Qué ver en el Valle del Colca?

Seguimos con nuestro recorrido por Perú en 15 días y llega el turno de una de las zonas más bonitas del país, el Valle del Colca.


Al igual que hicimos en otras ocasiones durante este viaje, contratamos una excursión para visitar esta zona. Elegimos una de 2 días y 1 noche, saliendo de Arequipa y llegando a Puno, incluyendo el hotel y desayuno por un precio de 110 $ por persona, contratada por internet antes de salir de viaje con Colca Tours. A este precio hay que sumarle 70 soles por persona del Boleto Turístico que te hace falta para entrar en el Valle del Colca.
Nos recogen en un mini bus en el hotel sobre las 8 de la mañana y antes de salir de Arequipa nos paran en una tienda para comprar agua, protector solar..., luego seguimos nuestro camino hacia Yura, atravesando Pampa de Arrieros y Pampa Cañahuas. Durante el trayecto vemos numerosisímas llamas, alpacas y vicuñas y nos explican cómo diferenciarlas entre ellas. Nos hablan también de los huanacos, aunque éstos es difícil verlos porque no han sido domesticados nunca.

Hacemos varias paradas y en una de ellas hay un pastorcillo cuidándolas. Nuestro guía nos pide que hagamos un trueque con ellos. Ellos nos dejan disfrutar de la cercanía de sus animales y nosotros podemos darle a cambio lo que llevemos, por ejemplo, comida. Nos habla de las duras condiciones que soportan y no nos quedan dudas de que tenemos que poner nuestro granito de arena.
En Viscachani hacemos una parada para tomarnos un mate de coca e ir aclimatándonos a la altura. Después de una parada breve para el matecito e ir al baño, continuamos hacia el Mirador de los Volcanes, en plena cordillera andina y a una altura de 4830 m sobre el nivel del mar.
Ni el mate de coca de unos minutos antes, ni los tomados en los días anteriores ni el haber masticado hojas de coca durante el trayecto hasta allí evitan (aunque estoy segura de que habría sido peor si no lo hubiese tomado) que al bajar del bus note como estoy a punto de desmayarme. Me acuesto en donde buenamente puedo e intento respirar tranquila y sosegadamente. No puedo disfrutar de las vistas y me vuelvo al bus. El mareo dura casi toda la tarde y no pruebo ni la comida, pero por la noche ya estoy recuperada. Me tranquiliza nuestro guía al decirme que una vez que te ha afectado el mal de altura ya eres "inmune". Eso sí, los dolores de cabeza y la respiración acelerada no se van durante los 15 días de viaje. Habiendo leído y escuchado a gente que lo había pasado verdaderamente mal con el mal de altura, sabemos que nos podemos dar con un canto en los dientes por nuestra "suerte" ante el soroche.

 Nos dedicamos a descansar toda la tarde en el hotel  de Chivay y olvidarnos de los baños termales que no nos hacían demasiada gracia. Después de descansar damos una vuelta por el pueblo y nos damos cuenta que menos la calle principal, el resto están sin asfaltar. En la Plaza encontramos varios locales de restauración y merendamos en uno que recomendaban en la Lonely Planet. Ese zumo de frutas tropicales y esa tarta de chocolate entran demasiado bien!!



A las 6 de la mañana nos recogen para la visita estrella del día, la famosa Cruz del Cóndor, el mirador por excelencia para disfrutar del elegante vuelo de los cóndores. Un taxista que nos había llevado unos días antes nos cuenta que los cóndores vuelan hasta la costa para comerse las placentas de los leones marinos.



 Por el camino vamos haciendo paradas en pequeños pueblos, como Pinchollo, Maca, Achoma y Yanque.


En Maca pudimos probar el zumo del sancayo. Delicioso! Y también lo hay en helado!


 Llegamos a la Cruz del Cóndor y una china nos dice que si queremos ver cóndores que bajemos al siguiente mirador. Le hacemos caso y le damos las gracias por su inesperada ayuda.  Nuestro guía nos había aconsejado no bajar porque la subida era dura, pero hacemos caso omiso y allá nos vamos (la subida no fue tan dura como la pintaban, eso sí, recordad que estáis a mucha altura y caminad despacito). 

 Llegamos al segundo mirador y después de esperar unos 10 minutos no aparece ninguno. Se nos hace tarde para estar arriba a la hora fijada, así que con pena empezamos a subir cuando de repente unos gritos de asombro nos sorprenden. Echamos la vista atrás y ahí están, inmensos y elegantes, una familia de cóndores que han salido de su escondrijo para nuestro deleite.







 Nos subimos de nuevo al bus, pero paramos a los pocos minutos. Nuestro guía dice que hace un día estupendo para pasear y damos un pequeño paseo de unos 40 minutos, disfrutando de la belleza del Valle del Colca y escuchando historias de lo más diversas ocurridas por estos lares.


 De camino a Chivay vamos viendo y aprendiendo sobre las andenerías (terrazas de cultivo) preincas. Nos recuerdan un poco a la viticultura heroica que hay en los cañones del Sil de la Ribeira Sacra




Comemos en Chivay, nos despedimos de los compañeros de viaje de los últimos dos días y emprendemos camino hacia Puno, al borde del lago Titicaca. De camino nos encontramos con su hermano pequeño, el Lago Lagunillas, a 4.444 metros sobre el nivel del mar.
El día siguiente nos esperaban las islas del lago Titicaca!

4 con algo que decir:

M. Carmen Cruz dijo...

Vaya con el mal de altura. Si te soy sincera es justo eso lo que me echa un poco para atrás de Perú. Y eso que le tengo muchas ganas, pero me da cosa por la peque... En cuanto sea un poco más grande nos arriesgamos! ;-)

Verónica Deambulando con Artabria dijo...

Mari Carmen, pues no sé cómo afecta el mal de altura a los más peques, pero seguro que cuando vayáis os encantará el país.

Verónica Paz dijo...

A mi también me hecha para atrás...por varios temas médicos pero bueno nunca se sabe.
Los paisajes preciosos eso si!!
Un abrazo

Verónica Deambulando con Artabria dijo...

Verónica, no te preocupes. Yo soy asmática e hipertensa y no tuve ningún problema gordo :-)