Parque Nacional de Lahemaa, la excursión perfecta desde Tallin

El Parque Nacional de Lahemaa es la excursión perfecta desde Tallin, que a pesar de ser una ciudad preciosa, puede ser también caótica debido a las hordas de turistas que la visitan. Así que, a menos de 30 minutos, encontrarás un remanso de paz.


 La primera visita tendría que haber sido en Centro de Visitantes, pero de camino nos quedaba una pequeña ruta a la que le habíamos echado el ojo. Se trata de un recorrido de 3,5 km a través de pasarelas de madera que pasan entre varios pantanos. En estonio pantano se dice "bog" y la ruta se llama Viru Bog (coordenadas GPS del aparcamiento: 59.470816, 25.636729)
 La ruta se hace bastante rápida y dispone de una torre de observación construida en madera que proporciona unas bellas panorámicas. También te puedes dar un baño en uno de los pantanos que está debidamente señalizado.

El Parque Nacional de Lahemaa es el más antiguo y grande de Estonia, se fundó en 1971 y cubre un área de 72.500 hectáreas (47.410 de tierra y 25.090 de agua). Hay zonas que sufren restricciones por estaciones, otras en las que no está permitido recolectar arándanos o setas..., por lo que si tenéis dudas es siempre mejor preguntar en en centro de visitantes que se encuentra en Palmse ( 59.512523, 25.954540). Allí mismo se puede visitar un par de mansiones. 


Nosotros habíamos ido hasta Lahemaa a disfrutar de la naturaleza por lo que seguimos adelante hasta el siguiente punto de nuestra lista, otro sendero de algo más de 4,5 km con un nombre que me recordó al euskera, el Bosque de Oandu.

 El sendero discurre entre un tupido bosque en el que a veces parece que te va a devorar porque apenas hay espacio para pasar. Nos encontramos únicamente con 4 personas en todo el recorrido y la paz que respiras en un lugar como este es total. En este bosque habitan diversas especies de animales, como osos, jabalíes y alces. Como os podéis imaginar, no vimos a ninguno de ellos, sólo algunos árboles con marcas ocasionadas por la extracción de resina.


 Esta ruta sale desde otro centro de visitantes y no es la única, por lo que podéis escoger la que más os apetezca (59.564901, 26.100660).
Nuestra siguiente parada sería el pueblo pesquero de Altja. Aquí también hay un sendero de 3 km para disfrutar de la naturaleza y de antiguas construcciones, pero entre el calor y que era hora de comer, no la hicimos. Lo que sí hicimos fue acercarnos por el sendero principal hasta el mar. En Altja hay un restaurante en un antiguo edificio tradicional, pero estaba cerrado por un grupo, por lo que tuvimos que continuar hasta la playa de Vösu para poder encontar dónde comer.


 Y la última visita del día fue la cascada de Jägala, la cual habíamos descartado en un principio por su escasa altitud. Y mal que habríamos hecho porque es una auténtica preciosidad, vamos, que pequeñita pero matona. Como veis, el día era muy caluroso y los estonios no perdonaron un buen chapuzón (59.449083, 25.179173).

Y de esta manera terminaba otra jornada más de las que pasamos recorriendo Estonia, Letonia y Lituania (+ Helsinki) en 15 días.

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