A veces no hay que irse muy lejos para disfrutar de un día de turisteo. Hemos estado muchas veces en Lugo, pero nunca con mapa y cámara en mano y era algo que me apetecía desde hace tiempo, no solo por sus dos Patrimonios de la Humanidad, si no también por A domus do Mitreo y el centro sociocultural O vello cárcere.
Así que hace unas semanas nos fuimos a pasar el día a Lugo y nos dió tiempo a ver muchísimas más cosas de las que teníamos pensado:  dos Patrimonios de la Humanidad (la muralla y la catedral), varios museos y recintos arqueológicos (el Centro de Interpretación da Muralla, la Casa dos Mosaicos, la Domus do Mitreo, Porta Miñá, el Centro arqueolóxico de San Roque, el Museo Provincial y el Centro Cultural Vello Cárcere).
Hay una gran variedad de museos romanos, pequeños pero muy especializados, algo que comparte con otra gran ciudad romana, la actual Zaragoza. Todos son gratuitos, excepto la Domus do Mitreo, que cuesta 3 euros.
Exposición temporal en Porta Miñá

Otro de los museos que nos podéis perder es el Museo Provincial, también gratuito y en donde podéis disfrutar de mosaicos romanos, una antigua cocina gallega, salas dedicadas a pintores gallegos...y, por supuesto, el claustro, que es una auténtica maravilla y alberga una colección de relojes de sol y otros objetos de lo más variado.




La verdad, es que tenía interés en volver a Lugo por varias razones, una de ellas era visitar la antigua cárcel, Vello Cárcere, la Domus do Mitreo y el cementerio, que finalmente no pudimos ver porque se nos echó la noche encima.
 Hoy convertida en centro sociocultural, la Vieja Cárcel, nos hizo recordar la visita a otra cárcel más conocida a nivel mundial, la de Kilmainham, en Dublín.

Aunque en las fotos no se aprecia porque no tenemos un gran angular, lo que destaca en esta edificación es su panóptico, un tipo de arquitectura carcelaria diseñado por Benthan y que también podemos observar en la de la capital irlandesa.
Esta antigua cárcel data de finales del s. XIX y se mantuvo en uso hasta 1981, aunque fue entre 1936 y 1940, coincidiendo con la Guerra Civil, cuando hubo en ella una mayor actividad y hacinamiento. Llegó a albergar a 900 reclusos, muchos de ellos por motivos políticos. 
Contaba con 32 celdas individuales de hombres y 22 de mujeres y 6 celdas de tránsito que podían ser ocupadas con 10 detenidos. Echad cuenta hasta los 900 presos que estuvieron allí durante la Guerra Civil y en las condiciones en las que se encontraban.

La visita interior a la catedral es también gratuita, pero de martes a sábado, en horario de 12 y 17 h se puede visitar su cubierta (5 €), aunque es necesario un grupo de 5 personas como mínimo. Esta vez no subimos, pero lo haremos después de la buena experiencia que tuvimos en los tejados de la catedral de Santiago




Por supuesto, no os podéis ir de Lugo sin caminar por encima de su muralla romana y tampoco deberías hacerlo sin visitar su Centro de Interpretación, en donde aprenderéis muchísimo sobre el proceso de construcción tanto de la ciudad como de la muralla, porque su historia va estrechamente ligada.
Paseando por las calles luguesas no podemos perdernos sus numerosas plazas: Pío XII, Santa María,  Mayor, Soidade, Ferrol...





En el centro arqueológico de San Roque (extramuros) todavía conservan una antigua fuente con dos caños y varias muestras de tumbas romanas.



Casa dos Mosaicos


En todos estos pequeños museos romanos se proyectan audiovisuales muy interesantes.



La Domus do Mitreo, como os decía antes, era una de las visitas que no me quería perder en este día por Lugo.

El Museo es propiedad de la Universidad de Santiago de Compostela (a la que pertenece el campus de Lugo) y del propio ayuntamiento. Es un recinto de 700 m2 divididos en varias plantas, la subterránea es la más interesante porque es la excavación y es el único lugar de Lugo en donde todavía se pueden ver los cimientos originales de la Muralla.
En la primera planta se puede aprender sobre la historia del edificio en donde está albergado el museo, que en su época perteneció a unos empresarios, que fundaron aquí la empresa Souto, Montenegro y Pedrosa que se dedicaba a taller mecánico  y fábrica de aserrar madera.



Nos quedamos con ganas de ver Santa Eulalida de Bóveda, de la que nos hablaron en Porta Miñá. Se trata de un santuario tardo-romano del siglo III construido a 14 kilómetros de Lugo y dedicado a la diosa Cibeles, aunque luego se reconvirtió al culto de la santa a la que da nombre actualmente. Contiene pinturas murales romanas bien conservadas. Por lo que nos dijeron, es mejor llamar antes de ir. En teoría, su horario es de martes a sábado de 10 a 15 h y cierra lunes, domingos y festivos. Sus números de teléfono: 982 160 124 e 672 676 488.

Por cierto, la Muralla de Lugo fue construida a finales del s. III d. C y se conserva su perímetro de 2 km. Cuando se construyó contaba con 85 torres. Cómo me habría gustado verla en esos tiempos!!





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El Pazo de Faramello se encuentra en Rois, a unos 15 minutos de Santiago de Compostela. Las visitas guiadas no empiezan desde la entrada principal, si no desde el parking que comparte con el Xardín do Recordo (42.810903, -8.627634).

Nosotros teníamos visita concertada a las 12 h, así que aprovechamos las primeras horas de la mañana para descubrir un poquito de Rois.

Nuestra primera parada fueron los Molinos de Silvarredonda (42.767625, -8.725090).

Se trata de un conjunto de 5 molinos restaurados. Habíamos leído que todavía estaban en funcionamiento, pero tenemos nuestras dudas. No encontraréis mucha más información por internet ni tampoco "in situ". Hay muchos molinos como estos, pero si andas por la zona bien merecen una visita. La aldea en la que están es bastante curiosa.
La siguiente parada era el Vía Crucis de Sorribas (42.790299, -8.675577), como no me gusta ninguna de las fotos que saqué, os enseño una del cementerio que hay al lado. El Vía Crucis de Sorribas está formado por un total de doce estaciones y un calvario formado por tres cruceiros. La idea partió de un emigrante en 1698.


Y la última visita antes de visitar el Pazo de Faramello, era la Aldea de Angueira de Castro y el Parque Río Tinto (42.809493, -8.632733).

Aunque pequeño, este parquecito es precioso, con un puente de madera que cruza el Río Tinto y con varias mesas y bancos para poder comer al aire libre. Desde allí parte varias rutas, una de ellas pasa justo por delante del Pazo do Faramello. Si no tenéis oportunidad de visitar los jardines interiores y el pazo, siempre podéis echarle un ojo desde fuera. Además, este tramo pertenecía al antiguo Camino de Santiago y hoy en día están intentando que vuelva a pasar por donde debió hacerlo siempre.
Y, por fin, un poco antes de las 12 llegábamos al Xardín do Recordo (Jardín del Recuerdo). Este xardín es una iniciativa del propio Pazo de Faramello que cedió el terreno para este homenaje a las 80 víctimas del accidente ferroviario de Angrois, ocurrido el 24 de julio de 2013.

El diseño de este jardín corrió a cargo de la Escola Galega da Paisaxe de la Fundación Juana de Vega. Los familiares de los fallecidos han plantado un árbol por cada víctima y de ellos cuelgan un corazón de madera con su nombre grabado.

Como os decíamos antes, el Pazo de Faramello se puede visitar todos los días de la semana, a las 12, a las 17 y a las 19 h. La visita dura alrededor de 1h30 min, cuesta 10 €/persona y se termina catando el vino del pazo con un pequeño pincho, lo cual es de agradecer porque es el broche perfecto.

El Pazo de Faramello es conocido por muchas cosas: por ser el último gran pazo histórico que es atravesado por el Camino de Santiago, por ser el primer pazo de uso industrial de Galicia y porque en primavera su pequeña población de ciruelos japoneses florece, dándose el término japonés "sakura". Si además, queréis disfrutar de la vista de estos ciruelos durante su floración, en Japón se conoce como "hanami" y las familias y amigos disfrutan de picnic bajo estos árboles.



La visita corre a cargo de uno de los propietarios, Gonzalo Rivero de Aguilar, que lo abrió hace unos 6 años al público para ayudar a sufragar los gastos que ocasiona una edificación de estas dimensiones. Además, también se pueden celebrar banquetes en las antiguas caballerizas.


El Pazo do Faramello fue construido en el x. XVIII y su capilla y sus cruceiros están declarados Bien de Interés Cultural. El retablo barroco de la capilla es obra de José Gambino, que nació en el pazo.


En el Pazo do Faramello se fundó la Real Fábrica de Papel del Faramello, toda una pionera con su puesta en funcionamiento en el s. XVIII y durante sus más de 2 siglos de historia. Hoy en día, poco queda de ella y lo más curioso es que en lo que fueron sus tejados, podemos encontrar hoy un bonito jardín.


El fluir del agua es un constante durante la visita, no en vano, el Río Tinto lo atraviesa.


Una de las zonas más bonitas es esta terraza con ciruelos japoneses y la ventana veneciana al fondo. Los propietarios del Pazo do  Faramello se dieron cuenta hace mucho tiempo que las especies traídas de Japón se daban muy bien en Galicia y este Pazo fue construido por el Marqués de Gambino, de origen italiano, por lo que este rincón es todavía más especial.

Y tras una breve visita a un par de estancias interiores, daba por finalizada la visita en sí. Ahora le tocaba al vino y la empanada😀
Las fotos que veis abajo son de la aldea que la que os hablamos antes, Angueira de Castro. Dejad el coche antes de entrar en ella porque apenas cabe un coche por sus estrechas calles.