La primera vez que visitamos Venecia, en octubre del 2011, nos enamoró. Sí, a pesar de sus laberínticas calles y su agobio de gente (o quizás, más bien por estos motivos) nos encantó y teníamos ganas de volver. La oportunidad surgió cuando decidimos viajar en octubre de este año a Eslovenia.  Los vuelos a Liubliana o a Trieste eran bastante caros, por lo que decidimos volar a Venecia y desde allí, en coche de alquiler, dirigirnos a Eslovenia.


La decisión no fue fácil de tomar. Por un lado, nos moríamos de ganas de visitar de nuevo la ciudad de los canales y, por otro,  si ya disponíamos de pocos días para conocer Eslovenia, el visitar Venecia, aunque sólo fuese por unas horas, nos restaría tiempo para el destino principal.


Al final, pesaron más las ganas de volver y sacrificamos un día para Eslovenia. Había dos cosas que teníamos claro que no haríamos: la famosa excursión a Burano, Murano y Torcello y subir al Campanile, puesto que ya lo habíamos hecho años antes. Y también había dos cosas que sí queríamos hacer: visitar el Palacio Ducal y ver el Puente de los Suspiros. Y si podíamos cruzarlo, todavía mejor!

Al disponer de poco tiempo, estudiamos bien los puntos de interés que no queríamos perdernos y organizamos una ruta a pie por la ciudad que nos permitiese ahorrar tiempo. Además, teníamos la intención de ir en vaporetto por el Gran Canal, pero aunque tiene su encanto, es un medio de transporte lento y algo caro.
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Si vosotros queréis disfrutar de esta experiencia, hay varias opciones. Podéis comprar el billete turístico y usarlo durante todo el día por 20 euros. O bien comprar un billete sencillo por 7,50 euros y usarlo durante los 75 minutos al que te da acceso, incluido los trasbordos.


Si llegáis en coche como nosotros, hay varios parkings en donde estacionar. Nosotros nos decidimos por el Parking Comunale, en la Piazzale Roma y cuyo precio es de unos 26 euros. No es barato, pero al no tener demasiado tiempo decidimos hacerlo así. Otra buena opción es, si dormís fuera de Venecia, es el tren. Hay buena frecuencia y siempre encontraréis hoteles más baratos en las cercanías que en Venecia.


Desde Piazzale Roma se pueden coger los vaporetto. La línea 1 recorre el Gran Canal en dirección la Plaza de San Marco y la línea 2 desde San Marco a Piazzale Roma pero en vez de por el Gran Canal, lo hace por el Canal de Giudecca.


Antes os comentábamos que no teníamos intención de subir al Campanile porque ya lo habíamos hecho con anterioridad y aunque las vistas son realmente espectaculares, nosotros teníamos una alternativa, subir a otro Campanile menos conocido pero del que dicen que ofrece unas panorámicas tan buena o incluso mejores, el de la Iglesia de San Giorgio Maggiore. Para ello, tendríamos que coger un vaporetto en las cercanías del Puente de los Suspiros (línea F, 10 euros ida y vuelta). Al final, debido a la niebla decidimos que no nos compensaba gastar tiempo y dinero y seguimos deambulando por los canales y puentes de la ciudad. Otra buena visita habría sido la Basílica de Santa Maria della Salute y es que aunque esta enorme y blanca iglesia se ve imponente desde varios lugares de Venecia, no puede ser comparable con verla de cerca.


Y qué se puede ver, entonces, en Venecia en un día? Pues aparte de estas recomendaciones que os hicimos en los párrafos anteriores, nosotros salimos caminado desde Piazzale Roma hasta Campo San Rocco, con la Basílica del Frari, desde allí al maravilloso Puente de Rialto, para continuar luego hasta la Scala Contarini del Bovolo, la Plaza de San Marcos, con la Basílica, el Campanile y el Palacio Ducal. Aunque teníamos intención de visitar la librería Aqua Alta, la Basílica de San Juan y San Pablo e incluso el Barrio Judío (en el que habíamos estado alojados en el 2011), al final nuestro recorrido terminó en la Plaza de San Marcos y luego nos dejamos perder por las callejuelas de esta hermosa ciudad.


Por qué los turistas se agolpan el la Plaza de San Marcos? Bueno, una vez allí quedan claro el motivo.  Napoléon no se quedó corto cuando dijo de ella que era "el salón más elegante de toda Europa". la Basílica de San Marcos, con sus cúpulas bizantinas, está flanqueada por la Torre del Reloj y la Piazzeta Leoncini. Sin olvidarnos del Palacio Ducal, cuya entrada vale 20 euros y cuya visita consideramos imprescindible.





Desde el Palacio Ducal se gobernó Venecia durante un milenio. En él vivía el dogo o dux y su corte. Sus grandiosas salas te dejarán sin palabras, con sus techos y paredes decoradas con obras de grandes pintores venecianos de la talla de Tintoretto. La más grande, la Sala del Gran Consejo podía albergar a 1700 ciudadanos con derecho a voto. Se puede visitar también la pequeña armería y cruzar luego el Puente de los Suspiros para dirigirnos a la prisión y a los calabozos inundados bajo el nivel del agua, los pozzi.









El preso más famoso de esta prisión es, sin duda, Casanova, que se fugó de ella en 1756 cuando cumplía condena de 5 años por blasfemia, magia y espionaje.




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Una de las últimas visitas antes de abandonar Venecia fue el Palacio Contarini del Bovolo, ya que teníamos interés por su curiosa torre circular con su escalera exterior de caracol. Eso sí, si queréis subir por ella tendréis que pagar los 18 euros que cuesta su entrada. Algo excesivo para nosotros!
Después de haber pasado la mañana por Venecia, y tras comer, decidimos poner rumbo a Eslovenia para que la noche no nos pillase por el camino. Con mucha penita, decíamos adiós a Venecia por segunda vez, pero con la certeza de que habrá una tercera.

Como os contábamos hace unos días en nuestro artículo sobre Safari Madrid, este año el #deambulandoconiños tocó en Madrid. Madrid es una ciudad que nos encanta y a la que siempre nos apetece volver, pero al ir con nuestros sobrinos teníamos que adaptarnos a sus gustos. Y así surgió la idea de hace una ruta por los escenarios del Ministerio del Tiempo en Madrid, porque sí, los 3 son auténticos "ministéricos". Bueno, y yo también :-P


Estuvimos investigando y encontramos una ruta con Carpetania Madrid que era justo lo que buscábamos.  La ruta, como no, empezó en la sede del Ministerio del Tiempo, en la Plaza del Duque de Alba, concretamente en el Palacio de Sueca. En este palacio, que tras sus puertas esconde el mejor ministerio de todos, vivió, en el s. XVIII, la duquesa de Sueca,  María Teresa de Borbón y esposa de Manuel Godoy, primer ministro de Carlos IV.

En esta puerta, además, sucedió uno de los momentos más divertidos de la visita, cuando salió por ella un operario del Ministerio y nos saludó (en realidad un operario del Ayuntamiento de Madrid, ya que este edificio es propiedad municipal desde hace unos años y están en proceso de rehabilitación).



Tras cruzar la puerta del Ministerio, seguro que sabéis que debéis bajar por un pozo para acceder a la oficinas. Aunque las imágenes que se ven en la serie son gracias al "chroma", los creadores de la serie bien pudieron ambientarse en en claustro del Insituto de San Isidro.


Este instituto de educación secundaria es el más antiguo de Madrid y uno de los más antiguos de España. Además, puede presumir de muchos alumnos ilustres como el mismísimo Juan Carlos I, Víctor Hugo, Cervantes, Calderón, Machado o Lope de Vega.

Desde allí nos dirigimos hacia la casa en donde vivió Velázquez nada más llegar a Madrid. No olvidemos que el famoso pintor (y uno de los más grandes de España) es también uno de los funcionarios más queridos del Ministerio del Tiempo. Nadie como él para hacer un buen retrato robot.




En la Plaza Mayor nos detenemos un buen rato para escuchar las magníficas explicaciones sobre las diversas actividades (y no todas buenas) que se llevan a cabo en este céntrico y precioso lugar. Sin embargo, su historia es un tanto oscura, ya que llegó a albergar ajusticiamientos y autos de fe, que podéis ver reflejados en las cuatro farolas que presiden, junto a la estatua de Felipe II, la plaza más famosa de la capital.

Pero ni siquiera para morir los ricos y los pobres eran iguales. Los pobres fallecían ahorcados y los ricos pasados por el cuchillo y el hacha. Desde la Plaza Mayor sólo tenemos que desplazarnos unos metros hasta encontrarnos en la encantadora Plaza de la Provincia, con la Fuente de Orfeo y una curiosa y roja iglesia, la de Santa Cruz. 

La original Fuente de Orfeo fue destruida en 1869, pero a finales de los 90 se construyó esta a base de restos de otras fuentes y con una réplica del Orfeo original, que se conserva en el Museo Arqueológico de Madrid. Esta fuente fue una de las que inspiraron a Tirso de Molina para algunos versos del Romance al Río Manzanares. 


Continuamos hasta el Hostal Persal, en la Plaza del Ángel. Este hostal guarda un secreto entre sus paredes, su actual Sala de Reuniones, que nos recuerda a varias escenas del Ministerio del Tiempo y hasta incluso al punto de encuentro para la "media hora del café" 😏😏


Terminamos la ruta del Ministerio del Tiempo por Madrid en la Plaza de Santa Ana, con su estatua de Federico García Lorca, protagonista de un inolvidable capítulo.


En este artículo no hemos querido desvelaros las numerosísimas sorpresas y anécdotas de la Ruta del Ministerio del Tiempo con Carpetania Madrid porque vale la pena realizarla y escucharlas de la mano de su guía,así como su manera de relacionar hechos históricos con los diversos escenarios de la serie en la ciudad, muy en la línea del Ministerio del Tiempo.

De momento, la ruta se centra sobre todo en la primera temporada, con algunos apuntes de la segunda. Nosotros la escogimos porque todos los lugares que estaban incluidos estaban en un radio de unos pocos cientos de metros, en las cercanías de la Plaza Mayor, pero si queréis continuarla vosotros solos, podíais acercaros a la Residencia de Estudiantes, en la Calle del Pinar o en el café donde Julián quedaba con su mujer, en la Calle Santa Isabel o incluso en el café donde Velázquez conoce a Picasso, en la Calle Ruiz.

Y para terminar, os dejamos con nuestras ideas para recorrer Madrid en medio día, Madrid con niños  o Madrid en dos días.