La Ruta do Rego Callou es una de las dos rutas de senderismo que existen en Bergondo (como siempre, podéis ver más rutas de senderismo por coruña en el enlace).  La primera es la denominada Ría de Betanzos, que empieza en el lugar de Miodelo y acaba en el de Mariñán, justo al lado del Pazo de Mariñán, que forma parte de la Ruta de las Camelias de Galicia y cuya visita os recomendamos desde aquí.
La Ruta do Río Callou es lineal, por lo que os dejamos los dos puntos desde donde podéis empezar: en el lugar de Vixoi (43.284631, -8.233434) o en el de Miodelo (43.301482, -8.231223), os recomendamos éste último por haber más espacio para aparcar y porque hay un pequeño parque si vais con niños pequeños.

Como os decíamos la ruta es lineal y en total, ida y vuelta, son aproximadamente 5,5 km que se pueden hacer perfectamente en 1h15minutos.



Es una ruta abierta hace unos 3 meses y que está bien señalizada. Es apta para mayores y pequeños. Parte de ella va pegada a la ribera del regato de Callou (de ahí su nombre) y nos encontramos con varios puentes de madera para cruzar de un lado a otro, como también un molino, el antiguo Molino de la Serra, que ya se citaba en el catastro de 1752.







En el último tramo de la ruta hay unos metros que discurren por asfalto (aunque es una carretera poco transitada) y también cruzamos por debajo la autopista AP-9.


Si 5,5 km os parecen pocos, podéis unir la Ruta do Rego Callou con la Ruta ría de Betanzos que mide unos 4 km (más otros tantos de vuelta) y que termina en el Pazo de Mariñán (43.316733, -8.218052). 

Además, en las cercanías del Pazo hay un observatorio de aves. El pazo es, actualmente, propiedad de la Diputación de la Coruña. Sus jardines son preciosos y obtienes unas muy buenas panorámicas de la ría de Betanzos

Para su interior, tendrás que esperar al verano o Semana Santa que es cuando hay visitas guiadas organizadas para la Diputación. Si os interesa, deberéis reservar plaza telefónicamente con la misma Diputación. Para entrar en los jardines, es necesario dar tus datos al guardia de seguridad que hay en la garita.

Para terminar, os dejamos unas cuantas fotos que hicimos del Pazo ya hace unos cuantos años, por lo que hay una diferencia de calidad en las imágenes.



A unos minutos, en coche del Pazo de Mariñán, se encuentra la playa del Pedrido, con una pequeña área de juegos infantil y un merendero. Además, desde allí podéis ver el Puente del Pedrido (43.327252, -8.210720), que une Bergondo y Paderne, obra del ingeniero Eduardo Torroja (abuelo de Ana Torroja, sí, sí, la de Mecano) y que fue construido entre 1939 y 1942.



Seguimos contándoos nuestro Escocia en 10 días, después de haberos contado nuestro Edimburgo en 2 días y nuestra ruta por los escenarios de la serie Outlander. Hoy le toca el turno a la ciudad escocesa más grande, Glasgow y que a mí, particularmente, me enamoró.
Nuestra primera foto de Glasgow, muy cerquita de nuestro hotel
La verdad es que llegamos a eso de las 19 h a Glasgow y la primera impresión no fue demasiado buena. A pesar de estar en un hotel céntrico, el Brunswick Merchant City Hotel, al salir a cenar nos encontramos con todos los locales y tiendas cerrados y terminamos cenando en un McDonalds, además que el ambiente en la calle no era demasiado halagüeño. Cenamos y nos fuimos al hotel, esperando que el día siguiente fuese mejor y vaya sí lo fue!!!
En la ciudad encontraréis varias de estas cabinas azules, que hace años eran pequeñas comisarías de policía y hoy en día son kioscos o mini cafeterías. Las primeras paradas del día estaban todas muy cerca de las otras, la Provand´s Lordship (la casa más antigua de la ciudad y de entrada gratuita), la catedral y la Necrópolis.


En Glasgow encontréis grandes muestras de "arte urbano", este mural es uno de los más fotografiados y uno de los que más nos gustaron, pero hay decenas de ellos repartidos por toda la ciudad. Hay una ruta de murales, pero nosotros nos dedicamos a ver los que nos quedaban de camino a los puntos de interés. Con algunos, como este, tuvimos suerte.

La catedral está situada en una bella plaza con varios edificios y esculturas de importancia y fue el centro de la ciudad medieval. Casi enfrente encontramos la vivienda más antigua, que nos permite hacernos una idea de cómo vivían los más ricos de la ciudad. Data de 1471 y si sales por la puerta trasera te encontrarás con un pequeño jardín.

Jardín de Provand´s Lordship


Interior de la catedral



Muy cerca nos encontramos con Las Necrópolis, aparte de ser un cementerio de comienzos del s. XIX, tiene unas buenas panorámicas y se cree que en este punto pudo estar el primer asentamiento de Glasgow.





Desde los alrededores de la catedral (el Glasgow medieval) nos dirigimos a la plaza que puede ser el centro neurálgico de Glasgow, la George Square. Es una gran plaza diseñada en el s. XIX, de estilo victoriano. Justo delante del ayuntamiento podemos observar el Cenotafio a los Caídos, de 1924, una especie de panteón de escoceses ilustres. En la plaza hay varias esculturas y bustos de escoceses de renombre, aunque cuando nosotros la visitamos había una parte que estaba en restauración. El ayuntamiento o City Chambers, fue construido cuando Glasgow ostentaba el título de segunda ciudad de Gran Bretaña y por este motivo el edificio fue construido en base a ese título tan honroso. No os conforméis con la vista desde la George Square, visitad la parte trasera en donde se encuentran los dos templetes que flanquean la torre central.





Nos dirigimos por Buchanan Street hacia la siguiente parada, The Lighthouse. Estad atentos porque no es fácil de localizar, ya que se encuentra en un callejón, el Mitchael Lane. Este edificio fue la sede del Glasgow Herald y fue diseñado por toda una celebridad en Escocia, Mackintosh. Hoy alberga el Centre for Arquictecture, Design & the city y el Mackintosh Interpretation Centre. Pero para seros sinceros, nosotros fuimos para acceder a lo más alto y disfrutar de las vistas de la ciudad. La entrada es gratuita y además de buenas vistas podréis fotografiar su admirada escalera.


En la Royal Exchange Square, se encuentra la Gallery of Modern Art, bien protegida por la escultura al Duque de Wellington, al que desde hace unos cuantos años lo coronan con un cono. Un acto de vandalismo que se ha convertido en todo un icono de la ciudad.





La ribera del río Clyde está repleto de habitantes de Glasgow haciendo deporte, descansando mientras charlas o leen un libro en las pequeñas porciones de césped esparcidas por el paseo. Es un buen lugar para apartarte de la zona turística y tomarte un tiempo de relax.
Hay dos puentes que nos gustaron mucho (King George V Bridge), más que por su diseño por pequeños gestos como este "No, ladies are not waiting anymore", situado delante de la "Ladies waiting room", donde las mujeres de hace unas cuantas generaciones tenían que esperar al transporte público separadas de los hombres.
La siguiente parada era la Universidad de Glasgow y lo hicimos atravesando el concurrido Kelvingrove Park, un precioso parque con fuentes, puentes y gente disfrutando de su tiempo libre. Tanto la universidad como el parque se encuentran en el West End.

La Universidad de Glasgow, fundada en 1866 tras ser trasladada desde High Street, es una pequeña ciudad en sí misma y todos los edificios son espectaculares, pero sobre todo el Gilmorehill Building, el más antiguo de todo el campus. Aunque teníamos pensando visitar el campus no entraba en nuestros planes entrar en ningún museo, pero tras las insistentes recomendaciones de la recepcionista de nuestro hotel, decidimos visitar The Hunterian Museum. Es el museo público más antiguo de Escocia y su origen se debe a la generosidad de William Hunter que reunió una variada colección de zoología, arqueología, minerales, fósiles y obras artísticas. Además también podréis aprender algo más sobre la presencia de los romanos en la antigua Caledonia.





De verdad, no perdáis de pasear por las riberas del río Clyde, disfrutaréis de un paseo muy agradable.



El Hutchenson´s Hall, a escasos 2 minutos de nuestro hotel, en Merchant City, es uno de los edificios más representativos del carácter señorial de las antiguas construcciones de este céntrico barrio. El edificio original, construido en 1649 fue un hospital, pero fue demolido y la actual edificación es de 1802. Su interior acoge la sede del National Trust of Scotland.
Tras haber realizado 18 km de ruta nos fuimos al hotel a descansar un rato y luego decidimos coger nuestro coche de alquiler y dirigirnos hacia el East End, porque aquí, una fan loca quería ver en primera persona el barrio en donde se recreó la ciudad de Boston en Outlander. Como véis en las fotos es un barrio precioso, con un montón de casas adosadas llenas de encanto y si a esto le sumamos que mientras que paseábamos por el barrio nos encontramos con un partido de petanca en el Wilow Bank Bowling Club pues el paseo fue redondo.




Ya que teníamos el coche y se nos había pasado ver el Ashton Lane cuando habíamos estado por la mañana en la Universidad (queda como a unos 10 minutos del campus), decidimos acercarnos (no tendréis problemas de aparcamiento en estos barrios, por lo menos a última hora de la tarde).

Este precioso callejón está repleto de locales de restauración y ambientazo. Se ve en escasos minutos, pero si queréis cenar o comer por allí, no tendréis problemas para localizar un restaurante que se adapte a vuestros gustos.


Y así terminaba nuestro día en Glasgow, tras caminar casi 20 km por la ciudad, creo que nos hicimos una idea general bastante buena. Nos quedaron puntos por ver, pero nuestras patitas ya no daban por más. Sobre todo nos habría gustado acercarnos al Clyde Auditorium, conocido como el Armadillo por su particular diseño y al velero Tall Ship & Pumphouse, de 1896, pero sabemos que volveremos a esta ciudad porque a pesar de su fama de fea y gris, a nosotros nos pareció todo lo contrario. Ah! y para los fans de Outlander no os perdáis tampoco la St. Andrew´s Square, a la que podremos ver en la próxima temporada.

NOTA: os comentábamos más arriba que condujimos por Glasgow sin problemas y tampoco los tuvimos para estacionar. Si vuestro hotel no dispone de parking, como en nuestro caso, hay un montón de parkings privados cubiertos y descubiertos en los que dejar vuestro coche. Nosotros lo aparcamos en uno descubierto cerca del hotel porque había una gran diferencia de precio. A pesar de que había parquímetro, éste no funcionaba por lo que tuvimos que descargarnos allí mismo una app para el móvil y hacer el pago a través de él. Todo muy fácil y rápido.

Todos los artículos de Escocia: