Olite y las Bárdenas Reales

La última etapa de nuestro viaje por Aragón y Navarra eran Olite y las Bárdenas Reales. Tanto tiempo deseando conocer este lugar y, al fin, se hacía realidad. La verdad, aunque las Bárdenas Reales son un lugar espectacular, la experiencia me supo a poco. Puede ser que al hacer tanto calor y únicamente hacer la ruta en coche no las disfrutase como se merecen y es que recorrerlas en coche es un tanto incómodo debido a que la carretera es un camino de tierra, con bastantes baches y piedras. Así que, si queréis disfrutar de las Bárdenas Reales, yo lo haría a pie, para poder caminar entre ellas y no sólo verlas a lo lejos desde el asiento de tu coche.

QUÉ SON LAS BÁRDENAS REALES?

Las Bárdenas Reales ocupan un territorio de más de 40.000 hectáreas. Se trata de un territorio semidesértico y despoblado que fue declarado Parque Natural en 1999 y Reserva de la Biosfera y Lugar de Interés Comunitario en el siguiente año. Este territorio pertenecía, en un pasado, a los Reys de Navarra, quienes desde el s. IX fueron cediendo derechos de uso a varias poblaciones. Desde 1705 estos derechos pertenecen a 19 pueblos, un monasterio y dos valles pirenaicos. Estas entidades son las que gestionan, a día de hoy, el territorio de las Bárdenas Reales.





QUÉ VER EN LAS BÁRDENAS REALES?

Lo mejor, para empezar a conocer esta zona es dirigirse al Centro de Información y Acogida de Visitantes del Parque. El Parque Natural se puede visitar desde el las 8 de la mañana hasta una hora antes del anochecer. El Centro de Información se encuentra en Arguedas (42.179575, -1.533472)

Hay rutas para todos los gustos, para hacer en bicicleta, para hacer en coche y, por supuesto, para caminar. Otra manera es conocer las Bárdenas Reales en segway, aunque el precio de 85 euros por persona no lo hace muy atractivo.



A grandes rasgos, se pueden diferenciar tres zonas en las Bárdenas. La Bárdena Blanca es la depresión central, de suelos blanquecinos y desnudos y de aspecto desértico. El Plano es una terraza elevada casi llana y La Negra se caracteriza por la existencia de grandes llanuras.


El recorrido que sale del centro de visitantes, también llamado finca de Los Aguilares, es por la Bárdena Blanca Baja.  Se trata de un recorrido de 34 km que nos llevará alrededor de 1h30 minutos. El punto más conocido de las Bárdenas Reales, es la Chimenea, que se encuentra casi al final del recorrido.


Una foto publicada por Deambulando con Artabria (@deambulando_con_artabria) el

En esta zona se pueden realizar dos pequeñas rutas a pie. La primera, de 3 km, para ver el Cabezo de Castildetierra; la segunda, en la que hay que subir 200 escalones nos llevará hasta el embalse de las Cortinas.

QUÉ VER EN OLITE?



Está claro que lo más conocido y el que más turistas atrae es el impresionante castillo de Olite. Nosotros optamos por la visita guiada para no perdernos detalle (4,40 €)




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Aunque se le conoce como el castillo de Olite, en realidad se trata de un palacio, ya que se edificó como residencia de los reyes navarros y no como fortaleza militar. Otros puntos de interés para ver en Olite serían el Palacio viejo (que hoy en día es el parador), la Iglesia de Santa María, la Torre del Chapitel en la Plaza de Carlos III, las galerías medievales , la Iglesia de San Pedro, el convento de San Francisco, el monasterio de Santa Clara, el museo de la Viña  y el Vino de Navarra y la Ermita de Santa Brígida.


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En el Pozo de Hielo, con forma de huevo, se conservaban el hielo y la nieve a más de 8 metros de profundidad hasta el verano, gracias también a la paja, que era utilizada como aislante. Hay documentación del s. XVII que ya hace referencia a esta "nevera"


El palacio de Olite fue construido en el s. XV y comprende un conjunto de estancias, jardines y fosos rodeados por numerosas torres. El promotor de la obra fue Carlos III "el noble" y se le conoce porque era un rey bastante pacifista, que disfrutaba más de la cultura y de la lujosa vida de palacio que de las campañas militares.


En 1512, con la conquista de Navarra por parte de la Corona de Castilla, el palacio fue deteriorándose hasta que en 1813, durante la Guerra de la Independencia, fue incendiado por el general Espoz y Mina para evitar que las tropas francesas accedieran a él. Las obras de restauración comenzaron en 1937, en plena Guerra Civil y duraron 30 años.


Durante la visita podemos ver la Cámara del Rey, la de la Reina y varias estancias y torres. La sala que más llamó mi atención fue la llamada Sala de los Arcos, construida únicamente con una función arquitectónica, ya que sobre ella se encontraba todo el peso del jardín colgante de la reina. Cuando llovía, el agua se filtraba desde el jardín, por lo que la sala nunca llegó a utilizarse para otro fin. en el s. XX fue impermeabilizada y ahora se representan obras de teatro en ella.

La cámara de los yesos también me gustó mucho debido a su inspiración mudéjar.



Como veis, el palacio es una visita imprescindible, pero el resto del pueblo tampoco os decepcionará. No os olvidéis de daros un paseo por la Rúa Villavieja, por la Rúa Mayor, por la de San Francisco y, sobre todo, por la judería.






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