Vila Real: casa Mateus y Parque Natural do Alvao

Terminamos nuestros relatos de Semana Santa, después de hablaros de los Passadiços do Paiva y de Chaves y alrededores, con Vila Real y el Parque Natural do Alvao. Justamente en Vila Real fue donde nos alojamos los 3 días. Nuestra elección para dormir fue el Hotel Miracorgo y unos amigos que vinieron con nosotros se decantaron por una "eco village" llamada Casa Agrícola da Levada.


Algo que nos llamó muchísimo la atención es que uno de los grandes puntos de interés turístico en la zona es el Parque Natural do Alvado y su centro de interpretación, ubicado en Vila Real, únicamente abre entre semana y cierra los fines de semana y los festivos. Alguien entiende algo? Por aquí nos cuesta, la verdad.

Total, que menos mal que llevábamos buscada, más o menos, una ruta de senderismo para disfrutar del parque, porque de otra manera no habríamos sabido por donde tirar.

Vila Real se encuentra en la zona del norte de Portugal denominada Tras os montes y la ciudad se encuentra encaramada en unas colinas rocosas bañadas por los ríos Corgo y Cabril.



La mayoría de los monumentos de Vila Real se encuentra en la Avenida Carvalho Araujo, como el Palacio de los marqueses o Casa del Arco, la Catedral, la vivienda donde nació el navegante y explorador portugués Diogo Cao o el ayuntamiento. 

En esta plaza es donde se encuentra algunos de los lugares en los que puedes comer. Haciendo esquina hay un pequeño bar donde preparan unas baguettes riquísimas que os servirán para la comida de las excursiones que hagáis por la zona. Nosotros compramos allí dos días, de diferentes rellenos y estaban muy ricas, además de a un precio irrisorio.


Hay varias iglesias en Vila Real: la de Sao Pedro, la de la Misericordia y la de los Clérigos. No os perdáis el cementerio con la Iglesia de Sao Dinis y la capilla de Sao Brás. Desde allí, el Mirador Trás do Cementerio ofrece una buena panorámica de la garganta que forman los dos ríos que pasan por la ciudad. 



Desde la iglesia de Ermelo (41.360491, -7.889378) parten varias rutas de senderismo. Ahora mismo no recuerdo cual de ellas hicimos nosotros, sólo que fue de 14 km, bastante dura porque pegaba el sol y no había mucha sombra, y que nos llevó 3h45 min realizarla (4h20 contando las pequeñas paradas que realizamos para beber y disfrutar del paisaje que el recorrido nos ofrecía).


Un buen mirador para las Fisgas do Ermelo (en la foto inferior), al que se puede acceder en coche, se encuentra en las coordenadas que os ponemos a continuación 41.376553, -7.870304. Nosotros lo vimos durante la ruta, pero allí había aparcado hasta un autobús con personas mayores. Eso sí, a la mejor zona del mirador se accede "a lo cabra", saltando entre rocas, por lo que no es apto para todos los públicos.




Otros puntos de interés en el Parque Natural do Alvao serían las cascadas de Bilhó, las de Agarez y la de Galegos da Serra. También la presa de Fundeira o de Cimeira, que ofrece buenas vitas de las sierras de Alvo y Marao.


El Parque Natural do Alvao se creó en 1983 y tiene una superficie de 70 km2. Para los que no queráis o no podáis caminar, hay una alternativa para disfrutar del Parque Natural do Alvao en coche. Se trata de una ruta de 35 km que parte de la Presa de Cimeira do Alvao hasta las Figas de Ermelo. Si optáis por esta alternativa, recomiendan no perderse el Mirador de Lamas de Olo.





Por cierto, estas son las vistas que tendréis desde el Hotel Miracorgo, nosotros tuvimos la suerte de tener una habitación con terraza y poder ver siempre que queríamos esta maravilla de paisaje, pero también es posible disfrutarlo desde el salón donde ofrecen el desayuno buffet o desde las terrazas a las que accedes desde recepción.

Y este es el cementerio del que os hablábamos más arriba, con la panorámica que ofrece su mirador (foto anterior). Otras buenas vistas, si no estáis alojados en el Hotel Miracorgo, es desde el Puente del Río Corgo.




Y, por si no fuese suficiente, a unos minutos en coche del centro de Vila Real, nos encontramos con la maravillosa Casa de Mateus. Su entrada nos parece un poco cara, 12.50 €, pero vale la pena. Eso sí, aunque disponen de parking, éste cuesta 8.50 €, por lo que os recomendamos que busquéis en las cercanías. Nosotros, el domingo de Semana Santa, no tuvimos problemas para estacionar gratis en sus inmediaciones. Si únicamente queréis pasear por sus jardines pagaréis 8.50 €, pero por la diferencia que hay, os recomendamos la visita guiada.


En la web de la Fundación Casa Mateus tenéis muchísima información sobre la historia y la visita guiada, pero hagamos un pequeño resumen:


La visita empieza en la cafetería, en el patio delantero. Desde ahí entramos a la Casa Mateus por el Salón principal, y a la izquierda encontraremos mi estancia favorita, la Biblioteca. No es una autentica maravilla?

Desde ella accedemos a un corredor donde varios dormitorios muestran el mobiliario y ropa antiguos.

Tras volver al salón principal, nos vamos a los pequeños salones en donde se organizaban las fiestas  y cenas y donde recibían a sus invitados.


La visita guiada también nos lleva a un pequeño Museo, a las caballerizas y a la Capilla.


Los jardines se visitan sin guía y en él podemos ver cedros, camelias y palmeras. El lago se construyó a mediados del s. XX y en él se encuentra una escultura de una mujer dormida que lleva ahí desde 1981.






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