Qué ver en Ochagavía y la Selva de Irati

Después de visitar hace unos años la Fageda d´en Jordá (Girona), teníamos muchas ganas de caminar por la Selva de Irati, el segundo hayedo más extenso y mejor conservado de Europa, después de la Selva Negra (Alemania), en la que tuvimos la suerte de estar también hace unos años.

Hemingway dijo de la Selva de Irati que era el "último bosque medieval de Europa". La Selva de Irati comprende más de 17.000 hectáreas casi en estado virgen a lo largo de cuatro valles a ambos lados de la frontera.

QUÉ VER EN LA SELVA DE IRATI?

Dentro de la parte navarra podemos diferenciar dos zonas a las que acceder a la Selva de Irati. La más conocida puede que sea la que tiene como campo base el pueblo de Ochagavía, en el valle Salazar. La otra es los alrededores de Orbaizeta, en el valle de Aezkoa. 

En el valle de Aezkoa destacan su Jardín de las Estelas, los hórreos (no en vano en esta zona se conservan 15 de los 22 hórreos que podemos encontrar en Navarra) y, sobre todo, la fábrica de armas de Orbaizeta. Hoy en día en estado ruinoso pero que su momento de auge albergó una de las mayores fábricas de munición de la Europa del s. XVIII y que fue declarada Bien de Interés Cultural.


Nosotros nos decidimos por la zona de Ochagavía y a puntito estuvimos de cambiar los planes del día siguiente en el que nos iríamos al Nacedero del Urederra para dedicarle un segundo día a la Selva de Irati. Finalmente mantuvimos nuestro itinerario inicial, una buena excusa para volver a la Selva de Irati y centrarnos, esa vez, en el valle de Aezkoa.

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Tras aparcar el coche en el parking (5euros), nos dirigimos a la caseta que hay allí mismo, en la que se paga el estacionamiento y en el que informan sobre las posibilidades que tienes. Al llegar un poco tarde, optamos por hacer una ruta de 8,2 km, el sendero 63A, Bosque de Zabaleta, para luego comer en el pequeño restaurante que está pegado al parking. Otra opción es coger unos bocadillos y comer durante la ruta. 
La ruta no es difícil, aunque tiene una buena subida nada más empezar. En esta ruta te sumerges de llenos en el impresionante bosque de Zabaleta, hasta llegar a las orillas del embalse de Irabia. Después de comer teníamos pensado hacer otra rutita de un par de kilómetros, pero optamos por volver a Ochagavía y paseas por sus callejuelas. Sea como sea, en la Selva de Irati hay rutas y actividades para todos los gustos.



Tras recorrer unos 40 minutos en coche, estábamos de nuevo en Ochagavía, en donde dormiríamos dos noches. Ochagavía no destaca por ningún monumento en concreto, pero pasear por sus calles es una maravilla, gracias a su puente románico, a su iglesias y a sus fuentes. Además, desde la iglesia parten dos rutas de senderismo, el Camino Viejo a Irati de 6,5 km y el sendero a la ermita de Muskilda. Si no os apetece caminar más, a la ermita de Muskilda se puede acceder también en vehículo y hay unos 4 kilómetros desde el centro del pueblo.





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