Qué ver en Atenas en dos días?

En Atenas pasamos tres noches, dos de ellas al principio de nuestro Grecia en una semana. Para ser sinceros, la primera impresión de Atenas no fue nada buena. Puede que influyese el haber llegado el día que celebran su independencia y que nuestro hotel, aunque bien situado, estuviese en una calle bastante fea, con un edificio abandonado justo enfrente y una parte trasera que daba a unas viviendas en no muy buen estado.

Si la calle ya daba un poco de miedo, después de dejar el coche en un garaje a unos metros, la primera impresión todavía empeoró un poco, pero tras preguntarle a la recepcionista si era un barrio peligroso y que ésta nos dijese que aunque feo, era tranquilo, recobramos la tranquilidad.


Llegamos a media tarde y no pudimos aprovechar el día, sólo pudimos ir a cenar a Monastiraki. Menos mal que nos había dicho que no había peligro, porque desde nuestro hotel a esa zona hay unos 15 minutos andando, había poca gente en la calle y no había mucha iluminación, pero ya íbamos tranquilos.

Atenas, fuera de la zona turística es una ciudad bastante fea, aunque tiene su encanto y, desde luego, la gente, la comida, su historia...te van ganando casi desde el primer momento.




QUÉ VER EN ATENAS EN DOS DÍAS?

Ya que el primer día no pudimos aprovechar la estancia en la ciudad, al día siguiente estábamos ya a las puertas de la Acropolis pasadas las 9 de la mañana y ya, a esa hora, hacía calor  y había multitud de gente, aún así, nada comparable a la que había un par de horas después haciendo cola para poder entrar. Al viajar en temporada baja, yo, con mi carnet de estudiante entré gratis y Luismi pagó la entrada reducida, 10 euros. Hay una entrada combinada con otros recintos arqueológicos de la ciudad, que nosotros no compramos porque no sabíamos lo que nos iba a dar tiempo a ver ese día y lo que tendríamos que dejar para el último día que visitáramos Atenas.

 Hay varias entradas a la Acropolis, nosotros accedimos por la que hay casi al lado de la estación de metro. Lo que nos sorprendió nada más entrar, es la cantidad de perros que hay dentro del recinto, pero su historia os la contaremos cuando os demos una serie de consejos y datos útiles para viajar a Grecia.

 La Acropolis no es únicamente el famoso Partenón. Nada más entrar, hay un pequeño museo al aire libre, si continuamos nos encontraremos con el Teatro de Dionisos, el Santuario de Asclepio, la Estoa de Eumenes y el Teatro de Herodes Ático, en donde hoy en día todavía se celebran actuaciones y conciertos.

 La siguiente parada la Puerta Beulé, la primera entrada a la Acropolis, y luego los impresionantes Propileos. Una vez pasados los Propileos con su Templo de Atenea Niké, ya nos encontraremos con el Partenón a la derecha y el Erecteón a la izquierda.

 En el Erecteón, se encuentras las réplicas de las Cariátides, las originales se conservan en el Museo de la Acrópolis. El Partenón fue construido para albergar una estatua de Atenea Partenos de 12 m esculpida por Fidias. A lo largo de la historia ha sido iglesia, mezquita  y arsenal y, entre otros incidentes, sufrió una explosión en 1867, durante el sitio veneciano. 

 La visita a la Acrópolis nos llevó unas dos horas, salimos por la entrada principal (recordad que habíamos entrada por la lateral) y nos dirigimos hacia el Mercado romano (Ágora romana) en donde se encuentra la Torre de los Vientos, construida en mármol con funciones de reloj de agua y veleta. Su nombre se debe a que representa los ocho vientos. En la Edad Media se creía que había sido una escuela, la prisión de Sócrates o incluso la tumba de Filipo II de Macedonia.

 Antes de dirigirnos al Antiguo Ágora pasamos por la bulliciosa Plaza Monastiraki, con su iglesia Pantánassa y la mezquita Fethiye; en sus inmediaciones podemos visitar la biblioteca de Adriano.


  La entrada al Antiguo Ágora nos costó 4 euros (recordad que yo no pagué por disponer de carnet de estudiante y Luismi pagó la reducida). Si la Acrópolis nos gustó, el Antiguo Ágora no fue menos. Este Ágora o Mercado fue el corazón político de Atenas y el centro de la vida social y comercial. La Estoa (pórtico) de Attalos fue reconvertida en un interesante museo durante la década de los 50 del siglo pasado. El edificio mejor conservado del Antiguo Ágora es el templo de Hefesteón o Teseón, desde el que obtendrás una muy buena panorámica de la Acrópolis.


 Era ya la hora de comer y lo hicimos en unos de los numerosos locales de esa calle, antes de continuar nuestro paseo para llegar a la Plaza de la Catedral (Plateía Mitropóleos). La catedral empezó a construirse en 1840 y se utilizó mármol de 72 iglesias demolidas. Llama la atención la pequeña iglesia que hay en uno de sus laterales, la Panagía Gorgoepíkoös, que mide únicamente 7,5 m de largo por 12 de ancho y que es conocida como "pequeña catedral (Mikrí Mitrópoli).
 De allí, en el barrio de Plaka, nos fuimos al barrio de Anafiótika. Este pequeño barrio recuerda un poco a las islas griegas por su estilo cicládico. 
   Bajamos de Anafiótika y nos encontramos en la Plateía Lysikratous con el monumento a Lysikrates, seguimos por la calle Gkoura hasta llegar al Arco de Adriano y a las ruinas del Templo de Zeus, al que no pudimos acceder porque en temporada baja los museos y recintos arqueológicos cierran a las 15 h.

 El Templo de Zeus es el más grande de Atenas, incluso más que el Partenón, lástima que sólo se conserven 15 de las 104 columnas corintias originales, cada una de 17 m de altura.
 Desde el Templo de Zeus enfilamos la calle Vasilissis Olgas para luego girar a la izquierda en Vasileos Konstantinou para encontrarnos a mano derecha el Estadio Panathinaiko, construido en mármol y resturados dos veces. Fue la sede de los Primeros Juegos Olímpicos Modernos en 1896. 

 Desde allí nos dirigiríamos casi a la última visita del día, la Plaza Sintagma y su archiconocido cambio de guardia ante la Tumba al Soldado Desconocido. Precisamente durante este trayecto pasamos por delante del Palacio Presidencial en donde nos encontramos otro cambio de guardia, mucho menos conocido y del que pudimos disfrutar sin ningún otro turista más. Enfrente del Palacio Presidencial se encuentran los Jardines Nacionales que, por lo que dicen, merecen también una visita, que nosotros descartamos por carecer de tiempo.

 El cambio de guardia se hace a todas las horas en punto y dura unos 10 minutos. Es muy curioso y vale la pena hacer un hueco para verlo, aunque en la Plaza Sintagma no haya mucho más que ver, ya que allí empieza la zona más comercial de la ciudad. Tras tomarnos un café en la calle Ermou y ver un poco el ambiente, nos vamos a descansar un ratito a nuestro hotel.


  A la hora de la cena volvemos, como el día anterior, a Monastiraki para cenar en el A For Athens, con unas espectaculares vistas y a un precio más que razonable. Se encuentra entre la Plaza Monastiraki  y Maouli.  
 A la mañana siguiente emprenderíamos nuestro roadtrip por el Peloponeso y Meteora y volveríamos a Atenas unos días más tarde. A última hora de la tarde subiríamos a la colina Licabeto, porque decían que desde allí se apreciaban las mejores vistas de la ciudad. Para nosotros, fue una pérdida de tiempo porque, aunque como podéis observar, hay buenas vistas, no son mejores que desde muchos otros puntos de la ciudad. Se puede subir en funicular (como hicimos nosotros, 5 euros sólo ida o 7,5 euros ida y vuelta, un auténtico timo para turistas) o a través de unas escaleras. Desde la Plaza Sintagma hay unos 15 min andando, nosotros fuimos en metro desde nuestro hotel en Omonia y nos bajamos en Evangelismos. La estación del funicular se encuentra al final de la calle Plourtachou, una calle repleta de escaleras.


  Al día siguiente subimos a otra de las colinas-mirador, en este caso a la Colina Filopapo, repleta de puntos de interés, entre ellos, la que dicen pudo haber sido la Prisión de Sócrates. Estas vistas sí que valen la pena y, aún encima, sin desembolso económico. 
  Tras admirar las vistas desde la Colina Filopapo, nos vamos a la última visita de este viaje, el Museo de la Acrópolis (5 euros, entrada reducida; gratis con carnet de estudiante). Nos gustó mucho el vídeo que pasan en la última planta, muy interesante. Además, esa última planta, es una pequeña reproducción del Partenón.


 Por falta de tiempo me quedé con las ganas de ir al Museo Arqueológico, del que había leído maravillas pero, aún así, creo que nuestro Atenas en dos días dió mucho de sí.

DÓNDE COMER Y DÓNDE DORMIR EN ATENAS?

 Como os decíamos más arriba, estuvimos 3 noches en Atenas, dos de ellas las pasamos en el Hotel Marina y la última en el Hotel Art. Ambos hoteles están en el barrio de Omonia, aunque el último en una situación mucho más bonita que el primero. Las habitaciones eran cómodas pero los desayunos, como en el resto de los hoteles en los que estuvimos en este Grecia en una semana, fueron bastante pobres.
 La gastronomía griega nos encantó. En Grecia se come muy bien, en sus cartas podéis encontrar mucho pollo, cerdo y cordero y también pescado. Yo como tengo bastantes problemas con la comida me aficioné al pollo souvlaki, que no dejan de ser unos pinchos de carne con hierbas aromáticas.
 En Atenas comimos y cenamos en estos restaurantes:

- I feel
- A for Athens
- Gregorys (el Starbucks griego)
- Moma
- Liosporos

 Tanto los hoteles como los restaurantes os lo recomendamos desde nuestro punto de vista. Podéis leer las críticas en nuestro perfil de Tripadvisor.


CÓMO LLEGAR A ATENAS DESDE EL AEROPUERTO?

Aunque nosotros tuvimos coche de alquiler (el tráfico en Atenas y en toda Grecia es un caos, pero ya os lo contaremos más adelante), llegar al centro de Atenas desde el aeropuerto es muy fácil. 

El metro de Atenas cuenta con 3 líneas, una de ellas inaugurada en 1869 y que llega al Pireo y otras dos inauguradas en el 2000. En muchas de las estaciones hay vitrinas con restos arqueológicos. Las 3 líneas se distinguen en 3 colores: la Línea 1 (verde) va de Kifisia al Pireo, la Línea 2 (roja) de Agios Antonios a Agios Dimitrios y la Línea 3 (línea azul) de Egaleo a Doukissis Plakentias y al Aeropuerto. El metro de Atenas funciona de 5.30 hasta medianoche y la frecuencia va de entre 3 y 10 minutos. Además, dispones también de autobuses, trolebuses y tranvía. 

El precio del billete del metro de Atenas es de 1,40 euros, es válido por 90 minutos e incluye transbordos. Si quieres comprar un billete válido para 24 horas, su precio es de 4,50 euros y el válido para 5 días, 9 euros. Puedes comprarlo en las máquinas expendedoras y pagar en efectivo o con tarjeta. Después de comprarlo, deberás validarlo en unas máquinas amarillas antes de acceder a los andenes. Hay tarifas reducidas para estudiantes menores de 25 años, mayores de 65 y menores de edad.

Como os decíamos, la línea que lleva al aeropuerto es la línea 3, la azul. El precio del billete es de 10 euros (solo ida) o 18 (ida y vuelta). La tarifa reducida son 5 euros. También hay billetes especiales para 2 y 3 personas, de 18 y 24 euros respectivamente.

La línea azul os para en estaciones "importantes" y bien situadas para recorrer Atenas a pie, tales como Evangelismos, Sintagma o Monastiraki. Además, en Sintagma podréis hacer transbordo para llegar a Omonia. Fue precisamente la estación de Omonia la que nos quedaba más cerca de los dos hoteles en los que estuvimos alojados en Atenas.

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4 con algo que decir:

M. Carmen Cruz dijo...

Sí que le sacastéis provecho a los dos días en Atena! Pero veo que sería mejor dedicarle un día más, no?

Verónica Deambulando con Artabria dijo...

Sí, un día a mayores no nos habría venido mal para no andar tan apurados. Si vais con niños, como en vuestro caso, dos días no os llegarán.

Caliope dijo...

La primera vez que fui a Atenas hace muuuuchos años me quedé chafada, aun no se habían celebrado las olimpiadas que mejoraron notablemente la ciudad y me pareció bastante fea en un primer momento. Tampoco ayudó el que el hotel estuviese en Omonia, que no sé cómo está ahora, pero en aquella época era territorio comanche (recién llegados vimos a un toxicómano tirado con una jeringuilla clavada en el brazo). Al día siguiente subí a la Acrópolis y ya cambió mi percepción de la ciudad, solo eso merece una visita. La segunda vez que fui acababan de ser las olimpiadas y vaya si se notaba que habían invertido dinero en la ciudad. Sigo pensando que no es la capital más bonita de Europa, pero en mi opinión merece al menos 4 o 5 días si eres amante de los museos. El Nacional, el Keramicos, el de Arte Cicládico y el de la Acrópolis son imprescindibles y preciosos. Aparte de la Acrópolis hay infinidad de restos arqueológicos y además pasear por Licabetos, Filopapos, Monastiraki, Plaka...y por supuesto como bien dices disfrutar de la gastronomía, ay que bien se come en Grecia!!! Preciosas tus fotos y muy buena entrada.

Verónica Deambulando con Artabria dijo...

A nosotros nos dió un bajón importante nada más llegar. La calle del primer hotel era horrible, repleta de edificios abandonados, con mucha suciedad en la calle...y por eso le preguntamos a la recepcionista si era peligroso. Luego descubrimos por nosotros mismos que no lo es, pero la primera impresión nos dejó el cuerpo fatal. Menos mal que luego le cogimos el gusto (y cariño) a la ciudad y al país entero ;-)