Hace unas semanas, aprovechando el buen tiempo y que desde que abrió el Parque Arqueológico de Arte Rupestre de Campo Lameiro teníamos ganas de visitarlo, nos cogimos el coche y allá nos fuimos.

Os dejo las coordenadas GPS, ya que en la web del Parque están mal y el lago nos costó un poco encontrarlo.

Campo Lameiro: 42º32.488´ Norte 8º31.808´ Oeste
Lago Castiñeiras: 42º21.788´Norte 8º40.487´ Oeste

La entrada al Parque es de 6 euros y creo que por 2 euros más, tienes la visita guiada. Desde luego, os recomiendo que la cojáis porque sin las explicaciones de un experto os perderéis una gran cantidad de datos de interés. Además, Alexandre (nuestro guía) nos explicó todo muy bien y se veía que le apasionaba su trabajo. Así da gusto!!

Para horarios y otras consultas, podéis consultar su web: www.paar.es o llamar al 986 69 60 66.

Aparte de la visita por los petroglifos, se puede visitar la recreación de un poblado que te trasladará a la Edad de Bronce y un museo que nos recordó mucho al de la Evolución Humana de Burgos.

Lo que más llama la atención es que muchos de los petroglifos fueron modificados a lo largo de los años y utilizados con fines que sus creadores jamás soñaron.  Aunque el arte rupestre abarca varios siglos, el principal conjunto de gravados de Galicia se generó sobre los siglos III e II a.c., coincidiendo con el Neolítico final y la Edad de Bronce.

Aunque a través de ellos se pueden obtener muchos datos sobre la sociedad de aquella época, no se sabe a ciencia cierta su significado y cada poco tiempo salen hipótesis sobre su finalidad.

Al terminar la visita al parque, el hambre apretaba, así que nos acercamos a Pontevedra para comer y recuperar fuerzas. Nos habían hablado de la laguna de Castiñeiras, pero no recordaban exactamente su situación. Llegamos a Marín y no encontrábamos ningún cartel, así que se nos ocurrió poner el GPS y ahí nos lió de mala manera y dimos unas cuantas vueltas. Una vez en la laguna, comprobamos que había dos carreteras que bajaban directamente a Marín y nosotros como tontos dimos vueltas y más vueltas, jeje. Así que ya sabéis, apuntaros las coordenadas que os puse más arriba y no perderéis tiempo ;-)
La laguna en sí no llama mucho la atención, pero desde ella parten varias rutas de senderismo que nos gustaría hacer algún día. Lástima que en esa ocasión nos faltó tiempo.

En nuestra ruta desde Córdoba a Granada, pasamos por esta ciudad malagueña. No estaba en nuestros planes parar, pero vimos el cartel en la carretera que indicaba su acceso y como es bastante conocida, decidimos echar un vistazo.

Nos dirigimos de buenas a primeras a la Alcazaba sin tener ninguna información, pero está bien indicada y no hay pérdida.  La entrada vale 6 euros (incluye audioguía) y es conjunta para visitar la Real Colegiata.

Si en la Alhambra la audioguía nos resultó, en ciertos momentos, bastante aburrida, aquí fue todo lo contrario y fuimos capaces de trasladarnos allá por el siglo XV y ponernos al lado del infante Don Fernando de Aragón que en plena reconquista dijo la famosa frase de "Que salga el sol por Antequera y que sea lo que Dios quiera".

La visita empieza por el Arco de los Gigantes, que daba acceso a la antigua medina árabe; continuamos por la Puerta de la Alcazaba que es el primer punto para acceder a la Alcazaba, cuyo reciento mide 65.000 m2; la Puerta Cristiana daba acceso a la zona donde habitaban los nobles; el Patio de Armas; la Torre del Homenaje, el templete y el Chapitel que corona la torre musulmana y que alberga todavía las campanas originales; la Torre Blanca  de época nazarí; las ruinas de la Mezquita y el Aljibe; las antiguas murallas de Levante y finaliza en el mirador de las Termas. De ahí pasamos a la Real Colegiata inaugurada en el 1550, que es el primer ejemplo del renacimiento andaluz y acabamos la visita a este conjunto.

Era hora de comer, así que hicimos un alto en el camino para continuar después con la visita al Conjunto Arqueológico de los Dólmenes de Antequera (sepulcros de hace 6.500 años) La entrada es gratuita y tienes acceso a los tres dólmenes que forman este conjunto: Viera, Menga y El Romeral. Como no disponíamos de mucho tiempo, ya que no queríamos llegar muy tarde a Granada, sólo visitamos los dos primeros, que son los que están en el Centro de  recepción de visitantes. El vídeo que te ponen es muy interesante y sin él no se podría entender la importancia de estas construcciones.

Por último, me gustaría hablaros del Torcal de Antequera. Tampoco lo visitamos por falta de tiempo, pero creo que merece mucho la pena hacer alguna ruta de senderismo por este Paraje Natural. El Torcal está constituido por rocas calizas cuyas formas son de lo más caprichosas. Todas ellas tuvieron su origen en el fondo marino hace 150 millones de años. Estos materiales depositados en el mar emergieron como consecuencia del plegamiento alpino, conservando buena parte de su horizontalidad a pesar de haber ascendido más de 1.000 metros sobre las aguas. Nos habría encantado visitarlo....... :-(