. Eso fue lo mejor de la ruta!!


Al cruzar este puente, estaréis casi al final de la ruta y al principio del tramo más complicado de ésta. Si lleváis a vuestro perro puede que le pase como al nuestro. Al tratarse de un puente colgante se balanceaba mucho y tuvimos serios problemas para convencerle de que lo cruzara. Al final no nos quedó más remedio que atarlo y "arrastrarlo" con paso firme, con palabras cariñosas y diciéndole que íbamos a casa. Al final de puente le dimos una buena recompensa ;-)
Como os digo, esta ruta se nos hizo larga, aburrida y complicada. Si ya llevábamos 3 horas entre cuestas, pisando de lado en la ribera del río porque se había desprendido tierra y corríamos el riesgo de darnos un involuntario baño (los tobillos acabaron bastante dañados), la última media hora fue horrorosa. Ya no había camino y tuvimos que hacer los últimos metros saltando entre las rocas para llegar al final. Y no todas las rocas eran precisamente pequeñas, aparte de que algunas resbalaban bastante. En fin, creo que esta ruta tiene potencial, pero más vale que la cuiden un poquito más.

Más de un mes después de la última entrada, volvemos a la carga para contaros una de las numerosas excursiones que podéis hacer en Galicia y que os dejará una buena serie de instantáneas grabadas en vuestras retinas. Ya sabéis que si váis a nuestra sección "Galicia", encontraréis muchas ideas para disfrutar de nuestra comunidad. Esta ruta, en concreto, es una buena opción para continuar aquella que os contábamos ya hace algunos meses por los Miradores desde Cedeira a Cabo Ortegal para conocer los acantilados más altos de la Europa continental, en la zona de San Andrés de Teixido y Garita da Herbeira. Otra opción sería la Ruta de la Construcción Naval de Ferrol.

La idea original era hace una ruta de senderismo de unos 15 kilómetros, pero debido a unos problemillas médicos optamos por hacer una ruta en coche por los acantilados de Loiba.
Nuestra primera parada fue Estaca de Bares (43.786014, -7.684387), el cabo más septentrional que podemos encontrar en la península ibérica. 

A menos de 500 metros nos encontramos con las ruinas de la estación LORAN (abreviatura de las palabras inglesas Long Range Navigation) que es un sistema de navegación de largo alcance. Es un sistema que se desarrolló durante la Segunda Guerra Mundial para dar apoyo a la aviación de los aliados. Esta base entró en servicio en 1961 y los últimos militares se fueron 30 años después. Se hablaron de varias alternativas para rehabilitar los edificios ya abandonados, pero a día de hoy creo que todavía no se ha encontrado una solución que satisfaga a todas las partes implicadas.

Pegado a las ruinas de esta estación militar, tenemos también las ruinas de varios molinos y una estación ornitológica.






Desde allí nos dirigimos al hotel Semáforo de Bares (43.777642, -7.668892) para contemplar las vistas desde uno de los puntos más altos de la zona.
Luego bajamos hasta el Porto de Bares /43.772383, -7.669561) donde su playa nos trasladó por un instante a playas con más renombre con sus aguas cristalinas.
Y desde allí a otro puerto, el Porto do Barqueiro (43.736944, -7.701317). Un puerto muy pequeñito (al igual que el de Bares) pero con mucho encanto.
Dejamos el Porto do Barqueiro para acercarnos al Mirador de Punta Vilardeira, muy cerquita de la playa de Esteiro (43.749493, -7.726400) y desde allí, a unos 5 minutos en coche, nos encontraremos con el "banco más bonito del mundo".




El banco más bonito del mundo (43.744282, -7.752161) es noticia muchas veces porque hay cola para sentarse en él!!. Nosotros "tuvimos suerte" y no encontramos demasiada gente. Eso sí, olvidaros de poder sentaros a disfrutar de las vistas porque os echarán de allí para sacarse fotos.
En las inmediaciones podemos ver el Mirador de O Coitelo y el segundo banco más bonito del mundo. Mucho menos masificado y con unas vistas que nos desmerecen a las que podemos contemplar sentados en el primero.
El banco más bonito del mundo




El segundo banco más bonito del mundo

Acabamos nuestro día en el Puerto de Espasante (43.721563, -7.813690) en donde comimos en A Trapela con una buena relación calidad-precio.






Si todavía os queda tiempo, hay otros miradores en la zona como el de Cadaval (en la playa de Fábrega) o la Pena Furada (en la playa de O Carro)